El controvertido lenguaje futbolístico

1
1201

Es indudable afirmar que todos los sectores de la sociedad comparten formas lingüísticas comunes que los diferencian a unos de otros. Encuadrar a personas que dicen “tío” o “¡qué fuerte!” en un grupo social determinado no es difícil hoy día. Lo mismo sucede en el periodismo. Economía, política, cultura… tienen su propio lenguaje. El deporte, claramente, no iba a ser menos.

En contadas ocasiones he oído despotricar contra la forma de hablar de los que se dedican al deporte. Más concretamente al fútbol. Teniendo en cuenta la gran cantidad de tecnicismos que se utilizan, por ejemplo, en el mundo del motor (chicane, safety car…) el lenguaje futbolístico puede parecer burdo y mezquino.

Con el diccionario de la Real Academia Española en mano, este lenguaje esta lleno de sinsentidos y expresiones mal construidas, o bien con un significado totalmente contrario al que de verdad queremos plasmar. “Volcar el juego” es un claro ejemplo de lo que quiero decir. El campo no es un vaso de agua que podamos vertir o hacer caer a un lado. Futbolísticamente hablando, quiere decir concentrar o focalizar el juego por un sector del terreno de juego.

Jugar de forma prevalente por las bandas es “abrir el campo”, así como si un monstruo de fuerza ingente partiera en dos la cancha. Otras expresiones controvertidas serían “ganar la espalda”, como si de una rara apuesta se tratara o “robar la cartera” cual simple ladrón.

Pero qué sería del fútbol sin estas locuciones. Se trataría, pues, de un relato digno de un cuento más que de un deporte que mueve masas. Pese a la inexactitud, las expresiones propias del fútbol forman parte (y muy importante) del periodista dedicado a este deporte. Podría decirse que las concibe y adopta a pesar de la contrariedad que supone en su moral, que ha construido y vanagloriado durante los años de aprendizaje universitario.

Porque qué sería de nosotros sin esa chispa de improvisación que va nutriendo este diccionario. Resultaría monótono e inapetente si nos limitáramos a lo estrictamente correcto y formal, a narrar el hecho futbolístico respetando el lenguaje común. Y digo nos porque yo también me siento parte de este mundo futbolístico.

Para terminar de hilar esta defensa de mi causa, diré que el lenguaje futbolístico es loable, lo hable quien lo hable.

Fuente del texto:
Elaboración propia.

Fuentes de la imágenes:
Gstatic.
www.besttipsonlinenow.com.

1 Comentario

Dejar respuesta