El CineFórum de la UCM proyecta “El pequeño Fugitivo”

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La facultad de Ciencias de la Información de la UCM ofrece este jueves, a partir de las 15:00 horas, el visionado de El pequeño Fugitivo, una película de Ray Ashley, Morris Engel y Ruth Orkin ganadora de un León de Plata en el festival de Venecia de 1953.

La historia se centra en las vivencias de un niño de unos siete años, Joey (Richie Andrusco), que queda al cargo de su hermano mayor cuando la madre tiene que atender otros asuntos. Durante este cuidado, el hermano mayor de Joey, junto a sus amigos, decide gastarle una broma pesada al benjamín de la casa. Así, jugando con una escopeta falsa, finge morir debido a un tiro que Joey le habría disparado de forma involuntaria. El niño se ve tan abrumado por el acontecimiento que coge el poco dinero que su madre les dejó para pasar el día y se marcha corriendo como un prófugo hasta llegar al parque de atracciones de Coney Island, donde pasará el resto de la jornada ocultándose de las autoridades que, a su entender, le persiguen por asesinato.

A lo largo de ochenta minutos, los directores, que a su vez también fueron los guionistas de la historia, nos introducen en el mundo infantil de Joey, pero desde una mirada libre e inocente, dentro de una sucesión de acontecimientos que enternecerán al espectador sin llegar a empalagarlo, gracias en buena medida a la exquisita sencillez de la trama.

Joey (Richie Andrusco)

El pequeño fugitivo supone el inicio del cine independiente estadounidense, un género que nacía gracias a la creación al margen de Hollywood y la libertad dentro de los planos y movimientos de cámara, que dan un cierto carácter “amateur”. Además, el empleo de actores no profesionales tiene ciertas reminiscencias del realismo italiano, muy presentes en el film. Una película que bien podría considerarse como una gran desconocida, pero que tras el visionado deja la agradable sensación de haber visto un filme con mayúsculas. Nominada al Oscar en 1953 en la categoría de mejor guión, terminó siendo ganadora del León de Plata en el Festival de Venecia de ese mismo año.

Esta cinta y su director, Morris Engel, fueron toda una fuente de inspiración para cineastas posteriores. Así, se puede observar cierta influencia en el cine de John Cassavetes, que siguió la senda del cine independiente en Estados Unidos, considerándosele también uno de sus mayores precursores. Tampoco conviene olvidar a François Truffaut, que llegó a decir de Morris Engel que su estilo tenía un papel relevante en el movimiento cinéfilo francés conocido como ‘Nouvelle Vague’.

La película se retrotrae al Nueva York de los años 50 y, a pesar de centrarse en las correrías de un niño, muestra cómo era la gente de aquel momento, retratando las formas de ocio e incluso de vida de las clases medias y bajas de la ciudad que nunca duerme.

Imágenes: Little Fugitive Production Company

 

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