El Este de Ucrania al borde de la catástrofe humanitaria.

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La tregua pactada con la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en Ucrania el 9 de diciembre de 2014 finalizó con el ataque del Ejército ucraniano a la ciudad de Donetsk el 18 de enero. Según el asesor del presidente de Ucrania, Yuri Biryukov, los soldados ucranianos recibieron la orden de abrir fuego masivo contra las milicias en la zona de operaciones militares del sureste del país.

Ucrania, FlickrEl ataque supuso la violación del acuerdo de alto al fuego entre los separatistas prorrusos y Kiev. Esto es otro nuevo episodio de la cruenta guerra que sufre el Este de Ucrania desde abril de 2014. Se trata de un conflicto que afecta a más de 5 millones de personas de las 45 millones que habitan Ucrania. No es una cifra para nada minoritaria como puede observarse.

El Este de Ucrania está al borde de una catástrofe humanitaria sin precedentes. Según cifras dadas por la ONU, en la actualidad hay más de 700.000 desplazados a los que se añaden casi 100.000 más cada semana que acaban huyendo de la zona de conflicto. La situación comienza a ser insostenible y la Organización Mundial de la Salud (OMS) data de más de 1,4 millones de personas  “altamente vulnerables”. No hay apenas suministros médicos y resulta muy preocupante la escasez de medicamentos vitales y la falta de vacunas, lo que puede generar brotes de enfermedades. Esto se suma a los hospitales destruidos y con cortes en los suministros de luz y de agua, además  de una alarmante escasez de personal. La guerra está agravando la situación de los sectores marginados como enfermos de hepatitis o de VIH. 

Una semana más tarde del ataque del Ejército ucraniano, el fin de semana del 24 y 25 de enero fue atacada con misiles la ciudad de Mariúpol en el sureste de Ucrania. Ataque que se saldó con la muerte de 30 civiles y 97 heridos. El alcalde de Mariúpol, Yuri Jotlubéi, atribuyó el mortífero ataque a seis sistemas de lanzamiento múltiples (GRAD), que se retiraron después en la localidad de Novoazovsk (cerca de la frontera con Rusia). El líder de la autodenominada República Popular de Donetsk (RPD) Alexandr Zajárchenko ha reconocido que dio “orden de atacar las posiciones ucranianas al Este de Mariúpol”.

Estos encarnizados ataques son sólo algunos ejemplos de lo que realmente está pasando en Ucrania: la guerra no descansa, no hay acuerdo entre las partes implicadas, lo que genera temor y miedo por las calles. Poco parece importarles las vidas humanas a los dirigentes de las zonas afectadas. La Rada Suprema de Ucrania (Parlamento), reunida en sesión extraordinaria, ha calificado a Rusia como “Estado agresor” que “apoya el terrorismo” y “amenaza la seguridad y la paz del mundo”. Mientras que el viceministro de Exteriores de Rusia, Grigori Karasin, ha calificado la declaración de la Rada de “demencial e irresponsable” y afirmó que está destinada a “bloquear el camino para buscar el compromiso que tan necesario es ahora en Ucrania”.

14857933412_c11a204518_zMientras tanto la UE se encuentra en un tira y afloja respecto a las sanciones a Rusia. Después de que la Comisión Europea presidida por Jean-Claude Yuncker propusiera la tercera tanda de ayuda adicional a Ucrania por un valor máximo de 1.800 millones de euros (en espera para su aprobación por el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros de la UE), la Unión Europea decidió suavizar su discurso con Rusia. El ministro de Asuntos Exteriores español, Manuel García Margallo, propuso a título personal en la Cumbre de Ministros de los 28, que el conflicto de la anexión de Crimea por parte de Rusia pudiera llevarse ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya ante la imposibilidad de que Moscú y Kiev resuelvan sus diferencias.

Antes del ataque a Mariúpol primaba la labor de la diplomacia europea, pero el empeorar de la situación provocó una reunión del Consejo Europeo (Jefes de Estado o de Gobierno de los 28) en la que se solicitó al Consejo de Ministros la posibilidad de aumentar las sanciones a Rusia. Como era de esperar la reacción del Consejo de Ministros junto con la Alta Representante de Política Exterior y Seguridad Común, Federica Mogherini, no se hizo esperar. Sólo dos días más tarde en una reunión extraordinaria el 29 de enero, se decidió ampliar las sanciones a Rusia hasta septiembre de 2015. Las sanciones económicas se debatirán el 12 de febrero en el Consejo Europeo.

Tan sólo un día más tarde del pronunciamiento de la UE al respecto de las sanciones a Rusia, se celebraba una reunión en Minsk (Bielorrusia) entre Ucrania, Rusia y representantes separatistas prorrusos bajo la égida de la OSCE que terminó en un fracaso. Al mismo tiempo, morían 11 civiles de los cuales 3 eran niños en Donetsk por ataques de artillería contra un centro de reparto de ayuda humanitaria. El 31 de enero la OSCE declaró que “la situación en Ucrania se había agravado en las últimas 24 horas”.

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