El eterno retorno

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En nuestro particular panorama musical no dejamos de ver como viejas glorias vuelven a retomar su carrera con mayor o menor fortuna según los casos. Los hay que revelan una incapacidad para retirarse a tiempo y acaban haciendo el ridículo, otros vuelven conservando algo de dignidad e incluso algunos, como The Who siguen atesorando un nivel que muchos principiantes envidiarían.

Vemos con estupor como Ariel Rott acaba de lanzar un nuevo disco al mercado plagado de colaboraciones ilustres, bueno, esto puede ser interpretado de dos formas: una, era algo que quería hacer desde siempre, un sueño antiguo hecho realidad, o dos, la compañía de discos le susurra al oído que ya no vende como antes y que su carrera necesita un empujón que él solo no es capaz de dar, así que lo mejor es acudir al recurso de las colaboraciones para dar lustre y prestigio a un trabajo. Se supone que si en un disco están esos nombres es porque merece la pena.

Pero este es un caso poco llamativo. La cuestión es saber por qué algunas viejas estrellas retornan a la carretera y una de las posibles causas puede que esté en la actual situación de metamorfosis musical. Y es que entre las descargas piratas en la red, los archivos compartidos, el top manta, etc…muchos ven como su negocio que era vivir a cuerpo de rey de las rentas que generaban sus obras se agota. Por eso volvieron a los escenarios Sex Pistols, aunque hay que decir en su favor que al menos fueron sinceros y confesaron que lo hacían por dinero.

Y es que lo bueno de haber tenido éxito en el pasado es que uno se hace un nombre y cuando eso ocurre es más fácil retornar con garantías. Ahí están The Rolling Stones, The Who, Eagles, The Police, Iron Maiden, Génesis e incluso Guns N’ Roses. De esta ilustre lista más o menos todos defienden con solvencia sus directos. Otros como Robert Plant siguen montados en un espasmo grotesco por escenarios de medio mundo sin el menor sonrojo.

Porque está claro que no saber dejarlo a tiempo casi siempre es un error y que si uno no sabe asumir el paso del tiempo debe adaptarse a él o fijarse en la elegante figura de David Bowie. Este caballero ha sabido como ningún otro mutar con las modas y las tendencias innovadoras. Ha sabido agarrase al tren de la música y crecer con ella, ha reventado sus prejuicios deshaciendo su imagen para crear otra diferente.

Claro, esto es complicado pues muy pocos saben zafarse de una imagen que les ha costado tanto tiempo afianzar y por la que son reconocidos y admirados. Ahí están Dover, proyectando un cambio de registro radical que, sin entrar a juzgar la calidad de sus composiciones, representa un gesto valiente digno de elogio.

Otras fórmulas para la vuelta a la palestra serían los discos recopilatorios. Ahora vemos como Seguridad Social saca el suyo llamado “25 años de Rock & Roll” que incluye sus grandes éxitos y que les sirve de excusa para volver a las andadas. No aportan nada nuevo y sólo se espera que defiendan lo suyo con solvencia.

Habrá que respetar estas decisiones pues lo que está claro es que hay una percepción distinta según sea la actividad a la que te dediques profesionalmente. ¿Por qué no puede un músico jubilarse encima de un escenario como si fuera un operario en una fábrica de coches? Es absurdo manifestarse en contra, sin embargo, lo que sí es ridículo es que algunos vuelvan para destrozar su trabajada imagen y el buen recuerdo que sus admiradores tenían de ellos. Quizás ahí radica la diferencia entre el operario de la fábrica de coches y el artista, el obrero realiza un trabajo mecánico al dictado de la empresa, el artista no. El artista debe mostrar creatividad y capacidad para emocionar y embelesar los oídos, por eso cuando sólo se regresa por la llamada del dinero las cosas no son igual. Para hacer el payaso es mejor apuntarse al circo.

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