"El desafío: Frost contra Nixon": las consecuencias del espionaje político

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¿De qué va?: Richard Nixon (Frank Langella) se convierte en el primer presidente de los EEUU que presenta su dimisión. Debido al caso Watergate, también será juzgado por su delitos de espionaje a rivales políticos (¿Les suena?), pero gracias al indulto de su sucesor en el cargo no se podrá enfrentar a un juicio penal. Desde Australia el británico periodista David Frost (Michael Sheen) ve la salida del presidente de la Casa Blanca preguntándose cuántos millones de audiencia habrá tenido ese suceso. Viendo que no va a ser juzgado, Frost intentará por todos los medios que Nixon le conceda una entrevista y que confiese sus delitos en esa entrevista, aprovechándose de su fama de periodista poco serio y seguro de que será un éxito de audiencia. Para preparar todo contará con la ayuda de su productor Jonh Birt (Matthew Macfadyen), con dos detractores de Nixon (Oliver Platt y Sam Rockwell) y de una bella mujer (Rebeca Hall). Pero habrá más complicaciones de las esperadas que no solo vendrán del equipo de Nixon formado por su lugarteniente Jack Brennan (Kevin Bacon) y su representante Irving Lazar (Toby Jones). En cines desde el 6 de Febrero.

¿Quién sale?: La película se centra en el enfrentamiento entre dos grandes personalidades y para ello se necesitaban dos actores que tuviesen el bastante carisma para dar vida a esos dos pesos pesados. Con una nominación al Oscar bajo el brazo por este papel, Frank Langella interpreta a un Nixon cercano, casi amable y comprensible. Todo un veterano de la interpretación, Langella es un serio candidato a llevarse la estatuilla el 22 de Febrero si se lo permiten Mickey Rourke y Sean Penn. En el otro lado de la silla Michael Sheen, memorable por su papel de Tony Blair en “The Queen”, vuelve a interpretar a un personaje real y mostrando el sufrimiento del periodista David Frost por perseguir lo que cree.

Cada protagonista tiene un equipo detrás que le aconseja y los actores que los interpretan se dividen entre jóvenes promesas y estrellas consagradas. Del lado del presidente está Kevin Bacon como el coronel Jack Brennan, jefe de defensa durante el mandato de Nixon y fiel consejero después de su dimisión. Será el principal escollo que tendrá Frost para llevar la entrevista a buen puerto. Bacon vuelve a interpretar a un militar como ya hizo en “Algunos Hombres Buenos” con la frialdad que le caracteriza. Por su parte Toby Jones vuelve a interpretar un personaje con características similares a su Truman Capote de “Historia de un crimen”, la otra película sobre el escritor.

Del lado del periodista encontramos a Oliver Platt como el asesor Bob Zelnick, recordando a su premiado papel de asesor jurídico de la magnífica serie “El Ala Oeste De La Casa Blanca” y visto en “Mandíbulas”, “Armas de Mujer” o “Línea Mortal” donde volvió a coincidir con Bacon. El contrapunto a Platt se lo pone Sam Rockwell como James Reston Jr, escritor que lleva publicado varios libros en contra de Nixon y que presume de que no dará la mano a Nixon. El apoyo amoroso de Frost será Rebecca Hall, la Vicky de “Vicky Cristina Barcelona”, como la joven Carolina Cushing en la que se fijará Frost en un viaje en avión.

Ron Howard es el director que consigue plasmar con veracidad el proceso que llevó a Frost a conseguir una confesión del intocable presidente Nixon. Howard ya es un veterano en estos lares tras haber dirigido “Apolo 13”,”El Código Da Vinci” o “Una Mente Maravillosa” por la que recibió el Oscar al Mejor Director. Veteranía que demuestra Howard sobre todo en las magníficas escenas de la entrevista.

Crítica: A pesar de su duración, más de dos horas, se hacen cortas y eso es buena señal. Te quedas con ganas de saber más y eso que lo que cuentan es bastante denso. Comienza con escenas que forman parte de la historia negra de Estados Unidos y termina con la ilusión del presidente al recibir un regalo. Entre esas dos escenas, se muestra la transformación de un delincuente en un solitario anciano y de un periodista de variedades en la mayor estrella de la televisión de finales de los 70. Además permite conocer como funcionaba la televisión de aquella época, no muy diferente a la de hoy. Una película que se puede incluir dentro de los típicos biopics norteamericanos pero consigue no decantarse claramente por ninguno de los protagonistas del desafío.

Calificación: Buena película, entretenida y que sirve para conocer una parte de la historia ya lejana, para la mayoría del público, de la política americana. Bastante interesante y recomendable.

Fotos:
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