El cine se viste de mujer

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Si Alice Guy-Blaché, (Saint-Mandé 1873) levantara la cabeza, seguramente sonreiría al ver como lo que empezó ella como primera directora, lo culminaría Kathryn Bigelow ganando un Oscar que representa el cambio de mentalidad de la industria. Quizá algún día, este premio también evolucione y se vista de mujer pero si lo hace, llevará tacones.

Sin embargo, llegar a pensar en el ‘Alice’ (así se podría llamar el galardón de ser femenino), no ha sido fácil. Hemos crecido con la factoría Disney, quien se ha encargado de dibujar a una ‘mujer florero’ que soñaba con su príncipe azul y sus ‘happy endings’.

Desde los inicios del largometraje, el príncipe, es decir, el hombre, ha sido el protagonista de la historia, relegando a la mujer a papeles secundarios. Y, en los casos donde sucedía lo contrario, es porque Hollywood la prefería como objeto de deseo del público masculino, hecho que derivaría al término ‘femme fatale’ muy bien representado por Rita Hayworth (Gilda, 1946) y Marilyn Monroe (Niágara, 1953), y que continuaría hasta nuestros días con el ‘instinto’ de Sharon Stone, la ‘catwoman’ de Michelle Pfeiffer o ‘la venganza’ de Uma Thurman contra Bill en la cinta de Tarantino.

Gracias a la incorporación (cada vez más) de mujeres directoras, productoras, actrices, guionistas…el lenguaje cinematográfico ha evolucionado, al mismo tiempo y ritmo que lo ha hecho la sociedad, creando el rol de mujer independiente, trabajadora, luchadora, deportista, creativa…y hasta de acción.

En este sentido, el séptimo arte tiene a su actriz fetiche para interpretar a esta nueva mujer segura de sí misma y capaz de todo. Sí, hablo de Julia Roberts o lo que es lo mismo, la sonrisa de América. Nos enamoró en Pretty Woman, nos emocionó en Erin Brockovich y su último film, Come, reza, ama, pretende demostrar que la vida no es solo un camino de ida y vuelta, sino un largo viaje en busca de la felicidad.

Pero hablar de la mujer en el cine, es sinónimo de Pedro Almodóvar, ya que el director español convierte a ésta en la única protagonista de sus películas, iluminando la pantalla de feminidad y sentimientos donde el hombre, en esta ocasión, es el florero y no el ramo.

Y gracias al terreno ganado en la gran pantalla, la televisión también evolucionaría radicalmente creando series con voz de mujer, entre las que destaca su precursora Sexo en Nueva York, y otras como Mujeres desesperadas o Gossip Girl. Lo que sus protagonistas no se imaginarían, es que su estilo se convertiría en el ‘must’ de cada temporada y ellas en iconos del mundo de la moda.

Por el contrario, donde la mujer tiene una dura batalla por delante, es en materia económica, ya que tan solo Angelina Jolie o la joven Emma Watson (Harry Potter), son capaces de colarse en un ranking de sueldos gobernado por el género masculino.

Ojalá esta situación cambie en el futuro pero sino como dijo Meryl Street en Los puentes de Madison: Los viejos sueños eran buenos sueños. No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido”.

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