El Atleti acaba con su maldición el mejor de los días

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Catorce años llevaba el Atlético Madrid sin saber lo que era ganar al Real Madrid. Una década y media en la que el Atlético había recorrido un sinuoso camino, tocando el infierno y coronándose rey en Europa, pero en la que jamás había conseguido ganar a su vecino. La espera mereció la pena. El fin a la maldición blanca, que parecía no acabar, iba a desvanecerse en el momento y escenario perfecto.

Como un guion mal escrito pareció el partido. Rival perfecto, terreno propio… lo tenía todo el Madrid para salir campeón. Todo menos el desenlace final, del que se encargaría escribir João Miranda. En el fondo no se trataba más que de la secuela de una película que los madridistas ya habían visto once años antes, cuando otros actores también vestidos a rayas, pero azules, reventaron la fiesta blanca en lo que se conoció como el Centenariazo.

Plantilla y cuerpo técnico del Atlético de Madrid celebran la Copa del Rey sobre el césped del Santiago Bernabéu. Fuente: RFEF
Plantilla y cuerpo técnico del Atlético de Madrid festejan la Copa del Rey sobre el césped del Santiago Bernabéu. Fuente: RFEF

La final arrancaba con el Atlético a adormecido, incapaz de enganchar dos pases seguidos y tratando de lanzar contragolpes que no encontraban ni a Radamel Falcao ni a Diego Costa. Así, con Luka Modric y Xabi Alonso mandando, el Madrid se hizo gobernante del partido y fue cercando la meta de un Thibaut Courtois, que a esa hora aún no sabía que gran parte de culpa de que su equipo saliese coronado del Bernabéu sería gracias a él.

Con tal panorama el gol blanco no parecía tardar. Y así fue. Un córner botado por Mesut Özil, al cuarto de hora, hizo que Cristiano Ronaldo se elevará al cielo de Madrid y volará por encima de una defensa rojiblanca que solo podía observar como, con un potente cabezazo al palo largo de Courtois, el portugués abría el marcador y volvían los fantasmas del eterno rival.

Pero el Madrid volvió a sus malas costumbres. Esas que tantos disgustos le han dado este año en Liga o Champions. Con el marcador a favor los de Mourinho renunciaron a machacar al rival que seguía sin aparecer en el partido. Poco a poco se fue agazapando entorno a Diego López y abandonó el balón a favor del Atleti que se comenzaba a despertar de su letargo. Los rojiblancos subieron las líneas de guerra y la presión hizo aún más mella en el Madrid, incapaz de salir con el balón jugado a través de Xabi y Modric.

Fue en una de esas cuando Falcao demostró que no solo sabe moverse bien dentro del área. Rodeado de blancos, El Tigre se revolvió dulcemente como el magnífico centrocampista que no es, sacó de su marca a Raúl Albiol e inventó un pase preciso para Diego Costa para que con un disparo cruzado, y la ayuda del palo –invitado especial en la película-, subiesen las tablas al marcador.

El empate hizo que el Madrid volviese al papel inicial, ese que ya se estaba arrepintiendo de haber tirado tras el gol de Cristiano. Bastó con que el Madrid volviese a dar un paso adelante y que Modric, el mejor de los merengues, tomará la batuta. Y de esta forma casi obtiene fruto minutos antes del descanso si no llega a ser por el poste izquierdo de la portería atlética.

Tras el descanso, y después de unos minutos de escaso fuego cruzado entre ambos, los blancos, apurados y con la necesidad de ganar para calmar una temporada desastrosa, cogieron el encuentro por el pecho y lo volcaron en una sola dirección. Solo la falta de suerte en los remates finales y un excelente Courtois evitaron que el Atlético sumara una año más a su maldición.

Eso y el pacto que el belga había hecho con los palos. Hasta en dos ocasiones más se encontraron los blancos con los postes. Primero en una jugada rocambolesca iniciada por Cristiano que Karim Benzema no supo rematar y en la que Özil se encontró con Juanfran Torres en la línea de gol cuando el fondo sur del Bernabéu ya cantaba el gol.

No había noticias del Atleti en ataque, el partido solo era de ida y parecía que gol blanco caería pronto. Y más cuando Diego Godín derribó a Benzema al borde del área. Era de nuevo turno para Cristiano, que decidió sorprender e intentar imitar a Ronaldinho mandando el balón por debajo de la barrera. Pero el luso se estrelló con el mismo poste que antes Benzema.

Diego Costa (24) y Arda Turan (26) celebran el gol del empate atlético. Fuente: Club Atlético de Madrid
Diego Costa (24) y Arda Turan (26) celebran el gol del empate atlético. Fuente: Club Atlético de Madrid

El Atleti con sufrimiento, trabajo y algo de suerte aguantó las acometidas de un rival que a medida que pasaba el tiempo se iba desquiciando y buscando más a Clós Gómez que al rival. Y así forzó una prórroga a la que llegó incluso tras encerrar al Madrid en su área con tres sacas de esquina que hicieron a los blancos pedir la hora. Lo nunca visto antes en un derbi.

Con el tiempo extra llegaron los cambios en el conjunto blanco. Mourinho decidió mover todas las fichas a la vez. Di María, Gonzalo Higuaín y Álvaro Arbeloa aparecían en escena para dar frescura al Madrid. El Cholo, por contra, y ante lo que parecía un suicidio, decidió mantener a los once que empezaron. Un acierto táctico.

El Atlético, dominado en casi todo el encuentro, fue mejor que el Madrid. El depósito aguantó mejor y el coraje y las ganas de luchar que el argentino ha inculcado desde que llegó a sus jugadores hicieron el resto. Diego Costa ya había avisado minutos antes cuando no acertó a rematar solo ante su tocayo Diego López. Igual que tampoco acertó Higuaín, una vez más fallón, cuando su equipo más lo necesitaba.

En éste ida y vuelta de golpes fue el Atlético el que acertó. Un centró de Koke desde la banda derecha a la espalda de la defensa hizo que Miranda se anticipará y que Neptuno se pusiera de pie para cantar el gol. Ahí murió el partido. El Madrid se quedó sin fuelle y solo las internadas de Di María creaban peligro. En una de ellas Özil se volvió a encontrar de nuevo con un Courtois empeñado en ser uno de los mejores porteros del mundo.

El Atlético había esperado catorce años para sacudirse la maldición de la mejor forma posible: alzando la que es su décima Copa del Rey, el cuarto ganado en la casa blanca. Pero no es solo una Copa, es el fin de una época. El triunfo de unos jugadores y de un entrenador y el fin de otro.

1 Comentario

  1. […] Mucha culpa de esta gran eficacia del equipo es de su entrenador, Diego Pablo Simeone, que desde que empezara a entrenarlo en diciembre de 2011, ha hecho  que el Atleti vuelva a lo más alto de las competiciones. Cumpliendo así lo que prometió el día que se presentó como entrenador  ”Quiero un equipo agresivo, fuerte, aguerrido, contragolpeador y veloz. Eso que nos enamoró siempre a los atléticos. Vamos en busca de lo que fue nuestra historia”. Y no va por mal camino. De su mano, el conjunto ha ganado la final de la UEFA Europa League 2011/12, la Supercopa de Europa 2012 y la Copa del Rey 2012/13. […]

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