El Gobierno surcoreana “naufraga” con el Sewol

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Los equipos de rescate siguen los trabajos para recuperar a las últimas víctimas del hundimiento del buque que trasportaba a más de trescientos estudiantes de instituto, mientras siguen las investigaciones para aclarar las causas del accidente y el Gobierno de Park trata de recuperarse de las heridas en su popularidad provocadas por la mala gestión.

Chung Hong-won. Wikimedia. Creative Commons“No quiero ser una carga demasiado pesada para la administración”. Así justificaba su renuncia el primer ministro surcoreano, Chung Hong-won. Y lo hacía en una rueda de prensa tan sólo once días después del accidente que ponía en velo al país.

Era 16 de abril. Un buque con capacidad para 900 personas se dirigía rumbo a la isla de Jeju. En su interior 325 jóvenes entre 16 y 17 años. Todos ellos estudiantes de bachillerato de un instituto de la capital. Junto a ellos 14 profesoras. El viaje seguía el plan previsto hasta que el reloj dio las nueve de la mañana, hora local. El Sowel emitió una señal de socorro. Algo iba mal. Sin embargo, en un principio el rescate de todos los pasajeros parecía posible. Sólo se necesitarían un par de horas. Ese fue el mensaje que lanzaron las autoridades, tratando de mantener la calma. Sin embargo, el hundimiento del barco se produjo más rápido de lo esperado. La situación se complicaba.

La última cifra oficial de muertos ascendía a 275, más 29 desaparecidos. Ambas cantidades parecen estar verificadas, pero no siempre fue así. Al menos así opinan tanto familiares de las víctimas como medios de comunicación nacionales. Para ellos, fueron varios los errores que se produjeron en el conteo. Desde el número de personas que había a bordo hasta el número de rescatados. Aunque esa no es la única crítica que el Gobierno de Park Geun-hye ha recibido en los últimos días. Las acusaciones sobre explicaciones “imprecisas y contradictorias” también se han sucedido.

El ferri tenía una ruta marcada por el Gobierno. Los investigadores creen que el capitán podría haberla variado sin avisar. Y no sólo eso. El cambio de dirección habría sido llevado a cabo de forma brusca y no gradualmente, como se recomienda. Este movimiento habría desestabilizado el barco, provocando finalmente el vuelco. Sin embargo, también se maneja una segunda hipótesis. Según esta, la causa del hundimiento habría sido la colisión con una roca. Ambas teorías coindicen con los testimonios de los primeros rescatados. Primero hubo un golpe. A continuación, empezó a entrar agua.

TCuadro Carlos Wood. El naufragio del Arethusa. Wikimedia. Creative Commonsres horas. Ese fue el tiempo que necesito el agua para acabar volcando el barco. El Sowel quedó, así, sumergido prácticamente en su totalidad. A su alrededor, una veintena de helicópteros y numerosas lanchas de rescate. A ellos se unirían, casi una semana después, tres barcos de la Marina surcoreana. Un dispositivo que no dio los resultados esperados por los familiares de las víctimas. El Gobierno fue criticado duramente por la tardanza en el rescate de supervivientes y en la recuperación de los cuerpos. El grado de descontento fue evidente en la visita del primer ministro a un albergue cercano al lugar del naufragio. Chung fue abucheado. El camino que debía seguir para llegar a su destino, obstruido.

La reacción no pasó desapercibida. “Tras presenciar el dolor de los familiares de las víctimas y el enfado de la gente, creo que es mi deber asumir todas las responsabilidades y dimitir”. Chung presentaba su renuncia pidiendo disculpas por la “pésima gestión” realizada por el Gobierno. Si bien, para el todavía primer ministro, el accidente es resultado de los “males profundamente enraizados en la sociedad”, unas irregularidades que, concluyó, espera que sean corregidas pronto. De no hacerse, la garantía de que no vuelva a ocurrir un accidente como el del Sowel no existe.

La dimisión no ha sido bien recibida ni por familiares ni por el principal partido de la oposición. La Nueva Alianza Política por la Democracia (NPAD) consideró la decisión de “altamente irresponsable y cobarde”. El vicepresidente del partido y ex candidato presidencial, Ahn Cheol-soo, tuvo palabras también para la presidenta. Para él, Park debe ofrecer “una disculpa sincera”. Considera que es lo único que puede dar cierto “consuelo y confianza a los afectados”.

Pese al rechazo externo de la renuncia presentada por el número dos del Gobierno, la presidencia aceptó la decisión. Chung se convierte así en la primera víctima política del naufragio. Quizá no la última. No obstante, el primer ministro seguirá en su puesto hasta que finalicen las operaciones de recuperación de las víctimas. “Eso es lo más urgente en este momento”, señaló una portavoz del Gobierno. La caída de popularidad de Park o la remodelación de su equipo puede esperar.

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