¿El euro en riesgo de extinción?

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La cumbre europea no ha logrado estabilizar los mercados. Los inversores temen que las medidas establecidas no sean suficientes para calmar el mercado europeo. Tras unos días de liberaciones y un paquete de medidas sobre la mesa, el euro se desploma.

La cumbre europea no ha cumplido con las expectativas de los inversores. Las soluciones y medidas propuestas no han logrado calmar al mercado. Tras unos días de deliberaciones, la solución definitiva a la crisis parece una utopía. El riesgo de ratificación del acuerdo es palpable. El estancamiento de los mercados y las dudas sobre la efectividad de los cortafuegos puestos en marcha han impedido el alivio de los inversores. La inestabilidad del acuerdo dibuja un oscuro horizonte para el euro. Desde el pasado jueves 8 de diciembre el euro ha caído algo más de un 3 por ciento, la moneda común se cambia por debajo de 1,30 dólares y las principales bolsas europeas cierran en negativo.

El nuevo pacto fiscal acordado por los países de la UE, excepto Reino Unido que no ha apoyado esta iniciativa, recoge varios compromisos contemplados en el Pacto por el Euro y un paquete de seis medidas legislativas de gobernanza económica. A través de estas medidas, todos los proyectos de presupuestos nacionales serán revisados por la Comisión Europea para su aprobación. Los países que superen los límites de déficit y deuda públicos serán sancionados. Además, cabe destacar la ampliación del fondo de rescate europeo. Todas estas propuestas no han sido suficientes para convencer a las agencias de calificación que manejan a su antojo el rumbo de los mercados.

El optimismo previo a la cumbre se fue disipando. Con el paso de los días, los inversores han prestado más atención a las debilidades del plan propuesto que a sus fortalezas. “Aún no se observan elementos suficientes para proteger la deuda pública de países como España e Italia y alejar el riesgo de nuevos ataques sobre los activos de riesgo en las próximas semanas, lo que sin duda desembocará en la necesidad de nuevas acciones políticas relevantes a lo largo del primer trimestre de 2012”, resumieron desde el Banco Sabadell.

La debilidad de la cumbre es evidente. Hasta ahora, sólo cuatro de los diez países no miembros de la Unión Monetaria se han comprometido firmemente a contribuir con la iniciativa: República Checa, Suecia, Dinamarca y Polonia. Reino Unido, miembro esencial de la UE, ha rechazado adherirse al nuevo Pacto Fiscal distanciándose de todos sus socios.  La ratificación del Pacto Fiscal debe llevarse a cabo por todos los miembros de la UE y no sólo por los integrantes de la eurozona.

Los esfuerzos para sacar a Europa de la crisis parecen caer en saco roto. La agencia estadística europea, Eurostat, ha estimado que el crecimiento de la economía del Eurogrupo no superará el 0.1 por ciento en el último trimestre. La deuda de los países de la eurozona también se ha resentido. En el caso de España, la prima de riesgo, el sobreprecio que debe pagarse por los bonos españoles a diez años frente al referente alemán, alcanzó los 376 puntos básicos, nueve puntos por encima del cierre anterior a la cumbre.

Es imprescindible llegar a un acuerdo firme capaz de calmar a los mercados y a los inversores. El Pacto Fiscal propuesto en la pasada cumbre necesita del apoyo de todos los miembros de la UE. La solidaridad y la unión dentro de la UE son hoy más necesarias que nunca, pues sólo así será posible acabar con la incertidumbre y salvar el euro.

Fotografía:  Freerange Stock Archives

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