La suerte sonríe al Chelsea y esquiva al Inter

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Frank Lampard

Como no podía ser de otra manera, la Champions repartió sonrisas y lágrimas en los encuentros que cerraban los octavos de final. El Olympique de Marsella arrebató la clasificación al Inter de Milán en el último suspiro gracias a un gol de Brandao, haciendo inútil el triunfo de los italianos (2-1). En Londres, el Chelsea acabó en la prórroga con el sueño de Nápoles tras endosarle un portentoso 4-1, resultado que el Real Madrid copió en su partido frente al CSKA de Moscú. Finalmente, en terreno bávaro, el Bayern de Munich humilló a un débil Basilea que regresó a Suiza con un saco de siete goles.

El Inter de Ranieri saltó al campo con la ambición que le había faltado durante toda la temporada, pero el premio se lo llevó el que menos esfuerzo invirtió en la empresa acontecida en el Giuseppe Meazza. Las ocasiones de que dispusieron ambos equipos fueron escasas, pero amenazaron con violencia las dos porterías, sobre todo la de Mandanda. Milito y Sneijder hicieron temblar al meta francés con sendos misiles que por poco no besaron las redes, pero cuando el equipo empezó a frenar su vertiginoso empuje, llegaron los goles. El primero fue del jugador argentino, que se aprovechó de un barullo para embocar un balón suelto en el área marsellesa.

No obstante, el partido se volvería más loco aún. Brandao entró en las filas del OM y su formidable talla propició el empate y el berenjenal del que no pudieron salir los de Ranieri. Pazzini consiguió la insuficiente victoria para los interistas tras un penalti provocado por Mandanda, pero sólo sirvió para poner la miel en los labios a un conjunto que se acordó del gol encajado en Marsella.

En Stamfrod Bridge, el Chelsea salvó los muebles ante el Nápoles en la única competición donde el cojunto londinense mantiene ciertas esperanzas de éxito. Los napolitanos salieron con intención de ganar el partido en los primeros compases merced a sucesivos contraataques que hicieron tiritar a Petr Cech, pero tras esos minutos iniciales de confusión, los ‘blues’ instauraron la calma por medio de Drogba, que capturó un centro de Ramires y subió el primero al marcador.

Ya en la segunda parte, Terry remató un saque de esquina de Lampard y perpetuó la buena noche del equipo inglés. Para entonces, los de Di Matteo tenían la clasificación en el bolsillo gracias al gol de Mata conseguido en el estadio San Paolo. No obstante, el billete a cuartos no llegaría tras un partido apacible, pues Lavezzi se encargó de inyectar aire en los pulmones del Nápoles.

Con el conjunto italiano matemáticamente clasificado, el Chelsea vivió al borde del infarto durante veinte minutos eternos. Por suerte para los locales, un penalti en el minuto 74 siguió otorgando protagonismo a los veteranos del equipo inglés, pues Lampard igualó la eliminatoria y propició la prórroga. A partir de entonces, el partido pasó de unas manos a otras hasta que, tras una ocasión fallida de Fernando Torres, Drogba encontró a Ivanovic en el horizonte para cerrar la clasificación a cuartos.

Por su parte, el Real Madrid no decepcionó en su trámite ante el CSKA de Moscú, al que venció por 4-1. El equipo de Mourinho no desplegó un gran juego, pero supo ser efectivo en los momentos clave.

El cuadro ruso intimidó los suburbios de la portería de Casillas en un par de contraataques, hasta el punto de meterse hasta la cocina y avisar con un disparo de Musa que salió desviado. El madridismo empezaba a arrepentirse de sus cánticos de goleada previos al partido, pero Higuaín comenzó a dibujar sonrisas al materializar una jugada que inició Khedira con maestría.

Los blancos tomaron las riendas e incluso pidieron un penalti sobre Özil, pero no hubo manera de abultar el resultado hasta la segunda mitad. En la reanudación, ambos equipos salieron fríos, sin mucho fútbol que mostrar, y el segundo gol fue una muestra de estas imprecisiones: Cristiano Ronaldo, que parecía aburrirse de tanto pasotismo, exprimió al máximo su ‘folha seca’ desde la lejanía. Chepchugov no pudo blocar el balón y éste se escapó de sus dominios hasta descansar en el fondo de las mallas.

Con la eliminatoria encarrilada, Benzema sustituyó a Higuaín para olvidar cuanto antes su lesión. El francés no decepcionó, pues sólo necesitó 35 segundos para marcar el tercero del conjunto merengue. Aun así, los rusos siguieron confiando en sus posibilidades, hasta el punto de colocar el 3-1 con un espectacular zurdazo de Tosic que tambaleó la portería de Casillas.

Con un atisbo de miedo en el cuerpo, el Madrid sacó músculo con Lass y aguantó el resultado hasta los últimos segundos, cuando Cristiano Ronaldo incrementó la goleada con el 4-1 definitivo tras una gran combinación entre Pepe y Benzema, que regaló el gol al portugués.

En el Allianz Arena de Munich, el Bayern sepultó al Basilea gracias a un Mario Gómez que trató de igualar la manita lograda por Messi hace una semana. El hispano-germano se quedó en cuatro tantos, pero sus compañeros no quisieron dejarle solo y completaron una goleada de escándalo: 7-0.

El equipo suizo llegó a Munich sin munición y, en lugar de refugiarse en las trincheras, se expuso ante la artillería futbolística del conjunto bávaro. Robben abrió la lata tras un rechace, pero Sommer instauró un pequeño muro en la portería que retardaría el baño de sangre inaugurado por el jugador holandés. La defensa helvética no tardó en agrietarse y los goles se filtraron uno a uno hasta convertirse en siete. Müller metió el segundo con una gran volea y Mario Gómez comenzó su festival marcando de todas las formas posibles, con la apariencia de un auténtico depredador del área. Finalmente, Robben puso la guinda a la masacre con un tanto a pase de Schweinsteiger que sitúa al conjunto muniqués como uno de los grandes favoritos en esta edición de la Champions League.

 Imagenes: stiksa

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