El cambio que no llegó a Bulgaria

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Tras las protestas que provocaron su caída, la derecha Búlgara, liderada por Boiko Borisov, salió ganadora de las elecciones del pasado domingo 12 de mayo, aunque sin la mayoría necesaria para formar gobierno.

El ex primer ministro búlgaro Boiko BorisovEl pasado enero un gran número de ciudadanos búlgaros salieron a las calles para protestar contra la corrupción, la subida de precios y el creciente empobrecimiento de la población. Las exigencias por parte del pueblo provocaron la caída el 20 de febrero de la formación conservadora Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB). Lo que llevo a convocar elecciones anticipadas. A pesar de su resultado electoral (30% de los votos GERB, 27% Partido Socialista), muchos ciudadanos han expresado conjuntamente su impugna a los comicios por considerarlos fraudulentos. Una de las principales causas que aducen para criticar la victoria conservadora es que la fiscalía búlgara incautase, el mismo día de las elecciones, 350.000 papeletas fraudulentas en un almacén propiedad de un concejal del GERB, según la televisión News 7. Igualmente, el ex primer ministro búlgaro Boiko Borisov ha pedido que se anule el resultado de las elecciones legislativas alegando que se violó la ley electoral al publicarse en la jornada de reflexión una noticia sobre la incautación papeletas fraudulentas vinculadas al GERB. Pero el escándalo conocido como el Watergate– una trama de escuchas ilegales orquestadas desde el Ministerio del Interior durante la etapa de la administración del GERB- ha tocado de lleno la credibilidad de la formación.

mitin del partido de extrema derecha AtakaAdemás de escándalos, destaca en los comicios la creciente presencia del partido de extrema derecha Ataka (7% de los votos), quien trató de captar los principales mensajes de las protestas y apropiarse de ellos. Este partido político clama en su página web contra la inversión extranjera en Bulgaria, promete equiparar los salarios a “estándares europeos”, la nacionalización de determinados sectores económicos y se opone a que la minoría turca hable otro idioma distinto del búlgaro. Según el diario Israel National News, el antisemitismo también tiene un lugar en el programa de Ataka, pues de acuerdo con sus informaciones los líderes de la formación llevan camisetas con esvásticas y realizan saludos Nazis en sus mítines. También fue sonada su indignación contra el rechazo parlamentario de la iniciativa que pretendía recordar a los búlgaros que murieron durante la ocupación otomana.

Consiguientemente, el pacto de gobierno se espera complicado, agravado además por la afluencia de partidos minoritarios que han captado la indignación ciudadana. Las elecciones anticipadas en Bulgaria han puesto de manifiesto, no solo la falta de credibilidad de los principales partidos políticos, si no también el fracaso en expectativas resultantes de adhesión a la Unión Europea. Seis años después de su entrada en la unión, los búlgaros aún no han visto satisfechas sus esperanzas de formar parte del espacio Schengen ni de mejorar su débil democracia y economía. Bulgaria, es el país mas pobre de la UE con el 22 % de sus 7,3 millones de habitantes viviendo con un salario mínimo de 155 euros, mientras que casi la mitad de la población -un 49 %- corre el riesgo de caer en la pobreza, según ha informado EFE. Las medidas planteadas por los partidos mayoritarios-principalmente disciplina fiscal y creación de infraestructuras- no suponen un gran aliento para una población que vio quemarse vivas a seis personas que no podían soportar la situación y que reclamaban mejoras económicas y un cambio político que no parece llegar.

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