El futuro del mar

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Quedan hoy muchos menos peces que hace unas décadas. La inagotable necesidad de consumo del ser humano pone en jaque los ecosistemas marinos. Mientras muchas especies de peces alcanzan mínimos históricos de población, los mercados del mundo desarrollado siguen contando con una vasta oferta de pescado. A su vez, un problema de tamaña importancia es apartado de la agenda mediática, provocando la ignorancia e indiferencia de la ciudadanía.

Según la FAO, en 2007 hasta el 80% de las poblaciones pesqueras habían llegado a su límite de explotación o se encontraban sobreexplotadas. Si esas especies continúan siendo objeto de pesca masiva no tendrán capacidad para repoblarse y acabarán desapareciendo. El problema estriba en que la industria pesquera, acuciada por la necesidad de satisfacer la demanda y obtener beneficios, presiona para seguir faenando en lugares donde la escasez de peces es alarmante. La pasividad de las autoridades, que no regulan o lo hacen muy tímidamente, facilita el expolio de las aguas.

En los últimos 60 años la captura de peces se ha incrementado en un 600%. Se ha pasado de los 20 millones de toneladas en 1950 a las más de 120 en la actualidad. Bien es cierto que en este período también la población mundial de seres humanos ha aumentado en cuatro mil millones de personas, es decir, un 250%. No obstante, debemos ser conscientes de que los recursos que el planeta nos ofrece son escasos. Si ya es de por sí cuestionable la legitimidad que el ser humano tiene para explotar a su costa al resto de seres vivos del planeta –y más si provocamos en ellos sufrimiento-, sería inadmisible que fuésemos los responsables de la desaparición de todo un género de especies.

Y es que, pese a que parezca alarmista, la situación es crítica. Si no se deja de someter toda actividad humana a la lógica de la rentabilidad económica, el ser humano acabará por destruir su hábitat y, con él, sus posibilidades de supervivencia. El hecho de que 8 de cada 10 poblaciones de peces haya alcanzado o superado su margen de explotación significa que se debe interrumpir inmediatamente su captura para que puedan repoblarse. En caso contrario, de mantener el nivel actual, podrían desaparecer en pocos años.

El problema de la pesca masiva afecta también a las desigualdades Norte-Sur. Las aguas donde más se nota la escasez de animales, por haber sido objeto de mayor sobreexplotación, son las próximas a los países industrializados. Dado que son estos Estados los que cuentan con las más potentes flotas pesqueras, éstas se ven en la obligación de buscar nuevos horizontes donde faenar. Las costas del Pacífico suramericano o del Índico norteafricano son testigo de este proceso. Así, los pequeños pescadores de países como Perú o Somalia se ven perjudicados por la llegada a sus aguas de enormes barcos frigorífico que se hacen con los peces que pueblan sus mares. En caso de que los autóctonos se organicen para luchar contra esta usurpación, los medios de comunicación occidentales se apresuran para descalificarlos, como ha ocurrido en el caso de los llamados piratas somalíes.

Como solución a la cuestión de la escasez de peces se ha erigido una técnica que parecía la más apropiada, la acuicultura. Definida como la técnica del cultivo de peces, la acuicultura consiste en la racionalización del proceso de cría de animales acuáticos. Aparentemente, esta sería la manera más obvia de arreglar el problema de escasez. Sin embargo, topamos de nuevo con la supremacía del mercado. En vez de poner la acuicultura al servicio de las necesidades humanas básicas, las empresas encargadas de gestionar las piscifactorías tienen como principal objetivo el enriquecimiento de sus propietarios. De esta forma, se prima la cría de especies grandes, más suculentas en los réditos económicos que propician, sobre la de peces pequeños. Esto provoca que, según el documental The End of the Line, el 40% de los peces que se capturan en el mundo se destinen a alimentar a otros peces. Por tanto, la acuicultura agrava el problema de la sobreexplotación porque fomenta aún más la pesca indiscriminada de especies como las anchoas, que se destinan a la fabricación de harinas de pescado. Así, para conseguir un kilo de salmón en una piscifactoría, es necesario alimentarlo con cinco kilos de anchoa.

Pese a que no se le otorgue la importancia que merece, la cuestión de la pesca masiva y la escasez de especies marinas que conlleva, puede poner en jaque la sostenibilidad del planeta. El delicado equilibrio de los ecosistemas podría verse truncado en caso de que una cantidad considerable de especies desaparezca. Para evitar que esto ocurra existen diferentes propuestas. Frente a la escasa reacción de las autoridades políticas, que se contentan con establecer cuotas máximas de captura muy por encima de las recomendaciones de los científicos, los expertos abogan por la creación de grandes espacios oceánicos alejados de cualquier actividad pesquera. Se trataría de una red de áreas marinas protegidas en las que se podría ir atrás en el tiempo: recintos naturales alejados de la explotación humana, para facilitar que las poblaciones acuáticas puedan repoblarse y volver a tener un volumen considerable, ya que se estima imposible que se puedan recuperar los niveles originales. Ya existen algunos proyectos de este tipo en el Caribe, por ejemplo.

Es necesario que la humanidad tome conciencia de la grave realidad en que se encuentran los mares. Si seguimos consumiendo peces al ritmo de las últimas décadas, pronto nos quedaremos sin ellos. Debemos abandonar el pensamiento cortoplacista típico de nuestro tiempo y empezar a pensar en un futuro sostenible de cara a próximas generaciones.

Fuente del texto:
El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2008, FAO
Documental: The end of the line
http://es.wikipedia.org/wiki/Poblaci%C3%B3n_mundial
Fuentes de las imágenes:
http://angeljuarez.wordpress.com/page/3/
http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=90175
http://colectivoandamios.blogspot.com/2009_04_01_archive.html
http://www.defondos.com/wallpaper/Delfines-Atardecer.html
http://constancio.vinasub.com/?p=230

2 Comentarios

  1. ola me llamo pepe tengo 10 años estoy en el cole vall palau podeis poner video en la web de la huella digital porqe estamos haciendo un proyecto del futuro del mar porfa poner un videoo?

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