El Capitán América, Iron Man y Guerra Civil

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En los últimos tiempos se está produciendo un fenómeno sin precedentes en el mundo de los cómics de superhéroes. El Universo Marvel, y previsiblemente también el de DC Cómics en un futuro próximo, está superando los límites de las viñetas para aterrizar con gran éxito en las salas de cine de todo el mundo. Un legendarium antes reservado a una minoría de aficionados que está llegando, necesariamente simplificado pero sin perder su esencia, al público general.

Hace unas semanas se estrenó en los cines españoles El Capitán América: El Soldado de Invierno, décima película del llamado “Universo Cinematográfico de Marvel”, un universo de ficción formado por las sagas de películas basadas en diversos personajes de la editorial, las cuales se entrecruzan entre sí, algo muy pocas veces visto en cines, pero característico del cómic de superhéroes. En esta nueva película, la trama gira en torno a una gran conspiración que afecta al gobierno de los Estados Unidos, lo que conduce al protagonista a plantearse qué ha sido del país por el que luchó durante la Segunda Guerra Mundial.

Capitán América. Fotografía: David ZellabyEl Capitán América apareció por primera vez en 1941, a pocos meses de la inevitable entrada de EEUU en guerra contra Japón y la Alemania nazi. Sus aventuras giraban en torno a su enfrentamiento con una malvada organización secreta nazi, HYDRA, a la que combatía siempre en nombre de la libertad y la democracia, que era lo que EEUU representaba. Gozó de una popularidad gigantesca también durante los años posteriores al conflicto, pero los tiempos cambiaban y el juego de espías en que se convirtió la Guerra Fría mató al ideal del soldado y patriota que era. Sin embargo, sus éxitos del pasado provocaron que fuera rescatado en los años 70, creándose la versión actual del personaje, en que Steve Rogers, alter ego del Capitán, es rescatado del hielo en que había quedado enterrado y conservado hasta aquellos días por Los Vengadores. Pero el mundo en que despierta es muy distinto al que él conocía: se trata de la época de escándalos como el Watergate, y el concepto de América estaba en entredicho, así como sus valores, aquellos que el superhéroe había luchado tanto por proteger.

El personaje vivió una nueva edad de oro al lograr adaptarse a los nuevos tiempos, y pudo tener un desarrollo real más allá de sus orígenes propagandísticos. De pronto se convirtió en un superhéroe centrado en la crítica social, cuyas aventuras respondían a los retos a los que Estados Unidos se enfrentaba en la realidad. En los cómics, El Capitán América casi se convierte en un proscrito al enfrentarse al poder establecido por haber traicionado su esencia y dejarse corromper por las conspiraciones de los sucesores de HYDRA. Es en este punto que Steve entabla una relación de amistad y rivalidad con Tony Stark (AKA Iron Man) debido a sus visiones opuestas del heroísmo y de América.

Iron Man. Fotografía: ego techniqueIron Man fue concebido sin quererlo como el reverso del Capitán América. Se trata de un hijo de la Guerra Fría y de esos nuevos Estados Unidos de América, un superhéroe cuyo poder está en la inteligencia más que en la fuerza. Tony Stark es un empresario, capitalista salvaje, que vende las armas que él mismo diseña gracias a su genio incomparable a bandos enfrentados de una guerra, hasta que un secuestro le hace darse cuenta del daño que ha hecho, y decide enmendarse creando una armadura tecnológica con la que combate el mal. Mientras que Iron Man comienza sus andadas de forma poco altruista, casi con afán de venganza, poco a poco va comprendiendo el papel que debe jugar como héroe, aceptándose a sí mismo tras multitud de crisis personales y morales. Stark seguiría un desarrollo opuesto al del capitán Rogers: mientras uno se desengaña del mundo que creía conocer, el otro se reivindica y redime como protector de ese mundo. La serie de cómics de Los Vengadores, y alguna saga de Iron Man, supieron exprimir bastante bien esta relación de opuestos, con los dos personajes situados habitualmente a la cabeza del supergrupo, y el duelo moral que mantenían; pero no fue hasta Guerra Civil, la premiada saga de cómics creados por Mark Millar y Steve McNiven en 2006, que esta relación llegó a su culmen narrativo, junto a las de que mantenían muchos otros héroes y villanos de la editorial Marvel que aparecen en ella.

Guerra Civil gira en torno a la creación de un registro de superhumanos que permitiría al gobierno de los Estados Unidos conocer la identidad y paradero de cada persona con poderes. Anthony Stark, públicamente conocido como “Iron Man”, se convierte en el representante de esta causa, a la que pronto se oponen un gran número de superhombres liderados por El Capitán América, lo que inevitablemente les llevará al conflicto. Esta premisa conduce al enfrentamiento de casi la totalidad de los personajes del Universo Marvel, convirtiéndose en una especie de colofón de las relaciones personales entabladas entre muchos de ellos, a pesar de que esta serie de siete tomos no se considera canónica; es decir, que sus acontecimientos no pertenecen a la cronología ficticia oficial del Universo Marvel.

Las últimas películas de Marvel han tenido un gran éxito manteniendo tramas fieles a las de los cómics, resumiendo en pocas horas de metraje años de series y adaptándolas además a nuestros tiempos, permitiendo llevar así el desarrollo de sus personajes casi intacto al gran público. El Capitán América: el Soldado de Invierno sustituye la época del Watergate por la de los casos de Edward Snowden y de la NSA, dejando a Steve Roger en el mismo punto de desengaño patriótico. Iron Man ha descubierto qué significa ser un superhéroe en los tiempos mediáticos que corren. Los Vengadores preparan una nueva película, y si en la entrega anterior pudimos ver los roces entre estos dos personajes, tal vez podamos ver algún día la adaptación para la gran pantalla de este hito en la historia de los cómics de superhéroes que es Guerra Civil, con todos los superhéroes cinematográficos de Marvel juntos por primera vez. De hecho, dado que estas sagas no pueden ampliarse eternamente sin remake tras remake, esta hipotética adaptación, o en su defecto, un crossover gigantesco, sería el desenlace natural a todas las películas que los personajes Marvel han dado en esta última década. Quedaría superar el escollo de que 21st Century Fox posee los derechos cinematográficos de X-MEN y Los Cuatro Fantásticos, Sony Pictures los de Spider-man, y Disney los del resto de Marvel. Pero torres más altas han caído.

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