El grupo madrileño 84 se baja de los escenarios

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2025
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84, en concierto | Foto: Mara García Mariño

“Ochenta y cuatro conciertos en la parte de atrás” que dice “Esquinas de Madrid”, una de las primeras canciones de este grupo. Aunque no sabemos el número exacto de conciertos que han dado a lo largo de estos diez años, los tres miembros de 84 han recorrido la geografía española con sus tres discos hasta que, este viernes pasado, dieron su último concierto antes de separarse en la sala Joy Eslava. No necesitan ser anunciados, efectos de luz o entradas triunfales. Solo con bajar los primeros escalones que conducen al escenario, se desata el griterío entre el público. Sonrientes, se colocan cada uno enfrente de su micrófono. No hay tiempo que perder. Las dos últimas horas de 84 acaban de empezar.

Las canciones de 84 son las típicas que jamás querrías oír con tus padres delante. Jaime Fontecha, Ramón Vázquez y Enrique Berenguer son las tres voces y guitarras que están detrás, más conocidos por sus nombres artísticos: Jimbo, Mon y Beris, que las fans chillan felizmente. Su música, nada artificiosa con reminiscencias de grupos de rock como The Eagles o The Beatles, viene acompañada de letras deslenguadas y atrevidas que consiguen conectar con el público. Porque las canciones de 84 no hablan de cosas que suelen pasarte en la vida, hablan de cosas que te gustaría que te sucedieran, en definitiva, letras que te gustaría haber inspirado.

1984 fue el año en el que nacieron los tres madrileños y que posteriormente, sus dos últimas cifras dieron el nombre al grupo. Después de ser descubiertos por el Sello Movistar, sacaron con Alejo Stivel como productor El burdel de las sirenas en 2005 y La hierba bajo el asfalto en 2011. Finalmente, en 2014 y gracias al crowdfunding (financiación por internet a partir de la colaboración de particulares), sacaron Varcelona, el que sería el último disco del grupo.

84 es, posiblemente, la banda menos convencional de pop-rock que podemos encontrar en el panorama español. Sus miembros huyen de artificios, de estilismos llamativos, de poses ensayadas. Porque lo que caracteriza precisamente a 84 es la naturalidad de la que han hecho gala desde su primer concierto al último. Una vez en el escenario, es como si hubieran subido tres personas cualquiera del público. Esa cercanía unida a la falta de pomposidad han logrado que se les vea como un grupo real, unos artistas con los que el público puede sentirse identificado en todo momento. Nunca han necesitado recurrir a nada más que a su música, y es que está visto que si el producto es bueno, se vende por sí solo.

La despedida

El viernes 14 de noviembre, noche en la que darían su último concierto, se reunieron en la sala Joy Eslava no solo fans, sino amigos y familiares del grupo que no quisieron perderse la que sería, por el momento, su última vez bajo los focos. Ignacio Villafruela, primer batería del grupo que además compartió escenario con ellos para tocar una canción, se mostró apenado por la separación del grupo: “Ahora que se han hecho músicos profesionales, es una pena que lo dejen”. Si los amigos y los fans se mostraron emocionados en el concierto, los propios familiares vivían aún con más tristeza el agridulce momento. Mercedes Núñez, madre de Mon, ante la pregunta de cómo había sido ver a su hijo tocar por última vez, reveló que había sido “Muy triste. Ahora que podrían empezar a despegar, lo dejan. La verdad es que me da muchísima pena”. También opinó que “Es una etapa. Mi hijo en concreto supongo que no se desligará nunca del mundo de la música. Hay que mirar con optimismo”.

El concierto de 84, siguiendo la línea de cifras, fue una carrera a contrarreloj de 120 minutos compuesto de 28 canciones del repertorio de sus tres discos, con 6 músicos sobre el escenario y una sala a rebosar. Sin tiempo que perder, Jimbo, Mon y Beris, apenas se acercaban a los micrófonos a hacer otra cosa que no fuera cantar. “Hemos preferido hablar menos y tocar más, que a fin de cuentas es lo que os gusta” dijo Beris en una breve pausa antes de atacar con su guitarra la siguiente canción. Los tres miembros no escatimaron en gestos y guiños al público que respondía de manera enloquecedora. En más de una canción, Jimbo se alejó del micrófono con gesto incrédulo viendo como su voz no se oía por encima de la letra coreada por las voces de los fans. Como era de esperar, las lágrimas no tardaron en entrar en escena, y no solo entre los asistentes, sino que los propios artistas se vieron sobrecogidos por la emoción del momento. Mon agradeció el apoyo que habían recibido en estos 10 años, tanto por parte del público como por parte de la familia. Beris, por su parte, antes de sentarse a interpretar un tema al piano declaró que, como grupo, “le hemos echado un par de lo que había que echarle”. Además, agradeció que hubieran sabido entender que se habían querido dedicar a lo que realmente les gustaba. Fueron dos horas con piel de gallina y emociones en la superficie desbordadas por los ojos, que acabaron con una lluvia de aplausos mientras los músicos se abrazaban en el escenario formando una piña. No fueron necesarios tinglados, ilusiones, ni disfraces, 84 salió del escenario de la misma manera que entró a él, con sencillez y espontaneidad, eso sí, dejando tras ellos un concierto imposible de olvidar.

Uno de los momentos de la despedida | Foto: Mara García Mariño
Uno de los momentos de la despedida | Foto: Mara García Mariño

Los fans más acérrimos, por su parte, no quisieron perderse el momento. “Muy emocionante el último concierto. Yo vengo desde París a verles y ha merecido la pena” dijo una de las fans que les sigue desde sus comienzos. “Ellos siempre han sido muy cercanos, pero en este concierto más especialmente. La gente estaba más emocionada, más entregada, y ellos también”. La sensación agridulce era el denominador común a la salida del concierto: “Mucha pena a todos, pero lo hemos disfrutado un montón”, “Esto ha sido un adiós como Dios manda”, nos dice otra. “Para ser el último concierto de su vida ha sido un concierto redondo, también bastante nostálgico porque han cantado canciones de los tres discos. Ha sido un concierto diez”. Muchos no quisieron dejar pasar la oportunidad de decirles unas palabras de despedida a los artistas: “Sois muy grandes”, “Me habéis ayudado en momentos muy malos en mi vida, dais ese punto de alegría necesario para evadirse”, “Ojalá volváis, seguid luchando por esto” y “Gracias por cruzaros en mi camino”.

3 canciones para aficionarse a 84

Como si fueras a morir (Varcelona, 2014)

La hierba bajo el asfalto (La hierba bajo el asfalto, 2011)

Esquinas de Madrid (El burdel de las sirenas, 2005)

Setlist

1-Tu libertad

2-Tormenta sideral

3-Esperando una señal

4-El burdel de las sirenas

5-Te invito

6-Desnudos al sol

7-Dama sin precio

8-El error

9-Soy mitad

10-Falta espacio amor

11-27 días

12-Norte y Sur

13-El pasado

14-Corre preciosa

15-La hierba bajo el asfalto

16-La nada

17-Varcelona

18-La ventana de María

19-Esquinas de Madrid

20-Como si fueras a morir

21-La tangente

22-Fantasía

23-Historias del arte

24-Yo

25-Sentado en tu arena

26-Flor de primavera

27-Papapá

28-Tribunal

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