El caos como forma de vida

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Pinceles, cajas de cartón, trapos. Muebles ocultos por lienzos y botes de pintura abiertos. Hojas de periódicos esparcidas por el suelo de la habitación. Apenas hay espacio para moverse entre los 570 libros y catálogos, las 1.500 fotos, las 1.300 hojas de libros y 70 borradores de Francis Bacon. En su estudio de la calle Reece Mews de Londres el artista irlandés encuentra la inspiración rodeado por el caos.
La Dublin City Gallery The Hugh Lane propone A Terrible Beauty. Una exposición que destripa la intimidad del artista, así como sus fuentes de estudio e inspiración. Su hábitat está completamente reconstruido. No sólo el lugar dónde pintaba, sino también dónde vivía. A través de fotografías nos hacemos una idea del extraño gusto decorativo de Bacon. Tenemos que imaginarnos una misma habitación, en la que en cada uno de sus lados hay muebles o electrodomésticos necesarios para la vida diaria, acompañados por los instrumentos destinados al arte. Así pues la hornilla está separada del lavabo por mesas con botes de pintura. La bañera está junto a un mueble de cuatro cajones sobre el que hay productos de aseo personal. Y el estudio es un completo caos.

“Este caos a mi alrededor es como el de mi mente. Es una buena imagen de lo que ocurre en mi interior. Mi vida es así”. A Francis Bacon no sólo le inspiró el caos, también lo hicieron los cuadros de Velázquez y Picasso. Pero, sobre todo, quedó fascinado por el grito de la enfermera de Eisenstein en su Acorazado Potemkin. Él mismo reconoció que si no hubiera sido artista se hubiera dedicado a la cinematografía. De forma que el estudio del movimiento corporal del hombre y de sus expresiones faciales se convirtieron en el eje central de su arte.

En la exposición encontramos proyecciones de vídeo con declaraciones del propio Francis Bacon. Los cuadros y bocetos carecen de título y todos ellos se centran en el movimiento del hombre o en las facciones de su rostro. Parecen estudios de figuras. A medida que avanzamos en el recorrido nos damos cuenta de que para Bacon fueron fundamentales el cine y las obras de otros compañeros. Él mismo reconoció que muchas de sus pinturas más representativas están basadas en el trabajo de otros artistas. En su estudio hay numerosos libros sobre la historia del cine y la historia de la pintura. Libros sobre Velázquez, Picasso o Rembrandt. Fotos de huesos de animales y fotos sobre sí mismo y sobre su amigo John Edward.

Precisamente ha sido John Edward quién ha donado el contenido del estudio de Bacon a esta Galería de Dublín. Es una exposición que permanecerá abierta hasta marzo del próximo año.

Fuente foto:
Ana Torres Domínguez

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