El concejal y Darth Vader

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Hay muchos tipos de políticos. Corruptos, incompetentes, idiotas, bienintencionados, voluntariosos… hasta honrados, mira tú por donde. Cuando un bienintencionado consigue su carguito puede ser una fuente inagotable de entretenimiento. Son como niños pequeños, con su juguetito, por eso no podemos enfadarnos con ellos. ¡Son tan monos! A cambio, nosotros sacamos para unas risas. No todo van a ser inconvenientes. Olvidaremos que juegan con nuestro dinero y con el patrimonio de todos para que la bilis no aflore en demasía.

Si nos situamos en las concejalías o consejerías de sanidad o urbanismo, de esas que hay en cualquier Comunidad Autónoma o Ayuntamiento, la cosa no estará para mucho cachondeo, por las razones que ustedes estarán imaginando. Pero una concejalía de Cultura,  por nombrar lo más de lo más en diversión y recreo… Ay, amigos. Eso da para mucho.

Cuando el titular de la concejalía en cuestión se pone a cavilar la manera de rentabilizar su posición, hay que echarse a temblar. Quedar bien con culturillas provincianos, modernos varios, ancianos de petanca y jóvenes desocupados de banco del parque y litrona, todos al mismo tiempo, puede ser harto complicado. Pero ellos lo intentan, inasequibles al desaliento, aunque por ello acaben con las meninges hechas unos zorros. Buscando mantener su cargo y, a poder ser, arañar unos cuantos votos a la oposición, que son unos carcas y no saben de qué va la vaina. Asesorados por Dios sabe quién, y confiando en unas decisiones de dudosa inteligencia, acaban aprobando actos y celebraciones ciertamente grotescos. No se les ocurra afeárselo, están preparados para legitimar cualquier desaguisado convincentemente. Todos hacemos eso, cualquier cosa en lugar de reconocer que nos hemos equivocado o que somos gilipollas, la diferencia es que nosotros nos jugamos nuestro propio honor, nuestra imagen o nuestro dinero, no el de los demás.

La historia ocurrió de verdad. Se lo juro por los hijos de mi vecino del quinto vestidos de Chewbacca, que también estaban por allí. La historia va de concejales y Darth Vader, con ejército imperial y todo. El motivo ha salido hasta en los papeles. Todo se debía al 30 aniversario del estreno en España de El Imperio Contraataca, Episodio V.

Nada que objetar, en principio, a que un grupo -sorprendentemente amplio, por cierto- se vista de carnaval en el mes de septiembre y monte la parafernalia en la plaza principal de la ciudad. Puedo hasta reconocer que tiene su gracia. Pero no es eso lo que quiero comentar. Que un grupo más o menos numeroso de personas monte el circo que le parezca, con la conveniente autorización, me parece legítimo. Aunque la expresión que debería usar es: una forma de pasar el rato como otra cualquiera que me importe un pepino.

Lo que no cuadra, y los medios locales que han glosado el asunto no han tratado, porque prefirieron centrarse en la nota amable, es qué pintan el Concejal de Cultura y la banda de música municipal acompañando al Ejército Imperial. Además de la concejala delegada que oficiaba de maestra de ceremonias, corriendo de aquí para allá, como pollo sin cabeza, colocando en formación a los soldados imperiales.

De todos modos, la imagen del concejal de Cultura del Ayuntamiento al lado de Darth Vader tiene su puntito. Cada uno en su papel. Imagínense. Uno serio, traje y corbata de rigor, buscando el micro de turno para soltar el discurso. Poniendo su lado bueno para las cámaras. Sin cortarse un pelo ni ruborizarse ante tamaño papelón. Todo un profesional. El otro, con aire tenebroso y respiración fuerte, como de moribundo a punto de espicharla.

La risa floja se nos corta cuando descubrimos que para la pantomima de los locos de George Lucas se han utilizado dependencias públicas como vestidor galáctico. Dependencias que están dentro de un edificio que es un museo repleto de obras del patrimonio cultural, para más inri. No les vasta a los políticos con hacer el ridículo, sino que hacen uso de edificios públicos poniendo en peligro el patrimonio histórico y cultural que albergan.

La imagen que nadie pudo ver fue la que más gracia me hace al imaginarla. Visualicen de nuevo: Cristo y sus apóstoles dentro de una de las obras del pintor más famoso e internacional de la ciudad -pueden poner aquí el nombre que ustedes quieran, porque da igual- sin dar crédito a lo que están viendo sus ojitos al óleo. Más de treinta bragas y calzoncillos bajo su perpleja mirada. Hubo un momento que  pareció que iban a cobrar vida para liarse a dar leches. Tal como el episodio de Jesús y los mercaderes en el templo. ¡Fuera de aquí, viles paganos!

Me hace tanta gracia que me da un ataque de tos. Toma la cosa tintes dramáticos cuando me acuerdo del toque cañí de la banda municipal acompañando con un pasodoble español, o alguna de esas musiquitas que son su especialidad. Para quedarte lelo de la impresión. La cosa se ha puesto tan fea que hasta se me ha saltado un empaste. La factura del dentista me la van a pagar el concejal, la concejala Delegada y el director de la banda municipal, por cachondos. Algo tan gracioso no pueden haberlo improvisado sin ninguna intención, estoy casi seguro de que nos han pegado un vacile.

Fuentes de las imágenes:
http://blogs.hoycinema.com/friki/2007/11/2/darth-vader-george-bush-es-
http://conocemiladooscuro.blogspot.com/

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