El folk desenfadado de Russian Red deslumbra en Madrid

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Eran las nueve pasadas y Lourdes alias “Russian red” hacía su aparición en el escenario de la concurrida Sala Heineken. Embutida en un vestido blanco de vuelo -que recordaba a una bailarina de ballet- la madrileña empezaba su colección de melodías folk desenfadados pertenecientes a su exitoso disco debut “I love your glasses”.
Tildada por algunos como la revelación alternativa del año y reconocida por otros tantos por el gancho de sus temas en el cine –ha participado en “Camino” de Fesser y en “El rey de la montaña” de López Gallego-, Russian Red arrancó con la deliciosa pero monótona “I´m down”, una rareza pendiente de editarse que provocó que el personal se entonara. Le siguió un tema evocador como es “Take me home” y a continuación llegó uno de los temas más susurrados de la noche que no era otro que “No past land”. En ese momento ya se vaticinaba una gran noche,
una velada de esas que se recuerdan con cierta melancolía. La misma que te hace sentir “I love your glasses”.

“Gaviotas” y “Nice Thick Feathers” precedieron a la esperada “They don´t believe”, quizá la canción más pop del set list que acompañó Lourdes con una pandereta y que arrancó las primeras sonrisas en los fans de la banda, emocionados hacía unos momentos con el recital de temas sobrecogedores.

Con “Gone, play on” se llegaba al ecuador del concierto pero aún quedaban varios platos fuertes. Depedro –sobrenombre de Jairo Zabala, integrante de la banda rock Vacazul- hacía su entrada en el escenario y acompañaba en “Perfect time” a Russian Red. El color especial de la voz de Depedro se fundía con la dulzura de la de Lourdes lo que supuso que el respetable prorrumpiera en sonoros aplausos al terminar la última estrofa.

Tras la estimable colaboración, el silencio volvía a inundar la sala, sólo interrumpido por aplausos y los típicos jaleos hacia la artista. Al escucharlos la joven interprete bajaba la mirada sonrisa en ristre a sabiendas de que todo se desarrollaba al gusto de todos. Fue entonces cuando llegó el “temón” de la noche. Ese que te ha hecho que te compres el disco de una semidesconocida. Ese que te cuesta eliminarlo de tu querido Ipod. Ese, sí, ese.

Llegaba pronto pero a nadie parecía importarle. Con el único acompañamiento de una guitarra acústica, Lourdes comenzaba…

Tell me what it is, it isn’t fair
but I’m wasting time, cos it isn’t my heart, it isn’t my fault
and every situation understands, well
the anecdote of chasing the locations to your doors

Nadie se atrevía a cantar a pleno pulmón y ni siquiera a tararear libremente su estrofa más conocida. Y es que ya sea porque no todos disponemos del privilegiado tono de voz de la cantante o porque no se quería romper con la magia que envolvía las melodías, el público respetó cada línea, cada estrofa, cada acorde.

La perfecta comunión entre artista-público continuó con canciones como “The letters”, “Tom Waits” y “Kiss my elbow”. Este último muy logrado gracias al ambiente creado por la banda. Tras él, llegó “Fantasia” y la muy apreciada por los seguidores, “Walls are tired”.

La temida despedida se acercaba y tras agradecernos nuestra presencia, Lourdes o Russian Red (total que más dá a estas alturas) nos decía adiós – de nuevo de manera sobrecogedora- con “I´m sorry”, una tema de Brenda Lee que el personal degustó plácidamente sabedores de que era la última joya de la noche, el último regalo en forma de canción de una chica de 22 años cuya carrera musical no ha hecho nada más que empezar…

Video de “They Don’t believe”
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=babBpgBBn-U[/youtube]

Fuentes del texto:
http://www.russianred.org/
Fuentes de la foto:
Jessica Artiles

1 Comentario

  1. ¡Y qué corto se nos hizo el concierto! fue mágico, no hay otra palabra para definirlo. Desde el momento en que sonó la primera nota musical hasta los aplausos del final que despedían a Lourdes fue todo como un sueño.
    Su voz en directo tiene más fuerza que en el disco y has descrito perfectamente ese momento en el que todo el mundo se sabía la letra pero nadie cantaba para que no se perdiera la magia.
    Yo estoy deseando repetir 😛

  2. ¡Excelente crónica Irene! Cómo se agradece, y qué pocas veces ocurre, eso de que la gente se sepa la letra de una canción en un concierto y no la cante para no estropear el concierto, que es lo que realmente has ido a escuchar.

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