El conflicto olvidado del Congo se recrudece día a día

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Congo. Por Steve EvansMás de 700.000 desplazados e innumerables violaciones de Derechos Humanos ha provocado la guerra en la República Democrática del Congo desde que el pasado mes de abril resurgiera con toda su dureza lo que, sin embargo, no parece haber sido suficiente para evitar su olvido político y mediático en Occidente.

“El conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial”, así define Intermón Oxfam la situación que vive la República Democrática del Congo, antiguo Zaire, desde 1998.  Esta frase toma sentido cuando se conoce la cifra de 5,4 millones de personas, que son las que, se estima, han perdido la vida en estos últimos 14 años.

Solo en este año 2012, más de 767.000 personas han tenido que huir de sus hogares debido a la reanudación del conflicto. Esta situación es especialmente grave en el este del país, donde se encuentra el principal foco de tensión entre el Ejército y las fuerzas rebeldes.

Esta guerra no es solo una cuestión entre dos bandos. Los civiles se han convertido en armas y escudos para ambos. Diversas ONG’s advierten de que la situación en el país es insostenible. A finales de este mes de noviembre se contabilizaron más de 2 millones y medio de personas desplazadas hacia otras zonas del país menos afectadas por el conflicto, mientras que unos 60.000 congoleños han huido a los países vecinos de Ruanda y Uganda.

La mayoría de estos desplazados se concentran en campamentos donde no se cumplen las más mínimas condiciones de salubridad ni se dispone de los alimentos necesarios para vivir. En muchos casos, tampoco tienen tiempo de asentarse pues se ven obligados a huir nuevamente si una nueva ola de violencia les acecha.

Pero si hubiera que dibujar una cara para mostrar el salvajismo de este conflicto, su rostro sería el de una mujer. Algunas estimaciones calculan que más de 1.000 son violadas cada día, lo que equivale a 48 mujeres cada hora, 4 cada minuto. Sobre el terreno, las congoleñas tienen dos opciones: quedarse en casa, pasar hambre y dejar morir a sus hijos o salir fuera para intentar encontrar algo de alimento y arriesgarse a ser violadas, lo cual, dado las cifras, es muy probable.

La población civil sufre sistemáticamente violaciones, raptos, asesinatos, todo tipo de abusos, incluso financieros, con la coacción y la creación de impuestos ilegales a las comunidades locales. Esto último es una importante fuente de ingresos tanto para las fuerzas rebeldes como para los grupos gubernamentales.

Ni la mediación de Uganda ni la presencia de las Naciones Unidas han conseguido frenar esta tragedia. Algunas ONG’s, como Intermón Oxfam, acusan públicamente a la ONU de apoyar a un Ejército, el gubernamental, que no respeta los Derechos Humanos y abusa de la población civil al mismo nivel que lo hacen los rebeldes.

Un pequeño rayo de esperanza parecía empezar a abrirse en una Cumbre celebrada en Kampala (Uganda) el pasado día 24 de noviembre, cuando los rebeldes aceptaron empezar a retirarse de la ciudad de Goma, en el noreste del país y desmilitarizar la zona. Sin embargo, la situación sigue siendo confusa, los rebeldes no son las únicas milicias que operan en esa área y sus exigencias al gobierno de Kinshasa no están del todo claras.

El frágil proceso de paz que se abrió en la república africana en 2003, tras finalizar la segunda guerra del Congo que se inició en 1998, se empezó a resquebrajar el pasado mes de abril, cuando soldados del antiguo ‘Congrès National pour la Défense du Peuple’ (CNDP) desertaron para formar un nuevo grupo, el ‘Mouvement 23’ (M23), los llamados “rebeldes”, e impulsaron de nuevo la actividad armada.

El M23 es fiel a Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad, quien se integró en el Ejército de la República Democrática del Congo hace tres años tras contribuir a la pacificación de Kivu del Norte, provincia donde precisamente se ha vuelto a recrudecer el conflicto. Los rebeldes se han sublevado por la pérdida de poder de su líder y además quieren renegociar los acuerdos de paz de 2009, por los que se integraron en el Ejército.

A pesar de su crudeza, la guerra en el Congo no suele abrir los telediarios ni conmocionar a la comunidad internacional; la sociedad occidental en su mayoría desconoce lo que allí está pasando. Es uno de los llamados “conflictos en el olvido”, como quedarán en el olvido todas las vidas humanas perdidas si nadie pone freno cuanto antes a esta tragedia.

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