El fotógrafo Nicolás Muller, el gran olvidado

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NicolasMullerLa exposición en la Sala Canal de Isabel II permanecerá hasta finales del mes de febrero y se centra en un recorrido a lo largo de toda su producción fotográfica. Se divide en diferentes etapas o apartados, en cada una de las plantas del antiguo depósito de agua, y cada una de las fotos agrupan sus viajes.

La exhibición es una muestra de lo que el fotógrafo hispano-húngaro pudo ver a través de sus propios ojos mientras huía de la amenaza que suponía el régimen nazi para la comunidad judía europea.

El recorrido que realiza, se inicia con sus primeros trabajos en Hungría, a través de los que denuncia la situación feudal que vivían los campesinos entonces. La exposición finaliza con los reportajes, libros, retratos tanto a personas conocidas como a su propia familia, realizados ya en España muchos años después.

Sus múltiples viajes le llevan en primer lugar a Francia donde también coincidió con otros compañeros fotógrafos como Robert Capa. Muchos de ellos se encontraban también en el exilio y allí Muller pudo publicar diversos reportajes entre los que destaca el de la zona portuaria de Marsella. Debido a la invasión alemana de Francia, se vio obligado a viajar a Portugal. Allí estuvo varios meses y es remarcable su trabajo sobre el puerto de Oporto. Huyendo de nuevo del régimen de Salazar consigue llegar a Tánger, entonces una ciudad muy abierta y refugio de exiliados. En esta ciudad situada al norte de Marruecos permaneció ocho años y su producción fotográfica del lugar es muy extensa.

fotonicolasmullerConoce a Fernando Vela, secretario de Ortega y Gasset y gracias a este contacto, las autoridades del protectorado le encargan varios trabajos. También consigue exponer en Madrid, donde conoce a su mujer en la muestra que realiza en el Hotel Palace. Esto le empuja a quedarse definitivamente en nuestro país y puede recorrerlo fotografiando diferentes escenas típicas. En esa época conoce también al círculo de intelectuales de la Revista de Occidente. A raíz de esto, acaba convirtiendo su estudio en un centro de reunión.

Realiza un tipo de fotografía que se centra en retratar la realidad social que se vivía entonces tanto en Hungría como en España y en los diferentes lugares donde permaneció. Desde un enfoque distinto logra captar la esencia de las personas, humildes, retrata situaciones de la época, paisajes y entornos desde su punto de vista. En la exposición se muestran también objetos personales de Nicolás Muller como su maleta o fotos personales. Con un vídeo, de los pocos que se tienen de él, se proyecta una entrevista de años atrás en la que habla sobre su infancia, su vida, familia y su trabajo. Muller pasó sus últimos años retirado en un pequeño pueblo de Asturias llamado Andrín, alejado de su cámara y rodeado por su familia hasta el año 2010

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