El cuento que pasó de moda (balance medioambiental de 2010)

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Decía George Carlin –famosísimo humorista en Estados Unidos– en “Saving the planet”, uno de sus monólogos más polémicos, que estaba cansado de todos aquellos que trataban ya no sólo de salvar la biodiversidad terrestre, sino además el planeta. Argumentaba, los billones de años que lleva el planeta azul existiendo y los desastres naturales sucedidos antes de que el ser humano pasara por aquí y, en ese sentido, la insignificancia de la vida humana para con la Tierra. Así que el mensaje de este monólogo ya en los ochenta era: “¿Salvar el planeta? ¡Ni siquiera sabemos cuidar de nosotros mismos aún!”. Entonces una lluvia de aplausos y carcajadas caían sobre el humorista norteamericano, que no paraba de deslumbrar al público con ideas a cual más ocurrente, siempre en la línea misántropa que le caracterizó. “Además, los ambientalistas no están preocupados por el planeta, en el fondo sólo les importa un lugar limpio donde pasear con sus volvos”, decía.

A finales de octubre de 2010, el centro de análisis Pew publicó que sólo un 59% de los norteamericanos cree que exista el cambio climático. Desde el principio los monólogos de George Carlin eran un reflejo de lo que hoy confirma dicho estudio. En enero de 2007 un 45% de la población norteamericana calificaba el cambio climático de problema “muy serio”. Hoy esta cifra se queda reducida a sólo un 32%. No podemos evitar preguntarnos cuál será esa extraña razón que ha propiciado esta caída de hasta veinte puntos, aunque las cifras de interés público nunca fueran muy elevadas. Si bien es cierto, el cambio cuantitativo y cualitativo de la información dada en medios generalistas sobre el medio ambiente, podría variar considerablemente estos porcentajes. En España, según datos de la última de las encuestas sobre medio ambiente que realiza el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), sólo el 3,7% de la población española se considera muy informado. Por otro lado, el 50,9% de la población piensa que está poco informada. Apuntaba Martínez Valdés que la escasa información de los medios sobre este tema se debe, por un lado, a la falta de interés por los temas científicos y medioambientales de las audiencias, a lo que se suma, por otro lado, a la decisión de los responsables de los medios de comunicación de qué es lo que interesa o no. Hasta aquí, la conclusión es obvia: el cuento acerca de los problemas medioambientales que a todos nos han contado, pasó de moda. Hemos crecido y ya no nos lo creemos. Además, nadie nos cuenta qué ocurre en los siguientes capítulos.

Volviendo a la situación en EEUU, Victoriano Garza Almanza (doctor en Comunicación) aporta otro tipo de datos acerca del interés medioambiental: más de 25 universidades ofrecen hoy en día en Norteamérica cursos y talleres e, incluso, licenciaturas y doctorados de comunicación científica, periodismo científico, escritura y periodismo ambiental, entre otros. Además de estas iniciativas, contamos con la Cumbre de Cancún, que se va a celebrar los próximos 29 de noviembre y 10 de diciembre, donde la American Geophysical Union empezará a instruir a toda la ciudadanía acerca del calentamiento global, empezando por los informadores. Otra iniciativa más fue aquélla que en 2009 hubiera aprobado una ley por la que se hubiera logrado reducir las emisiones de CO2 casi un 20%. La ley no fue aprobada por el Senado, cuando un 46% de los norteamericanos creen que el calentamiento global es un problema que requiere la intervención inmediata del Gobierno, según el estudio del centro de análisis Pew y cuando las elecciones celebradas apenas dos meses atrás dan ventaja a una política más bien escéptica en materia de medio ambiente.

En España, sólo el 25,2 % de la población ve en la escasa cobertura informativa de los medios la razón de este desinterés medioambiental. Más del cincuenta por ciento de los españoles hace responsable de esto a la educación, según datos de la encuesta del CIS nombrada anteriormente. Pero hablamos de un país en el que, como en Estados Unidos, cada vez más se toma conciencia, si bien de momento aún es escasa, de la categoría profesional que el periodismo medioambiental tiene. Hablamos de un país pionero en la creación de una beca de especialización en Periodismo Ambiental, gracias a APIA (Asociación de Periodistas de Información Ambiental), cuya labor no sólo se remite a becas, sino también a la puesta en marcha de cursos, seminarios y encuentros.

Aún en pleno siglo XXI, seguimos arrastrando el lastre del escaso interés que despierta ya no sólo la información ambiental en sí, sino también la información científica. Por si fuera poco, tenemos aún esa visión del “a mí no me afecta”, que proyectamos a varios ámbitos. Como decíamos antes, la manera en que los medios informen acerca de ella, así como la cantidad y la importancia que se dé a esta información es una de las soluciones que podrían variar los datos que anteriormente se han expuesto. Pero no podemos quejarnos y, como siempre, dar toda la responsabilidad a los medios. Como hemos visto, las medidas se deben tomar también desde el ámbito político y educativo. Para concienciar a la sociedad, deben ser los responsables de estos tres sectores los primeros concienciarse en la urgente necesidad de intervenir y adoptar medidas contra los problemas medioambientales. Y si no, siempre podremos vivir en Marte.

Fuentes de la información:
www.elpaís.com
www.cis.es
www.pewresearch.org
www.youtube.com

Fuentes de las imágenes:
http://lamula.pe/tag/tierra
www.elblogverde.com

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