El cara a cara global

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Zapatero y Rajoy acompañados del moderador Manuel Campo Vidal poco antes de iniciar el debateEl próximo debate será a la inversa. Pero esta vez era el candidato a presidente del partido Popular quien se bajaba primero del coche. Desde la entrada se oía murmurar que parecía nervioso. El rumor se extendía hasta el extremo de la fila en la que sin apenas espacios entre unos y otros se aglutinaban los periodistas. Mariano Rajoy recorría con la mirada las caras ocultadas por los flashes.

Sonrisa discreta. No muy amplia. ¿Forzada? Puede que se deba a los nervios.

Comentaba algo. “Sólo una” dijo a los presentes. Las necesitamos señor Rajoy, mañana serán portada.

Doce minutos después llegaba Zapatero. Todo se repite. Los movimientos fueron más rápidos, sistemáticos. Ya todos tenían su espacio delimitado por cabezas, cables y cámaras. Atención a sus movimientos, su expresión corporal, la tensión de los músculos de su cara… ¿estaba nervioso? Nadie se atrevía a afirmarlo. En un momento soltó una carcajada. ¿Estaba relajado?, ¿cómodo?, o tal vez desplaza la tensión a través de la risa.

Poco antes de que la estampida de periodistas se dirigiera a la última sesión de fotos en plató antes del comienzo del debate, se oía algún eco que hablaba de una gran responsabilidad.

El moderador del debate, Manuel Campo Vidal, poco antes de dar comienzo el enfrentamiento entre ambos candidatosEl moderador, Manuel Campo Vidal, insistió en la trascendencia del acontecimiento: “Han pasado quince años desde el último debate” Para reafirmarse, datos: 400 periodistas acreditados, decenas de televisiones retransmitiéndolo en España y cientos de países pendientes del lance: “Un debate mediáticamente global” Un día que parece pasará a los anales de la historia.

Y el “duelo” iniciaba.

En lo económico cada uno se acordaba de Santa Bárbara sólo cuando truena, entendiendo por Santa Bárbara a la Unión Europea y a la coyuntura económica. “Como ya explicó Solbes en el otro debate contra Pizarro…”decía Zapatero. “Ya pero ahora estamos usted y yo” interrumpía Rajoy. Era más de lo mismo. Rodríguez Zapatero hablaba de crecimiento económico durante toda la legislatura y recordaba las palabras de Rajoy en el Parlamento cuando le retó a que España debía crecer al 3%, “pues hemos crecido al 3,7%” le replicaba el candidato socialista. El problema ha sido que en estos últimos meses la economía no ha ido bien. Cosas de la coyuntura económica mundial. Los datos en ese sentido son los que son. El petróleo y los cereales han estado cuatro veces más caros en esta legislatura que en la de la mayoría absoluta del Partido Popular. Pero ZP no pasaba de ahí –tal vez no sea su fuerte- y su rival lo tenía más fácil, sólo tenía que hablar de los currantes, de esas personas, “que son de carne y hueso” y que “se levantan a las 7 de la mañana para ir a trabajar” (“y a las 5” interrumpía el socialista). Los sueldos han subido, sí, pero no lo suficiente. La leche ha subido el 29%, el pollo el 10%, el pan el 13%…¿las causas? Da igual, los salarios no llegan.

Ante tal intercambio de papeles ya que se supone que el que debe hablar de los currantes es el Partido Socialista, aunque comprensible, porque desde la oposición se puede usar esa arma si el objetivo es ganar votos a toda costa, nada había que hacer. ZP intentaba llevarse a Rajoy a su terreno: los avances sociales. Aunque le lanzó una perla final: “ustedes, cuando sostenían el gobierno, toleraron el redondeo con la entrada del euro”

Mariano Rajoy a su llegada a IFEMAEn política social Mariano lanzaba con claridad el tema: inmigración. Zapatero prometía responder a su tiempo porque era el momento de repasar la cuestión de la educación, del aumento de becas, de la igualdad entre hombres y mujeres y de la ley de dependencia. Rajoy insistía: inmigración. Y el Presidente del Gobierno volvía asegurar que más adelante, porque primero había que recordar la subida de pensiones y salarios, las ayudas a los jóvenes con la vivienda y las subvenciones para fomentar la natalidad.

Mariano Rajoy no olvidaba: inmigración. Zapatero le reprochó: “Usted sólo habla de inmigración” y continuó con la potenciación de las investigaciones.

El popular se mantiene en sus trece: inmigración. ¡Al fin! Grato favor nos hace usted, señor presidente, acabe ya con esta cruz y explique la inmigración, que el señor Rajoy se va a quedar sin tiempo para el resto de su política social.

Zapatero se acogió a momentos pasados y a regulaciones olvidadas. Desde el otro extremo de la mesa se protestaba “es mentira” No hubo bonobús, ni regulaciones, ni inmigrantes.

Lo que hay es un contrato al que, curiosamente, Mariano Rajoy no recurrió mucho. Las sanciones por los delitos que aparecen en el contrato parece ser que ya los recoge nuestro Código Penal.

El candidato socialista a Presidente del Gobierno no se olvidaba de su cometido, los votos, y mandaba un guiño al colectivo.

La manzana de la discordia sobrevolaba las cabezas de los espectadores. Había que mantener la resistencia. El desgaste era cada vez más acentuado, pero no podían mostrar debilidad, aún quedaba lo más duro: política de seguridad, y con ella, ETA.

