El Atlético de Madrid se cita con la gloria europea

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La victoria del Atlético de Madrid frente al poderoso Copenhage (25-23), cimentada tras una sensacional segunda mitad en la que destacó Kiril Lazarov, autor de once goles, deja al equipo español a las puertas de conseguir la primera Liga de Campeones de balonmano para la entidad rojiblanca. El rival de los colchoneros en la Final Four, que se disputa en la ciudad alemana de Colonia, será el Kiel.  

El Atlético, ante una oportunidad única de ganar la Champions League

Había partido grande en Alemania, de esos cuyo final feliz recompensan todo el desgaste físico y mental sufrido. Y lo empezó el Atlético de Madrid decidido, mandón y con aire de solemne superioridad. Julen Aginagalde, hiperactivo entonces, pudo con la cerrada defensa 6-0 de los daneses. En la otra mitad de la cancha, los de Talant Dujshebaev anulaban el caudal ofensivo del rival con una línea 5-1 rápida y solidaria donde David Davis y Luc Abalo alternaban en la posición de avanzado. Los primeros minutos enseñaban a los del barrio de Carabanchel por encima; el Atleti dominaba el marcador.

Pero despacio, con la misma velocidad mortecina con que el ataque colchonero empezaba a circular un balón que moría, sin otra alternativa, en un complicado pase al pivote, el Copenhague fue haciéndose con el dominio del partido y el tanteo. En el ecuador de la primera parte, el resultado mostraba ya un 5-8 favorable al equipo de Dinamarca. Sin imaginación, sin capacidad de respuesta desde la media y la larga distancia, el partido iba poniéndose de cara para los centroeuropeos. La defensa danesa se imponía y los árbitros permitían esa dureza efectiva mientras sancionaban con mucho más rigor las faltas del lado rojiblanco.

El atasco ofensivo de un previsible Atlético no sólo repercutía en la magra cifra de goles obtenida. Los ataques rojiblancos eran el punto de partida de unas transiciones velocísimas que terminaban en goles fáciles para los pequeños del Copenhague. Aunque los últimos minutos de la primera mitad mostraron una tímida reacción de los de Dujshebaev, el marcador con el que se llegó al descanso reflejaba la superioridad de los daneses durante la primera media hora (12-15).

El regreso para la disputa del acto definitivo trajo consigo la aparición estelar de Kiril Lazarov. El lateral derecho emergió a los diez minutos de la segunda parte para, con tres goles de penalti consecutivos, volver a poner las tablas en el electrónico (19-19). El macedonio se erigió a partir de ahí en la figura indiscutible del partido, un brazo valiente capaz de jugarse los ataques atascados y tener una efectividad casi inmaculada. Mientras tanto, guardaba la meta colchonera Arpad Sterbik, clave con tres paradas consecutivas.

El Copenhague del portero Kasper Hvidt, del elegante lateral derecho Olafur Stefansson o del lateral izquierdo -y quizás jugador más decisivo del momento- Mikkel Hansen, reaccionó. A falta de un minuto recortó a un gol la diferencia, pero Joan Cañellas volvió a ejercer de talismán y selló de los madrileños a la gran final.

El Kiel, que ganó la primera semifinal al Füchse de Iker Romero (24-25), es el último obstáculo que separa a la renacida sección del Atlético de Madrid de balonmano de la gloria europea. 27 años después de aquella histórica final disputada contra la Metaloplastika, el equipo acaricia de nuevo el mayor título continental.

Fotografía: BM Atlético de Madrid

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