El expresionismo de “Así que pasen cinco años”

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Fuente: Madrid es Teatro

En el Teatro Valle Inclán se escenifica hasta el 15 de mayo una de las obras que el propio Federico García Lorca calificó, junto a El público, como “teatro imposible” de representar; sin embargo, el director de esta función y de la compañía Atalaya-TNT, Ricardo Iniesta, con el apoyo del Centro Dramático Nacional, logra reproducir, casi como lo imaginó el autor granadino, el espectáculo surrealista y onírico de Así que pasen cinco años. Si Lorca la concluyó en 1931, hemos tenido que esperar hasta el 2016 para poder contemplar una reproducción fiel que aún hoy nos sigue sorprendiendo por su modernidad.

Así que pasen cinco años, subtitulada como la Leyenda del tiempo, aglutina todos los tópicos de la producción lorquiana: el impulso de vivir la vida, el amor como algo antinatural que desencadena en fatales consecuencias, la imposibilidad de ser padre, el miedo a la soledad, el caballo como símbolo de lo erótico y la muerte, que será una constante en su obra y una obsesión en su vida cotidiana. Los personajes reales se cruzan con los imaginados, aportando diferentes dimensiones a la preocupación del protagonista y explorando, en tono poético, la decisión del joven de esperar cinco años para casarse. Su deseo de aislarse, cerrando las ventanas y no dejando filtrarse la luz, le alejan de la realidad y le acercan a un viejo, con su visión pesimista, y dos amigos que saben disfrutar de cada instante, siendo éstos alter ego del prometido.

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Fuente: Centro Dramático Nacional

Nueve actores (Elena Amada Aliaga, Jerónimo Arenal, Manuel Asensio, Carmen Gallardo, Silvia Garzón, José Ángel Moreno, María Sanz, Raúl Sirio Iniesta y Raúl Vera) se pondrán en la piel de los distintos personajes de esta obra teatral. Con tres elementos en escena (unas escaleras, un biombo que hace las funciones de ventana y una superficie con ruedas) se recrean los diferentes ambientes que surgen en los diferentes cuadros: los hogares de la novia, la mecanógrafa y el protagonista, así como las calles de la ciudad, en las que la gata y el niño muerto cobran vida al anochecer o el arlequín y el payaso realizan juegos circenses.

Uno de los actos más vistosos y espléndidos es el de la Novia que cuelga desde unas cintas, realizando movimientos acrobáticos, mientras el jugador de rugby pronuncia su insistente “¡Placaje!”. También se ha de destacar por su atractivo en escena aquella que representa la cancelación de la propuesta matrimonial, sobre unas escaleras, y con una auténtica coreografía de los actores que interpretan a la Novia y al Joven, a cargo de Juana Casado. Es indiscutible que la fusión de interpretación, composición e iluminación en esta representación nos regala un resultado sobresaliente.

Os animamos fervientemente a que os deleitéis con esta surrealista y atractiva producción de la compañía Atalaya-TNT en el Teatro Valle Inclán. Deseamos que no pasen cinco años para que podamos volver a contemplarla sobre un escenario.

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Fuente: Centro Dramático Nacional

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