El deporte no olímpico regresa al pasado

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Aproximadamente treinta federaciones españolas, que concentran un elevado número de licencias deportivas, viven en la angustia por un futuro incierto. Los disciplinas que no son olímpicas, cuyos éxitos gozan aún de menor repercusión mediática, van a ver recortado su presupuesto procedente de las subvenciones públicas. El dinero que recibían deportes arraigados como el kárate, la caza o el patinaje quedará reducido a la mitad.

La Federación de Pelota, una de las afectadas por los recortes

Terminaron los Juegos Olímpicos de Londres y le sucedieron los días de análisis sobre el estado general del deporte español. La dolorosa resaca posterior llegó con el drástico recorte en la asignación de recursos económicos para el próximo ejercicio. Las federaciones olímpicas verán disminuido su caudal; las instituciones que rigen algún deporte que no compite en los Juegos ven en riesgo su continuidad. El pasado 27 de septiembre, la sede madrileña del Consejo Superior de Deportes (CSD) reunió a las federaciones de los deportes no olímpicos para intentar encontrar soluciones ante una reducción que puede llegar a la mitad de lo recibido este año. Una veintena de federaciones celebraron una asamblea extraordinaria en la sede madrileña de este organismo.

La Asociación de Federaciones Deportivas Españolas (AFEDES) agrupa a las federaciones no olímpicas. Su portavoz es el presidente de la Federación Española de Pelota, Julián García Angulo, quien se mostró convencido del retroceso en el tiempo con los recortes. El presidente de la Federación de Patinaje, Carmelo Paniagua, manifestó su resignación confirmando que las federaciones son conscientes de la situación actual del país. El jerarca de la Federación de Pesca, José Luis Bruna, abogó, en declaraciones recogidas por EFE, por la necesaria lucha federada de olímpicos y no olímpicos, “porque los Juegos no reflejan que todos los deportes que asisten sean los mejores y los que más deportistas representan”.

Tras la reunión, las entidades no olímpicas acordaron crear un grupo de trabajo, formado por cuatro de sus presidentes, desde el que se establecerán los criterios con los que cada institución deberá construir sus planes de reconversión. Otro de los acuerdos que propició la reunión fue que las federaciones caminen unidas y negocien juntas para que las medidas que se apliquen sean iguales para todas. También se decidió pedir la colaboración del Comité Olímpico Español (COE) y de los presidentes de federaciones olímpicas (COFEDE), “para aglutinar y aunar esfuerzos, para la consecución de acuerdos, en defensa de los intereses del deporte federado”, según rezó el comunicado de prensa posterior emitido por las no olímpicas.

Pesca, actividades subacuáticas, bolos, montaña y escalada, espeleología, esquí náutico, ‘kickboxing’, motociclismo, orientación, pádel, pelota, petanca, salvamento y socorrismo, squash, tiro al vuelo, galgos, actividades aeronáuticas, billar, caza, kárate, motonáutica o patinaje son algunas de las disciplinas que configuran el inventario de actividades que no participan en las citas olímpicas. En España, estos deportes suman miles de licencias federativas y generan un notable volumen económico. El grado de apoyo popular y un elevado número de practicantes garantizan la supervivencia de la mayoría de estos deportes, al menos de los masivos. Por el contrario, las condiciones de práctica, la expansión social y el desarrollo futuro se ven amenazados por la reducción presupuestaria.

Desde el CSD se prevé la fusión de federaciones y un cambio en el sistema de reparto de las ayudas como medidas complementarias que palien el descenso en la cuantía de las subvenciones. Con la nueva distribución del dinero público se primará el éxito deportivo, la buena gestión de la entidad y el esfuerzo por conseguir recursos ajenos. El organismo que rige el deporte nacional invitó a las entidades rectoras a presentar voluntariamente un plan de viabilidad antes de que finalice octubre que implique austeridad, la reconversión de sus estructuras y medidas para conseguir financiación propia. Miguel Cardenal, secretario de Estado para el Deporte, también anunció la elaboración de un catálogo de modalidades de interés estatal en el que se tendrán en cuenta los resultados deportivos.

“Con los criterios nuevos de reparto de subvenciones tendremos en cuenta qué modalidades están teniendo un rendimiento muy satisfactorio y conviene apoyar más en un momento difícil”, dijo Cardenal en el blog Martí Perarnau. Respecto a la viabilidad o no de las pequeñas federaciones, “la solución más convincente puede ser una fórmula de integración, sea jurídica, sea de hecho sin que dé lugar a la disolución jurídica de la federación, pero hay que esperar sus respuestas”, añadió. Algunas federaciones ya han comenzado las negociaciones para fusionarse.

“Hay que buscar un cambio del sistema: el deporte no puede depender únicamente del dinero público, pero tiene que seguir caminando”, sentenció el presidente del COE, Alejandro Blanco, en el diario As. Encontrar un maná de financiación privada en una situación como la actual se antoja casi imposible. Pero las fórmulas imaginativas aún no exploradas, parecen la única posibilidad que tienen las federaciones de los deportes no olímpicos para fortalecer su quebradizo presente y garantizarse un futuro libre de vaivenes.

Fotografía: Fepelota.com

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