El comercio ilegal o la caza furtiva aceleran la extinción de especies protegidas

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Este tipo de prácticas son más comunes de lo que se conoce y año tras año acaban con la vida de cientos de animales.

200329288-001Nuestro nivel de vida afecta a los animales que nos rodean, desde grandes acciones como búsqueda de petróleo en el mar o talas de árboles, hasta pequeñas decisiones como coger el coche o utilizar el autobús tienen consecuencias nuestro entorno y en todos los seres vivos que lo habitan. Por estas razones debemos ser cautos y respetuosos con nuestro planeta y todos sus residentes.

El oso panda, el gorila de montaña, el leopardo de las nieves o la tortuga baula son algunos de los animales que nos rodean y a día de hoy, forman parte de la lista del mundo en mayor peligro de extinción que la organización ecologista World Wildlife Fund (WWF) publica todos los años. El Programa de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente (PNUMA) ha alertado de que la tasa de extinción de las especies protegidas es entre cien y mil veces superior a los niveles esperados de forma natural. Esto está estrechamente relacionado con la caza furtiva de elefantes, robo de simios o el transporte ilegal de madera.

Lo que antes eran palabras de científicos y ecologistas, hoy son hechos. El deterioro del medio ambiente afecta muy gravemente a animales como las ballenas o los osos polares. Especies como éstas ven reducido su número de miembros acentuado por el cambio climático, la deforestación o la pérdida de hábitat.

La PNUMA aseguró que debemos extremar las precauciones en lo referente al comercio ilegal de especies en extinción, que afecta de forma grave y directa a la paz y seguridad internacional. No podemos jugar con la vida de estos animales, todo lo contrario, debemos cuidarlos y protegerlos para que puedan reproducirse y disminuir de este modo el peligro de desaparición.

Desgraciadamente, los datos no son nada alentadores, tendríamos que estar erradicando prácticas como el comercio ilegal y precisamente ha sido en 2013 cuando se ha alcanzado el máximo histórico en incautaciones de marfil. Un total de 18 alijos equivalentes a 41,6 toneladas demuestran que este tipo de tráfico sigue funcionando de manera activa en las redes internacionales.

En la última década el comercio de marfil se ha triplicado mientras que en África el número de elefantes víctimas de la caza ilegal es el doble y donde los cazadores furtivos han logrado extinguir a algunas especies de rinocerontes. Pero esto no es todo, cada año cerca de 3000 grandes simios – chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes- son robados principalmente para ser destinados a la industria del ocio turístico.

Achim Steiner, el director del PNUMA subrayó que “al margen del papel de los gobiernos, nosotros, como ciudadanos, tenemos un papel vital para lograr el cierre de los mercados que sostienen este comercio ilegal, que amenaza la supervivencia de especies icónicas como los elefantes y los rinocerontes”. Nuestro papel es fundamental, debemos implicarnos en causas como éstas que, aunque creamos que no, nos afecta de forma muy directa.

Fuente de las imágenes: INTEF

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