El éxito europeo vuelve a esquivar al Atlético de Madrid

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La Liga de Campeones de balonmano se quedó en Alemania. El THW Kiel se impuso en la final de la competición, disputada en la ciudad de Colonia, al Atlético de Madrid por un contundente 26-21. El cuadro germano se hace así con su tercer título continental, dejando al combinado madrileño a las puertas de una gesta que ya rozó hace casi tres décadas.

El Kiel aprovechó la atmósfera de Colonia

Era difícil creer que el Atlético pudiera terminar fallando el día más importante. Un equipo experimentando, duro en lo colectivo y con amplia experiencia en la alta competición parecía llamado a dominar la final. Los primeros minutos se disputaron bajo esta premisa: el Atleti mandaba y ni grada, árbitros o rival, parecían amedrentar a los de Talant Dujshebaev.

Los primeros veinte minutos fueron de dominio colchonero, con un ataque que superaba con facilidad  la defensa 5-1 del Kiel. Pasado ese tramo, el marcador reflejaba un 7-9 favorable al equipo español. A partir de ahí, y en la recta final del primer período, empezó a cambiar el rumbo del choque. La permisividad arbitral y la agresividad de la defensa teutona, sumadas al ambiente infernal de los 20.000 espectadores que abarrotaban la grada y a ocho minutos interminables de sequía goleadora, llevaron el resultado hasta el 13-10 favorable al equipo alemán.

La vuelta tras el descanso no supuso cambio alguno. El atasco en el ataque rojiblanco continuaba, mientras que el Kiel no terminaba de romper la final porque sufría inferioridades numéricas cada pocos minutos. Pero la diferencia, establecida en torno a los tres goles, no se reducía. En la meta germana empezaba a erigirse como un muro infranqueable el guardameta francés Thierry Omeyer. Mediada la segunda parte, el partido se rompió y el Kiel cogió una ventaja de cinco tantos.

Desde ahí y hasta la finalización del choque, los dos equipos no hicieron sino intercambiar golpes y goles, consumiendo los últimos minutos de un partido que el equipo colchonero terminó perdiendo. Sorprende que la cosecha de goles del Atleti en los últimos instantes del partido fuese más prolífica que a lo largo de muchos pasajes decisivos del mismo, cuando el equipo padeció largos períodos de carencia anotadora.

A los de Dujshebaev les faltó la aparición continuada de sus buenos hombres. Julen Aginagalde, Joan Cañellas, Kiril Lazarov o Chema Rodríguez alternaron minutos esporádicos de decente nivel con largos tramos de nula aportación. La actuación de otros jugadores fue aún menos productiva para el equipo de Madrid. La plantilla atlética no supo entender qué partido proponían los alemanes; el Kiel, por su parte, sí consiguió imponer su ritmo desde el minuto veinte de la primera mitad.

Pese a la amarga derrota, la continuidad en Madrid del exitoso proyecto del Balonmano Ciudad Real ha sido un éxito. La respuesta del público en el Palacio de Vistalegre, con entradas multitudinarias nunca antes vistas en España, y los títulos de Supercopa y Copa, más el subcampeonato europeo, llenan de esperanza el futuro. El Atlético de Madrid, una institución tantas veces en permanente conflicto y con un pasado, no tan lejano, de menosprecio hacia otras secciones del club, decidió apostar por un deporte que le dio gloria en décadas pasadas y que ha vuelto a reverdecer viejos laureles.

Fotografía: Sascha Klahn

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