El Dragón de Oro y la pluma creadora de Schimmelpfenning

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Acción, movimiento y dinámica: de estas tres variables nace la vida. Los que estamos en ella observamos Puestas en Escena que intentan retratar, cualquiera que sea el ángulo, parte de la realidad. La labor de ser el revés de la piel de un personaje recae en manos de actores que deben mostrar una destreza única y un talante ganador. O, quizás, un material humano exquisitamente reunido de parte de un director que busca influir y afectar en los espectadores.

De esta manera, el Grupo de Teatro Ópalo llevó al Goethe Institut de Lima la obra “El Dragón de Oro”, del dramaturgo Ronald Schimmelpfenning. El texto ganador del Premio del festival Mülheimer Theatertage 2010 en Alemania, muestra diversas historias que se ocultan en la cotidianidad: pequeñas alegrías, largas penas que se llevan sobre los hombros, o bellos momentos que se nos escapan de las manos al pestañar.

El estupendo trabajo de Jorge Villanueva en la dirección, quedó a punto con un reparto conformado por el reconocido actor Carlos Victoria; Graciela Paola, Claudio Calmet, Marcello Rivera y Laura Aramburú. Transiciones bien trabajadas, adecuada proyección de voz, exquisitos gestos y movimientos que definían una armonía en el escenario, formaron parte de un verdadero espectáculo.

Las diversas temáticas que se van desarrollando en la obra nos confrontan, nos sacuden y nos conmueven más allá de cualquier frontera o país. Recordemos que esta es la segunda vez que el Grupo de Teatro Ópalo lleva a los escenarios una obra de Schimmelpfenning, pues en el 2008 con “La noche árabe”, el público ya había tenido la oportunidad de disfrutar de la calidad del alemán.

¿Cómo relatar las penurias de los inmigrantes ilegales, que ni siquiera pueden ir al médico por un dolor de muela? ¿Qué vidas pasan por un restaurante aparentemente normal? A través del análisis y profundidad en la construcción de los diversos personajes, “El Dragón de Oro” se convierte en un texto único, que presenta diversas perspectivas y matices. El resultado luego de observar la obra es brutal, conmovedor, enigmático y hasta poético.

Fuente de la imagen:
Periosía

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