El camino perdido del atletismo jamaicano

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La tibieza en la lucha contra el dopaje acorrala a la velocidad más laureada del último lustro. Los positivos, confirmados la pasada primavera, de los campeones olímpicos Asafa Powell, Sheron Simpson y Veronica Campbell-Brown entre otros, pusieron a la pequeña isla del mar Caribe en el ojo del huracán. El relato posterior de la exdirectora de su propia agencia nacional antidopaje, indicando que durante los meses previos a los Juegos de Londres no se realizaron controles en el país, ha encendido todas las alarmas.

“Jamaica ha perdido el camino en la lucha antidopaje”, proclamó John Fahey, el director de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) que apura sus últimos días en el cargo, durante la cumbre que la organización que lidera celebró recientemente en Johannesburgo (Sudáfrica). El evento sirvió para presentar el nuevo código contra el dopaje que entrará en vigor en 2015 y será más duro contra los tramposos y su entorno. La sentencia del jerarca australiano refleja con nitidez la opinión que el atletismo jamaicano sugiere dentro de la agencia. La nación de Usain Bolt y Shelly-Ann Fraser-Pryce levanta serias sospechas.

Asafa Powell (31), velocista jamaicano sancionado por dopaje. Foto: Jonas Witt (BanyanTree)
Asafa Powell (31), velocista jamaicano sancionado por dopaje. Foto: Jonas Witt (BanyanTree)

Durante las semanas precedentes, el máximo organismo mundial en la lucha contra el dopaje ha informado a los responsables olímpicos de Jamaica sobre la posibilidad de que se impida a sus atletas participar en los Juegos de Río de Janeiro. La advertencia representa una suerte de último aviso para las autoridades de Kingston. Desde la AMA solicitan a los rectores del deporte caribeño una colaboración efectiva. Renee Anne Shirley, exdirectora de la Agencia Jamaicana Antidopaje, confesó a Sports Illustrated que sus médicos no realizaron control alguno en los tres meses anteriores a la cita de Londres.

La gravedad de la acusación provocó inmediatas reacciones. La AMA anunció la visita de una delegación a la isla del reggae el próximo año, aceptando la invitación cursada por el propio Gobierno de la isla. La máxima responsable del deporte del país, Natalie Neita Headley, mostró su disposición para colaborar con el organismo mundial. Usain Bolt, el rey absoluto de la velocidad, negó de nuevo cualquier relación con sustancias prohibidas, recordando los centenares de controles limpios de toda su carrera y mostrando su rechazo por los rumores que le han hecho perder el dinero de un patrocinador.

Pero la sombra de la desconfianza oscurece a la generación dorada de velocistas jamaicanos. Los triunfos incontestables de sus esprínteres en los últimos campeonatos internacionales y la ligereza de los controles que pasan en territorio local, ponen al deporte del país en la picota. El atletismo en Rusia, Turquía, Estados Unidos y Kenia recorre la misma senda de descrédito que en Jamaica. Se multiplican los positivos entre los atletas de estos cinco países. La disciplina reina de los Juegos atraviesa un delicado momento histórico: se extienden las dudas sobre la limpieza de algunas victorias.

El gran referente mundial de la especialidad es Usain Bolt, la única estrella capaz de comparar su impacto con el de los más grandes futbolistas, baloncestistas y tenistas del planeta. Su ausencia en los Juegos de Río 2016, supondría un duro golpe generacional para el atletismo, un revés para un movimiento olímpico en expansión desde las ediciones del boicot y el descrédito absoluto para una nación cuyo nombre evoca a atletismo. Jamaica tendrá que recuperar su relato cautivador, construido con genética, estructura muscular y entrenamiento desde la infancia. El relato de la credibilidad y el juego limpio.

De las más altas autoridades jamaicanas depende la suerte –y la imagen– de su deporte en el exterior. Un problema doméstico, el de la poca consistencia en los controles antidopaje, puede convertirse en un escándalo político y económico de primera magnitud. En los meses venideros, Jamaica deberá acometer un profundo lavado de cara para tratar de restituir su buen nombre. La empresa se antoja titánica. España, Operación Puerto mediante, no ha restaurado su prestigio internacional siete años después.

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