En lo concerniente a la seguridad se cambiaron ligeramente las tornas. Se vio un Rajoy más a la defensiva, nervioso y despistado. Pero ello no produjo que Zapatero se sintiera más confiado. El candidato popular, primero – según lo pactado – en intervenir en cada bloque, presentó una España donde ETA volvía a estar fuerte y “presente en los ayuntamientos”. En cuanto a la negociación con ETA por parte del gobierno acusó a Zapatero de actuar con frivolidad y después de una de sus miradas frecuentes al limbo (en realidad miraba el reloj que solo los participantes en el debate podían ver) advirtió al socialista ante su inminente réplica: “no busque precedentes”.

Mariano está convencido de que España es más insegura. Hay más violencia, menos fuerzas de seguridad del estado y además se negocia con terroristas. Si no hay pregunta de su “interlocutor” y sólo respuesta, Rajoy presenta su as: “ha mentido”.

José Luís Rodríguez Zapatero a su llegada a IFEMAZapatero, por su parte, aludió al cheque en blanco que le otorgó al gobierno cuando él era líder de la oposición y lanzaba una pregunta “¿Cómo puede ser posible que ETA estuviera acabada si ustedes le atribuyeron el mayor atentado de nuestra historia?”. Zapatero obtuvo por respuesta un y tu más (“usted dijo que había tres suicidas…”). Rajoy presentaba a dos Zapateros: primeramente el que decía que no hablaría de política, presentando como prueba una visible fotocopia de una portada de EL MUNDO a todo color donde el socialista explicaba eso mismo; y, en segundo lugar “un presidente que sí habla con ETA de política” presentando como prueba un recorte fotocopiado de prensa y que casi no se vio. Pero la prueba de la concesión política del PP ante ETA fue que el expresidente Aznar llamó a ETA “Movimiento nacional de liberación vasco”. Pero para Rajoy “Aznar ya no está, y el 11-M ya está juzgado” y vuelta a la torna “me hubiera gustado haberle apoyado pero mintió”.

Para Rodríguez Zapatero lo ocurrido estaba muy claro. La oposición nunca le apoyó, el objetivo sólo fue debilitar al Gobierno y nunca recibió “una llamada de corazón” Al final del bloque, algún esbozo hubo de seguridad pública y vial.

Rajoy se veía irritado cuando se recordaban malas acciones de su gobierno. “Cuando usted fue ministro del Interior había menos policías”. “Es igual…es igual” le contestaba Rajoy a Zapatero en su réplica más desafortunada. Y cuando, por un momento parecía que todo iba a quedar así se salta a la política exterior: “su política exterior consistió en Perejil, Irak y malas relaciones con Francia”, decía el uno; “yo apoyo a Sarkozy y usted a Chávez” decía el otro. Momento este (otra vez enzarzados en el y tú más) perfecto para recordar el instante en que ZP defendió a Aznar ante los ataques del Presidente de Venezuela “lo hice como patriota”…”¿patriota?” se preguntó Rajoy. No había tiempo para más – es el problema de que todo esté tan tasado. En una nueva sesión de halagos el moderador Campo Vidal interrumpía el debate para dar paso a la publicidad.

Tras la publicidad venía el bloque institucional. Un título aséptico, ñoño tal vez, pero que escondía un fuerte embiste de Rajoy al candidato socialista donde más le ha dolido. “¿Cuántas naciones somos señor Zapatero?”, con el debate y aprobación del Estatut de Catalunya “abrió el melón que no reclamaba nadie.

Incluso este fue un buen momento para hablar de políticas sociales. Zapatero mataba dos pájaros de un tiro: por un lado recordaba la polémica cuestión sobre el derecho a paliar el dolor en muertes inevitables (presente en el artículo 20 del Estatut), y de paso le preguntaba a su oponente porqué en Cataluña votó en contra de ese artículo y en Andalucía no y de paso, casi sin querer, se recordaba el caso del Severo Ochoa en Madrid.

Fue en este bloque cuando ambos líderes, tal vez más confiados, empiezan a no tener reparo en alzar la voz. Tocaba trasvase del Ebro, asunto que últimamente ha dividido a los populares. “¿Hará el trasvase del Ebro?” repetía ZP sin escuchar a su oponente. Rajoy volvía a la unidad y le preguntaba a Zapatero si creía que podía haber unidad en un país en el que “hay convocados dos referendums de autodeterminación”. El Pacto del Tinell para el popular tenía como objetivo “excluir a la mitad del país” o sea a “echar al PP de las instituciones” y eso no es posible ya que “somos una nación con más de 1.500 años de historia”.

Periodistas en la Sala de Prensa de IFEMA cubriendo el debatePoco antes de las arengas de programa, presentes en el final de este tipo de debates, el cambio climático acaparaba la atención. Un Zapatero molesto durante la intervención de Rajoy por la acusación de “agresión a las víctimas del terrorismo” se olvidaba del tema para centrarse en los problemas medioambientales. El Presidente se apoyaba en gráficos emitidos por la Unión Europea que, según Rajoy “debían de tener algún error”.

Los sondeos
Siguiendo la estela marcada por Antena 3 TV, que publicó un sondeo de DEMOSCOPIA tras el debate entre Pizarro y Solbes, tres nuevos estudios de opinión publicados tras el debate daban como ganador del mismo a Zapatero por un estrecho margen.

El sondeo de Metroscopia para EL PAÍS otorgaba la victoria del debate a Zapatero por un 46%. Rajoy obtenía un 42% de apoyos a su favor. La encuesta de Opina para Cuatro mantenía que un 45,5% de los ciudadanos opinan que Zapatero ganó el debate. Un 33,4% apoya a Rajoy. El de La Sexta le daba dos décimas más al presidente del Gobierno y un 30,1% al líder de la oposición. Según este sondeo un 24,1% pensaba que había un empate. El sondeo de Demoscopia para Antena 3 TV no ofrecía resultados muy distintos: 45,4% para Zapatero y 39,3% para Rajoy.

Fotos:
Daniel Hernández Baldó

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