El descubrimiento de Guy Fawkes

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Cierto, quién no ha estudiado de pasada en clase lo bien que se lo pasan los ingleses en este día, uno de los más importantes festivos en Gran Bretaña. Pero… ¿quién se acuerda realmente de qué se trata? Algo de hogueras y fuegos artificiales. Pero en 4º de primaria interesaban más los “festivos españoles”, Guy Fawkes nos pillaba lejos (y quien tenga curiosidad que vaya a Google).
Bien, pues yo, este noviembre lo he redescubierto. “Amazing”, si… Pero lo que me atraía de este evento no era ni la historia, ni la hoguera, ni los fuegos (muy bonitos, al ritmo de Lady Gaga y todo -en España solemos hacerlo con Beethoven o pasodobles). Lo curioso para mí eran LOS INGLESES.
Me explico:
A principios de esta semana la familia me invitó a pasar con ellos esta velada. Entonces vagó por mi cabeza algo de 4º de primaria, ciertos fuegos artificiales y hogueras. Como extranjera curiosa, acepté. Y volviendo a lo curioso…

Llegó el esperado viernes, y estaba lloviendo. Desde las 16:00 no había rastro de Sol, seguía lloviendo, ya eran las 18:30. “No hay fuegos, está lloviendo”, pensé. Mi sorpresa llegó cuando las niñas (de 6 y 8 años) y la madre empezaron a prepararse para los “fuegos”. Botas de agua, y alguna chaquetita impermeable, algunos (sólo algunos) tenían gorro. Yo me forré, literalmente, y puse mi paraguas en la puerta. La señora respondió a mi pregunta, que si sería necesario, que con el gorro de mi chaquetón era suficiente (con cara de sorpresa, hay que decirlo). “Nada”, pensé, “como no he terminado de curar el resfriado, estoy otras semanas con uno nuevo, total”.

¡Y a la calle! Cruzamos uno de estos parques enormes de Londres (no hay luces por la noche- en general Londres tiene poca iluminación por la noche, aunque el centro ya viste las luces de navidad, nada más empezar noviembre). Y qué curiosa no sería mi cara, seguro que parecía más niña que mis pequeñas compañeras … ¿Cuándo en España saldría yo a la calle lloviendo? Sólo con caer cuatro gotas, cambiaba rápidamente mis planes. Aquí lo único que cambia es el calzado.

Llegamos a los fuegos. Lleno, ¡un campo de rugby lleno! adultos, niños, algunos en carro (no saben andar aún, claro). Todo oscuro, con la gran hoguera, y los tubitos de luces que compraban los niños. Sigue lloviendo… Empiezan los fuegos artificiales… Sigue lloviendo… A la gente le sigue resultando indiferente… Embobada con el espectáculo me olvidé yo también de la lluvia, y miré al cielo… Seguía lloviendo… y yo seguía mirando el cielo… ¿Romántico? No, mojado. Mi cara estaba empapada. Y los ingleses, ¿tendrán algún tipo de piel sajona impermeable? ¿Cómo pueden estar indiferentes, estaban mojados y hacía frío? Paraguas, NINGUNO, sólo una señora llevaba uno transparente. Y os aseguro que había mucha gente. Entonces pensé: ¿Será esto como comer guisantes, que de niña no podía ni ver uno en el plato, y ahora como un plato sólo de guisantes? O lo que es lo mismo, si insisto un tiempo en salir a la calle lloviendo, ¿llegará el día en el que sólo necesite cambiar el calzado, y no todos mis planes?

En la cena que tuvo la familia, justo después de los fuegos, en un restaurante cercano, nos reunimos unos cuantos más. Como “atracción de feria” por ser extranjera, y para romper el hielo entre los comensales, me preguntaron si me había gustado el espectáculo. Expliqué, como pude, que lo más “amazing” fue salir a la calle lloviendo, y sin paraguas. Que eso en España, raro sería, al menos para ver un espectáculo en exteriores. Uno de los comensales, que vino de Suiza cuando tenía mi edad, y que poco le quedará para jubilarse, me dijo al oído: Lo raro no es salir lloviendo, los raros son, por lo general, los ingleses”.

Mi conclusión final: Realmente contenta de conocer Guy Fawkes. Y realmente contenta de conocer a los ingleses, y sus raros (y comunes) comportamientos. “AMAZING”.

See you soon…

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