El “Gran Hermano” de las Aulas Complutenses

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La Univesidad quiere saber si sus profesores dan o no las clases

El nuevo curso académico ha traído una sorpresa para los profesores de la Universidad Complutense. Desde el Vicerrectorado de Ordenación Académica se han propuesto averiguar la calidad de la enseñanza en las facultades y para ello ha optado por un método que no todos los profesores ven con buenos ojos.

La polémica saltaba cuando desde este órgano se les informó de que este año continuaría haciéndose una encuesta panel sobre el seguimiento docente.

Dicho método consiste en tomar una muestra aleatoria de 1.355 alumnos de todas las facultades, a los que se les propone participar rellenando, un día fijado del mes, una ficha sobre la actividad que han tenido esa jornada. De esta manera, se pretende verificar si normalmente se dan las clases o no (y en su caso, si se recuperan o se imparten con sustitutos, etc) y otros aspectos como cumplimiento de horarios. Pues bien, en el pasado curso, de esa muestra accedieron a participar sólo 406 alumnos, durante un periodo de 5 meses, desde enero a mayo.

Los resultados mostraron que en una de cada 10 clases el profesor no asistía, y de ellas el 4,5% se impartió por un profesor sustituto, y en otro 4% de los casos los alumnos desconocían si se recuperarían o no. Esta última cifra es considerada por los responsables del estudio como la cantidad de clases que finalmente dejan de impartirse.

En cuanto a los horarios de clase, no caben sorpresas: en una clase de 60 minutos, la duración media real fue de 53,3 minutos; en tanto que las de 90 minutos tenían una duración media de 80,3 minutos. Cabe señalar que la duración de las clases queda al criterio de cada Facultad, que estima el tiempo necesario de cortesía entre clase y clase.

Estos datos correspondieron al estudio realizado en el pasado curso 2005/2006, y en el presente año se continuarán realizando, con la novedad de que quienes realicen esta actividad serán “recompensados” con un crédito de libre configuración.

Entre el profesorado esta medida no ha caído muy bien, y así lo han mostrado algunos en las clases, advirtiendo que había “alumnos espía en las aulas”. Entre el alumnado también se ha podido palpar la tensión de los docentes, puesto que ahora la duración de la clase se acerca mucho más al tiempo fijado en el horario oficial. A pesar de que desde el Vicerrectorado se asegura que no se fiscaliza personalmente a cada profesor, sino la actividad docente en general, entre este colectivo está latente el temor a “ser marcado con una x” si acaba una clase media hora antes de lo previsto o si un día se ausenta por cualquier motivo.

A partir de este artículo, me gustaría conocer vuestras opiniones: ¿Es positivo o negativo que se controle al profesorado? ¿Creéis que es el método más adecuando? ¿Cuál propondríais vosotros?

Fuentes del texto:
Resultados encuesta-panel seguimiento actividad docente curso 2005-06, por Juan Javier Sánchez Carrión, Inspector de docencia del Vicerrectorado
Resumen del Acta del Consejo de Gobierno de la UCM de 12 de julio de 2006
Fuentes de la imagen:
http://www.fi.upm.es/docs/campus/instalaciones/img/220_aulas.jpg

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