El Festival de Angoulême consagra a Jean-Claude Denis y Guy Delisle

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Meca de la viñeta europea, el Festival Internacional de Cómic de Angoulême (Francia) cerró ayer sus puertas con la entrega de sus prestigiosos galardones, que entre otros reconocieron el trabajo de dibujantes como Jean-Claude Denis -Gran Premio del certamen- y Guy Delisle -Fauve d’Or al mejor álbum del año-. Durante cuatro días, más de 200.000 amantes del noveno arte han asistido a las exposiciones, conferencias, stands, mesas redondas o conciertos dibujados de la cita comiquera más destacada del panorama continental, que este año ha dedicado una amplia retrospectiva a los autores españoles más relevantes de los últimos cuarenta años.

Jean Claude Denis

El jurado de la 39 edición del festival, que este año se encontraba presidido por el autor estadounidense Art Spiegelman, cerró una vieja cuenta pendiente con el ilustrador galo Jean-Claude Denis, justo vencedor del Gran Premio que se otorga en reconocimiento al esfuerzo y dedicación de toda una carrera. Amante de la ‘ligne claire’ y responsable de obras como Luc Leroi o Quelques mois à l’Amélie, Denis apenas pudo contener la emoción cuando subió al escenario para recoger su trofeo: “El cómic es, junto con la literatura, uno de los medios de expresión que permite mayor libertad. Pero también conlleva mucha soledad”.

Por su parte, el galardón al mejor álbum recayó sobre el canadiense Guy Delisle, figura insustituible del actual cómic periodístico y ganador de la Fauve d’Or gracias a sus Crónicas de Jerusalén, un diario dibujado sobre su estancia de un año en la ciudad de las tres religiones. El Premio Especial del Jurado fue a parar a manos de Jim Woodring, afamado y lisérgico autor de Frank et le congrès des bêtes, mientras que Cyril Pedrosa recibió el Premio FNAC por su bellísimo Portugal. En la categoría de mejor serie, el trofeo tuvo como destinatarios a Gabus y Reutimann por su Cité 14, al tiempo que Gilles Rochier celebró su proclamación como autor revelación tras el éxito de T.M.L.P. (Ta mère la pute).

Entre los premios menores, Arthur de Pins se llevó el de la Juventud por Zombillenium; Morgan Navarro hizo lo propio con el de la Audacia por Teddy Beat; Tatsumi Yoshihiro conquistó el Miradas sobre el Mundo merced a Une vie dans les marges; Carl Banks no tuvo rival en el del Patrimonio con La Dynastie Donald Duck; y el número nueve de la revista letona KUS! regresó a casa con el de Mejor Cómic Alternativo. Hasta aquí los galardones; ahora, todo lo demás, que no fue poco.

Guy Delisle

Un presidente de Pulitzer

La presidencia del festival correspondía en esta ocasión a Art Spiegelman, premio Pulitzer en 1992 por Maus, dramático viaje al holocausto judío de la Segunda Guerra Mundial. La exposición “CO-MIX” llevó a cabo un exhaustivo repaso del proceso de creación de esta obra, con infinidad de dibujos originales, cuadernos y bocetos en los que se puede apreciar el lento y tortuoso desarrollo de un título indispensable del cómic mundial.

“Detrás de cada página de Maus hay otras doscientas de bocetos”, afirmó el dibujante durante la inauguración de la muestra, en la que también se pudieron disfrutar pequeños ejemplos de trabajos comerciales -asesor creativo de una marca de chicles-, fanzineros –Blasé– o editoriales -la indispensable revista Raw, publicada entre 1980 y 1991, donde colaboraron artistas tan destacados como Charles Burns, Robert Crumb, Chris Ware, Alan Moore o Jacques Tardi-.

