El garrafón, ¿realidad o ficción?

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Las buenas temperaturas están próximas y con ellas aumenta un fenómeno común en la juventud: el botellón. Numerosos jóvenes se reúnen al aire libre con botellas de alcohol de por medio. Las autoridades esgrimen muchas razones para luchar contra ello, pero los jóvenes también recurren a muchas otras para defenderlo. Una de ellas todavía es un misterio, un rumor…nadie ha encontrado pruebas concluyentes pero todos lo dan por hecho: el garrafón.

Tanto los fabricantes de bebidas como los dueños de bares y discotecas niegan tajantemente que exista adulteración alguna del alcohol, ya sea con agua, bebidas más baratas u otras sustancias. Y las investigaciones realizadas hasta ahora parecen haberles dado la razón. Ya en el año 2002, la OCU realizó un estudio acudiendo a 100 establecimientos de Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga. La bebida elegida fue el whisky y se destacó que, a diferencia de otras inspecciones sanitarias incapaces de detectar los fraudes, la OCU habría sido capaz de afirmar si el licor expedido correspondía o no a la marca que se indicaba en la botella. El laboratorio comprobó si habían añadido agua, determinó si realmente era whisky y verificó si era un whisky envejecido 5 años, con lo cual pudo concluir si el licor analizado se correspondía o no con el de la marca. La conclusión fue que la totalidad de las muestras se correspondían con la marca pedida y que, por tanto, no existía garrafón.

Los consumidores, en cambio, no confían en los datos oficiales. Ningún estudio puede contrarrestar una creencia que todos asumen haber comprobado por sí mismos. Todos afirman que el garrafón no es ninguna leyenda urbana y que este se puede notar en el color, el sabor y sobre todo, en las consecuencias del día siguiente. Las resacas causadas por el garrafón, aunque el grado de alcoholemia sea bajo, presentan peores síntomas, llegando a producir una gastroenteritis aguda o cefalea. Pero para ello, la OCU también tiene sus propios argumentos. Según esta organización, el ambiente del local, el humo, un vaso mal aclarado, el tabaco, la alta graduación del propio alcohol, etc. pueden confundir el sentido del gusto y hacer creer que la bebida que se está tomando no es la misma de siempre. Además, las náuseas y vómitos del día siguiente nos pueden hacer pensar que se deben a un licor malo, cuando lo que ocurre es que el organismo no ha tolerado tanto alcohol.

En cualquier caso, los consumidores siguen viendo poco normal terminar con altos dolores de cabeza después de tomar dos o tres copas. Las discotecas que cierran a altas horas de la madrugada y los bares de dudosa calidad son los que se llevan la peor parte, mientras que los pubs dónde muchos jóvenes comienzan la noche (después del botellón) generan una mayor confianza entre los consumidores. Además, según los expertos, el fenómeno ha decaído en las grandes ciudades mientras permanece aún en algunas zonas rurales.

Las dudas, por tanto, siempre estarán ahí. Por una parte, los estudios no ofrecen confianza alguna, por otra, resulta complicado diferenciar entre una resaca causada por ingerir alcohol adulterado y los efectos  causados por un exceso de copas. Además, y en contra de la realidad que parecen anunciar los estudios, el ministro de Sanidad, Bernat Soria, ha anunciado su intención de luchar contra el garrafón, declarando que se sabe qué tipo de sustancias consumen los jóvenes cuando se trata de drogas, pero no la calidad de lo que beben en los locales de ocio. El PSOE afirma así, su intención de aumentar las inspecciones sanitarias en esta legislatura para velar, sobre todo, por la salud de los jóvenes.

Estas medidas, estén o no justificadas, y siempre que no se queden en una mera intención o promesa de campaña, deberían de servir para poner de aviso a los dueños de los establecimientos que, aunque no adulteren las bebidas alcohólicas, deberían de mostrar un poco más de interés por cuidar la higiene en sus locales. Mientras tanto, exista o no exista la práctica del garrafón, siempre quedará a juicio del consumidor arriesgarse a volver a los sitios que en su día le dejaron bastante perjudicado.

Fuentes del texto:
www.ocu.org
www.publico.es
Fuentes de las imágenes:
www.google.es

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