Con El Demacre hemos topado

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Jueves lluvioso. En una conocida librería de Argüelles está pasando algo. Un grupo de gente comienza a sentarse en las sillas que se han dispuesto en la sala. Enfrente, dos chicos, un libro y un micrófono.  Entre el público hay de todo, gente joven, gente mayor, personas aparentemente normales y otros que quizás no tanto. El chico que se encuentra frente al público es Juan Muñoz Flórez, escritor del libro que descansa sobre la mesa: El Demacre, finalista a los PGB16 a mejor novela independiente del año. El evento: la presentación de la ya mencionada novela.

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A la derecha, Juan Muñoz Flórez, en la presentación de El Demacre que tuvo lugar en la librería Gaztambide el pasado 20 de octubre. Fotografía de Luis Sarabia

¿Pero quién conoce a Juan Muñoz? ¿Y qué es El Demacre? ¿Qué lo hace diferente de la inmensa mayoría de libros que se publican actualmente y que suelen acabar siendo papel mojado? ¿Por qué escribir sobre éste y no sobre otros? Pues bien, lo primero que me interesa destacar es que no creo equivocarme si digo que la naturaleza de El Demacre, en buena medida, se aparta de la literatura a la que estamos acostumbrados. A esto añadámosle que está escrita con una calidad también muy poco habitual en una época en la que los best-sellers mediocres y poco trabajados han copado el mercado literario. De ahí a deciros que trascenderá en la historia de la literatura española, ya me parece aventurarme demasiado, pero podría hacerlo. Ahora bien, una vez que os he dado mi opinión, toca la parte más difícil, argumentarla.

En líneas generales y para entrar un poco en contexto, El Demacre nos cuenta la historia de Diego Valente, un joven brillante, con miles de premios y matrículas a sus espaldas, pero con una forma de ser y de pensar, que como diríamos coloquialmente, está más “p’allá que p’acá”… Y esto es lo que hace que acabe viéndose en la treintena, abandonado por la que ha sido para él el amor de su vida, sin un duro en la cartera e incapaz de someterse a cualquier disciplina de trabajo. Así que gracias a su “mente maravillosa y privilegiada”, decide que la mejor solución es llamar al Chi, un antiguo compañero de colegio que maneja un cotarro no muy legal (y aquí entran las grandes invitadas de la historia: las drogas) y pedirle trabajo. Pero cuando parece que los planes marchan según lo previsto y que tendrá la vida resuelta hasta el fin de sus días, se ve involucrado en la muerte de una prostituta en los baños de un after y toda esa vida hedonista de la que tan orgulloso estaba por haber conseguido, se va al garete.

Haciendo una lectura muy superficial del contenido de este libro, podríamos decir que su principal componente es el tema de las drogas, pero no. Para Juan Muñoz, éstas no han sido más que una simple herramienta para desarrollar una trama en la que su protagonista, Diego Valente, pudiera desenvolverse como pez en el agua y mostrarnos todas sus facetas. Es el típico personaje que a veces querrías matar y, sin embargo, otras, rezarías por conocer. Egocéntrico hasta la médula en muchas ocasiones y totalmente superado por su baja autoestima en otras tantas. A esto hay que sumarle la versatilidad del registro de emociones que nos provoca la lectura de El Demacre. Desde el humor hasta el horror e incluso el asco, todo encuentra su lugar en estas páginas. Como la vida misma, vaya. Y tres cuartos de lo mismo en cuanto a personajes. Es asombroso cómo el autor consigue juntar en una misma historia a personajes de realidades tan opuestas y en situaciones tan surrealistas sin perder la verosimilitud del relato, que como ya nos venía diciendo Aristóteles, es lo que dota a una buena obra de su valor literario. Y lo mejor de todo es que los personajes están tan bien perfilados que acabas creyendo que los conoces de verdad e incluso a alguno le coges más que cariño.

Y aún hay más. Aparte de todo lo ya señalado, también nos da tiempo a meternos en la cabeza de Diego Valente, diseccionarla y saber exactamente lo que piensa. No es un mero espectador que nos va contando lo que pasa a su alrededor en primera persona. Podemos sufrir, reírnos y hasta alegrarnos con él, haciéndonos totales partícipes de su loca aventura de perdedor-triunfador.

En cuanto al lugar al que nos transporta esta historia, pocas novelas mejores que ésta para conocer el Madrid de los que estudian de día y se drogan de noche, de los que peregrinan de polígono en polígono y de after en after, el Madrid de los que no usan la noche para dormir; la otra cara de la ciudad, la que se esconde en los lugares que esta sociedad considera más decadentes y degradantes. Y todo esto presentado desde una visión fresca, alejada de la forma tradicional en la que se nos muestra a diario en otros libros, películas y series.

Poco más se puede decir ya de esta fantástica novela. Si queréis saber más no os podéis perder el booktrailer que fue presentado junto al libro el pasado 20 de octubre. Podéis verlo aquí. El resto sólo lo descubriréis leyéndola y disfrutando de cada página.

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