Los tebeos españoles, a escena

Aunque ya habían sido protagonistas en 1989, las viñetas nacionales han vuelto a brillar con luz propia en la cita gala a través de la exposición “Tebeos: el cómic español”,  una profunda retrospectiva de 130 artistas que se ha dividido en cuatro ejes argumentales: historia -Conti, Ibáñez, Escobar, Vázquez, Carlos Giménez, Nazario, Mariscal-, grandes embajadores -Purita Campos, José Ortiz, Miguelanxo Prado, Jordi Bernet, Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, Rubén Pellejero-, presente -Max, Paco Roca, Santiago Valenzuela, Bartolomé Seguí y Felipe Hernández Cava, Antonio Altarriba y Kim- y futuro del noveno arte español -Lola Lorente, Mireia Pérez, Santiago García, Jorge González, Nacho Casanova, Sonia Pulido-.

Comisariada por el crítico y colaborador de El País Álvaro Pons, la muestra se ha completado con demostraciones en directo de diferentes artistas españoles y con la instalación de una inmensa tebeoteca donde se podían consultar todas las novedades publicadas en España durante 2011. Asimismo, la Escola Joso de Barcelona celebró 26 años de presencia ininterrumpida en el festival con su propia exposición, “Un puente hacia Angulema”, en la que se pudieron ver sesenta páginas originales de alumnos y profesores del centro educativo.

Atractivos diversos

No se presenta todos los días la oportunidad de conocer trabajos comiqueros de países como Suecia o Taiwan, que también han gozado de su particular espacio en Angoulême. Y los más nostálgicos habrían soltado lagrimones de felicidad con los dibujos de Fred Othon Aristides, Fred, un fijo en las páginas de la mítica revista Pilote que también ha tenido su retrospectiva.

Entre tanto, uno podía perderse por los pasillos y acabar en una cola donde decenas de personas aguardaban para conseguir una firma de, por ejemplo, Frederik Peeters, Charles Burns, Joe Sacco, Paul Hornschemeier, Edmond Baudoin, Brian Azzarello, Eddie Campbell, Reinhard Kleist, Lewis Trondheim o Chris Ware. Es decir, la ‘crème de la crème’.

El futuro digital

Como ya es habitual de un tiempo a esta parte, el desarrollo del cómic digital ha sido uno de los temas estrella en cada mesa redonda, conferencia o charla de carácter informal. La piratería ha dañado gravemente a un sector que, según apuntan ciertas estimaciones, podría haber sufrido el escaneado y posterior subida a la Red de entre 35.000 y 40.000 títulos, una sangría económica en toda regla. Algunas editoriales ya se han lanzado a copar el mercado virtual con ofertas agresivas y precios muy rebajados, pero la respuesta hasta la fecha sigue siendo bastante tibia. En todo caso, se antoja necesaria una reconversión para atrapar a toda una generación de lectores que han crecido y aprendido a través de las nuevas tecnologías.

Números y comparaciones odiosas

Ningún otro mercado europeo se puede equiparar al francés. Ni de lejos tan siquiera. Las cifras de ventas que se manejan en el país vecino harían palidecer a cualquier otra industria del continente: según un estudio realizado por Ipsos, en 2011 se vendieron cerca de 33 millones de tebeos en grandes almacenas, librerías generalistas y tiendas especializadas del territorio galo -para un total de 4.663 títulos publicados-. Otro botón: en Angoulême se suelen reunir cada año unos 200.000 visitantes; en Barcelona, donde se celebra el salón más importante de España, se llegó a los 100.000 en la última edición.

Art Spiegelman

Y el año que viene… ¡el 40 aniversario!

En tiempos de crisis nadie se libra de los vaivenes económicos, pero el Festival de Angoulême parece que los ha sabido sortear con relativa entereza. En 2013 serán cuarenta años desde que se celebrase por primera vez, un mérito a valorar cuando se trata del mundo del cómic, que ha sufrido el continuado e injusto desprecio de la ‘intelligentsia’ biempensante. De momento, poco o nada se ha dicho sobre las ideas de la organización para conmemorar tan señalado aniversario, pero a buen seguro que habrá más de una sorpresa.

Fotografías: Yves Tennevin / Apeirophilia / Wexner Center.

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