El dilema del delantero centro

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Cuando el brasileño Ronaldo se recupere de la lesión, Capello tendrá que decidir a quién de los dos alinea en ataque, porque parece que los ambos arietes no caben en el esquema del italiano.

Eso del “doble 9” en el Real Madrid es un cuento. Un simple debate para fomentar el enfrentamiento entre periodistas y contertulios varios, y una excusa para vender más periódicos. En este Real Madrid sólo cabe un ariete, y eso, en un vestuario en el que tienes jugadores como Ronaldo y Van Nistelrooy, es un problema. O no, porque el brasileño parece empeñado en ponerle las cosas fáciles a Capello, y el holandés, con partidos como el que cuajó el otro día en el Reyno de Navarra, se lo ha dejado bastante claro. En este Madrid sólo cabe un nueve, pero ¿cuál?

Todos hemos visto en el principio de temporada que el nuevo Real Madrid no es un equipo de florituras. El músculo ha sustituido a los galácticos, y el tiki-taka ya sólo aparece en los ronditos del entrenamiento. Capello es poco amigo del jogo bonito, pero eso ya lo sabían cuando lo ficharon los dirigentes. Querían resultados y a fe que lo van a conseguir. El técnico italiano aseguró que no perderían más de tres partidos, órdago que hubiera podido cumplir de no ser porque este Madrid, aunque remozado, arrastra vicios pasados difíciles de olvidar. Guti se olvida de jugar cuando está más pendiente de la grada, y eso el equipo lo nota. Lo nota porque el Madrid de Capello es un equipo que juega a no jugar. Con cuatro defensas atrás que se permiten muy pocos lujos, y dos mediocentros fijos por delante de la zaga. Lo de Emerson y Diarra merece discusión aparte. De momento las críticas se centraron en el brasileño, un jugador con experiencia que acabará dando solvencia y buenos resultados en su tarea. Más difícil es lo de Diarra, un seudo-futbolista que nunca llegará a ser lo que muchos pretenden que sea, o lo que muchos quisieron ver en él. Por poner un ejemplo, el que se suponía uno de los pilares fundamentales del Olympique de Lyon se marchó del club galo a finales de la temporada pasada. Pues bien, los Junhino y compañía han estado seis meses sin perder un partido oficial. Ay mamá!

Pero bueno, a lo que íbamos. La realidad es que en el esquema del italiano sólo cabe un delantero. No quiero decir con esto que nunca vayamos a verlos a los dos juntos, pero en partidos decisivos me parece harto improbable. Así pues, toca elegir.

Van Nistelrooy
Es un armario, en el buen sentido de la palabra. Su complexión fuerte y su ligero encorvamiento hacen que sea imposible para cualquier defensa arrebatarle el balón cuando está de espaldas. Y por si fuera poco, es un jugador que va bien de cabeza, sabe aguantar el balón para propiciar la salida de sus compañeros y es un excelente definidor. Es cierto que desde fuera del área no se prodiga mucho (en el Manchester no marcó ni un solo gol más allá de los límites del área), pero todo lo que coge dentro de ella es para marcar. Y lo más importante, es astuto como él sólo. Basta un balón colgado entre dos centrales, una mínima duda, para que el tulipán marque. La secuencia, como la describía Valdano, sería algo así: un balón colgado, un central que dice “tuya”, el otro que duda y repite lo mismo, “tuya”, y el segundo bote la pelota lo da en la red.

Ronaldo
Para darle alguna opción al brasileño hablaremos del Ronaldo que fue, porque el Ronaldo de hoy tendría puesto más que seguro en el banquillo. Aún así Ronaldo al cien por cien sería titular indiscutible. Vale, no nos pondremos tan duros, al ochenta por ciento (nivel real que podría coger ahora mismo), dejaría al tulipán plantado en el banquillo. Rápido, explosivo en sus movimientos, hábil con el balón, y gran rematador con las dos piernas desde corta y larga distancia. Permite tener al equipo replegado mientras él descansa sobre la línea medular, y cualquier pelotazo que coja en velocidad sabes que es gol. Además, es letal en el mano a mano. El problema viene con el Ronaldo de hoy. El delantero que fue una pantera se ha convertido en el gato Garfield.

Decidirá Capello
En cualquier caso, la última palabra la tendrá el técnico italiano. Aunque parece que la decisión ya la haya tomado. El desplante cariñoso que tuvo para con Ronaldo en una rueda de prensa, afirmando que debería rodarse en el Castilla, puede ir más allá de una simple chanza: puede denotar una declaración de intenciones. Además, la apuesta por el holandés le está saliendo muy rentable. Desde luego, deseemos a Ronaldo una pronta recuperación para ver cómo se decide Capello. Igual se lía la manta a la cabeza y sale a jugar con dos puntas. Y, puestos a pedir, igual España acaba clasificándose para la Eurocopa. Si lo bueno del fútbol es que, entre semana, hay mucho tiempo libre para discutir, y sobre esto, seguro que se hablará…

Fotografías:
diario Qué¡ y espndeportes.com

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