El descanso del guerrero

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Alberto Entrerríos decidió poner punto y final a su carrera con la selección antes de que comenzara el Mundial. Tras levantar su segunda corona internacional, el lateral asturiano no vestirá más la camiseta roja. El jugador, que actualmente milita en el Nantes de Francia, se retira del balonmano de naciones con 36 años y el palmarés más granado que ningún jugador del equipo español haya tenido nunca.

Alberto Entrerríos dejó la selección tras el triunfo en el Mundial de España. Fotografía: RFEBM
Alberto Entrerríos dejó la selección tras el triunfo en el Mundial de España. Fotografía: RFEBM

238 internacionalidades y 726 goles anotados con la elástica de la roja. La dilatada trayectoria del hermano mayor de los Entrerríos en el equipo español comenzó el siglo pasado, allá en el lejano 1997. En este período, fecundo en títulos y medallas, ha coincidido con algunos de los mayores mitos del balonmano español. Ha compartido vestuario, entre otros, con Talant Dujshebaev, Mateo Garralda y Rafa Guijosa. Le han dirigido desde el banquillo técnicos como Juan de Dios Román, Juan Carlos Pastor y Valero Rivera. Un listado sobresaliente.

Lo olvidó Rivera para la competición olímpica en Londres. España cayó en cuartos de final ante Francia. El laureado entrenador terminaría admitiendo, meses después, que lo había echado en falta en algunos momentos decisivos, aquellos en los que un líder ha de asumir la responsabilidad. En el Mundial recién terminado, el veterano lateral respondió a la llamada del técnico asumiendo su papel de capitán. El grupo creció en torno a él y pudo superar lesiones como las de Cristian Ugalde o la de su propio hermano Raúl Entrerríos.

Entrerríos regresó al equipo nacional con el reto de seguir puliendo su juego, mejorando la lectura de los partidos y encauzando una potencia que el tiempo no parece haber mermado. Alberto disputó muchos minutos importantes en el Mundial. El poderoso lateral izquierdo asumió su nuevo rol: sin dejar de ser un goleador desde el exterior se erigió como un sobresaliente generador de juego. Esta versión remozada permitió ver a un deportista más completo, más redondo.

Determinante en las facetas ofensiva y defensiva, despejó pronto cualquier duda que pudiera existir sobre la conveniencia o no de su vuelta a la selección. Pieza clave de la línea 6:0 asfixiante de su equipo y buen seleccionador de lanzamientos en ataque, la evolución en su juego no ha quitado galones al asturiano. Muy al contrario, el capitán de la selección hizo suyos todos los registros que el equipo requirió. Se apoyó España en su experiencia y certificó un Mundial para la posteridad.

Deja ligado su nombre al de la edad de oro del balonmano español, el período con más títulos internacionales. Se va en un momento cumbre, después de haber sido elegido mejor lateral izquierdo del Mundial y de haber respondido durante todo el campeonato. Esta semana, en el Palais des Sports de Beaulieu, la afición del Nantes recibió tras el éxito mundialista al gran capitán español junto a sus compañeros de selección Jorge Maqueda y Valero Rivera Folch. El club francés se antoja como la última parada de una carrera colosal.

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