El estado de gracia de Joy Williams

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Alpha Decay publicó a finales del pasado año la opera prima de Joy Williams: la segunda novela que nos llega de esta escritora a nuestro país tras Los vivos y los muertos. No exageramos si afirmamos que Williams está siendo todo un descubrimiento, puesto que si ya nos entusiasmó la novela coral anteriormente publicada, la autora no nos deja indiferentes con Estado de gracia.

Estado de graciaJoy Williams publicó Estado de gracia en 1973, obteniendo el respaldo de la crítica y siendo finalista del National Book Award; posteriormente, en 2001, fue finalista del prestigioso Premio Pulitzer con Los vivos y los muertos. Cuenta, además, con dos volúmenes de relatos (Taking care y Breaking and Entering), aún no publicados en nuestro país, mientras imparte clases de escritura creativa en la Universidad de Wyoming y es alabada por grandes de la literatura como Raymond Carver o Don DeLillo.

Si tuviéramos que establecer una comparación, su segunda novela titulada Los vivos y los muertos resulta un proyecto más ambicioso en su conjunto, ya que varios personajes tenían cabida como protagonistas, mostrándonos especialmente la adolescencia de tres huérfanas (Alice, Annabel y Corvus) que buscan su lugar en el mundo. En esta obra, sin embargo, el protagonismo absoluto recae en una universitaria encinta llamada Kate que posee una singular visión sobre el embarazo y que encubre un pasado oculto. Otros personajes gozan de cierta importancia en determinados pasajes, como Gray o Padre, pero nunca adquieren la presencia de la estudiante.

Estado de gracia aborda temas como la religiosidad exacerbada, el racismo, la esclavitud, la familia, la muerte o la maternidad desde una óptica inusual. Los personajes asisten a escenas, en las que se espera que el lector tome partido, obligándole a emitir un juicio crítico y a reconstruir fragmentos de una historia que es contada de forma desgajada, como si se nos entregaran, poco a poco, las piezas de un puzle que hemos de ensamblar. El pasado y el presente se funden entre los recuerdos nebulosos de la protagonista, entre los temores hacia la religiosidad, en el desafío al patriarca y en la búsqueda del amor.

Williams emplea en Estado de gracia una narrativa rupturista, o incluso inconexa, en la que se aglutinan una serie de pensamientos fugaces que convergen hacia el desenlace. Su lenguaje rico, vanguardista, lúdico y, a veces, obsceno nos demuestra el inmenso talento de la autora. La excentricidad de los personajes, las situaciones insólitas y la comicidad sustentan una obra redonda que nos sorprende por su calidad y originalidad. No podemos dejar de recomendar esta novela y tampoco debemos olvidarnos de agradecer a la editorial Alpha Decay su publicación. ¿Cuándo llegarán a España los dos volúmenes de relatos de la autora? ¡Ya estamos deseando leerlos!

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