El gobierno saudí fusila a siete jóvenes pese a las súplicas

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Ni la movilización del conjunto de activistas de los derechos humanos saudíes, ni la presión ejercida por la opinión pública y otros grupos internacionales ha parado la sentencia de muerte a siete jóvenes en Arabia Saudí.  A las nueve de la mañana del miércoles eran fusilados y finalmente, las autoridades no llevaron a cabo la anunciada crucifixión del supuesto cabecilla del grupo. Fueron detenidos entre marzo de 2005 y enero de 2006 por robar una serie de joyerías en Abha y su sentencia de muerte se pronunció hace tres años. Probablemente, las autoridades han esperado a que cumpliesen la mayoría de edad para la aplicación.

mecca. Foto cedida por Yahel.wordpress.comLa tarde del martes se levantaban siete montículos de arena en el mercado de Abha, que anunciaban una ejecución inminente. Las familias se han sentido traicionadas, ya que las autoridades habían considerado revisar la sentencia. “He estado tratando de hablar con ellos toda la noche, pero la han pasado rezando”, relató Al Ahmed, director del Institute for Gulf Affairs en Washington, visiblemente afectado. Y añade: “finalmente, Saeed me llamó momentos antes de que le quitaran el teléfono para agradecerme lo que hemos hecho. Le pedí que me perdonara por no haber podido hacer más”.

 Se ha tratado de un asunto problemático, ya que el proceso parece haber estado plagado de irregularidades y los jóvenes aseguraron que habían sido torturados para confesar. A tal próposito, el grupo Human Righ Watch ha subrayado numerosas irregularidades cometidas durante el juicio que apenas duró tres horas y en el que los acusados no contaron con un abogado defensor. Al Ahmed fue uno de los activistas que hace diez días sacó a la luz el caso de los siete jóvenes. Entonces, la movilización internacional y el hecho de que la ejecución coincidiera inicialmente con la visita del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, a Riad, hizo que el príncipe Miteb, hijo del rey Abdalá, diera a entender a las familias de los condenados que iba a revisarse la sentencia.

Rey Abdulah. Foto cedida por Yahel.wordpress.comEn Arabia Saudí, la pena de muerte se ejecuta por decapitación con espada. Sin embargo, en el caso del supuesto cabecilla, Sarhan al Mashayekh, se había previsto la crucifixión, uno de los castigos físicos más sádicos que aún contempla en el sistema penal saudí. “Vivimos en una sociedad medieval, aunque estemos en los albores del tercer milenio”, lamentaba Mohammad al Qahtani, el director de la Asociación por los Derechos Civiles y Políticos en Arabia Saudí (ACPRA), en conversación telefónica. Este activista explicó que la crucifixión “se reserva para los crímenes más odiosos y que crean alarma social”. Aunque noo dispone de cifras, indicó que “es infrecuente, pero se dicta, aunque a veces el Gobierno, consciente de la degradación del sistema judicial, finalmente conmuta ese tipo de condenas”.

Además de Arabia Saudí, sólo Irán, Yemen y Sudan continúan ejecutando personas que cometieron delitos siendo menos de edad. Algo que, merece la pena recordar, prohíbe la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

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