El arte (está) perdido

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Un conocido óleo de Francisco Goya, Niños en el carretón (1778), fue robado mientras era trasladado desde el Museo de Arte de Toledo (Ohio, EEUU) al Guggenheim de Nueva York. El cuadro estaba asegurado en un millón de dólares, pero por tratarse de un cuadro muy conocido, su venta en el mercado legal era imposible. La compañía aseguradora ofreció una recompensa de 50.000 dólares (unos 37.500 euros) a quien aportase información sobre el paradero de la obra. Al final, no fue necesaria, el FBI lo encontró en buen estado. A lo largo de la historia ha habido otros hurtos famosos:

  • “La Mona Lisa” de Leonardo da Vinci, de un valor incalculable, fue robado del Louvre el 21 de agosto 1911 y recuperado en diciembre de 1913. Este robo tiene una curiosidad sorprendente ya que dos de los sospechosos del robo fueron el malagueño Pablo Ruiz Picasso y el poeta francés Apollinaire , los cuales habían mencionado que el Louvre debía ser quemado con su obras dentro.

  • En 1991, varios lienzos de Van Gogh , entre ellos el conocido como Los Girasoles”, fueron robados del museo del artista pero se encontraron rápidamente en un coche. En 2002 se robaron otros dos cuadros del genial pintor holandés.

  • “El Grito” de Edvard Munch fue hurtado en 1994 del Museo Nacional de Oslo y encontrado en el mes de mayo. Nueve años más tarde se repetirá el robo realizado por dos hombres a plena luz del día y con el edificio abarrotado de visitantes se llevaron los cuadros bajo el brazo aunque fueron recuperados en 2006.

Y si hablamos de ladrones profesionales de arte, nadie como René Van de Bergue, apodado “Erik el belga”. Este hombre robó unas dos mil obras de arte religioso desde 1964 y, posteriormente tras su detención, ayudó a la policía a recuperar más de un millar. En la actualidad, Erik se dedica a: ayudar a la policía, pintar sus propios cuadros y a asesorar a las aseguradoras de cuadros.

Otra noticia artística: hace menos de un mes, un millonario rompió de un codazo (él no quería), un Picasso (El Sueño), que había comprado hace 10 años por 50.000.000 $. Lo peor de todo es que acababa de venderlo por 139.000.000 $ y lo único que se le ocurrió decir fue: “Mirad lo que he hecho. Gracias a Dios que he sido yo”. Supongo que esa frase le valdrá como epitafio… Y siguiendo con asuntos del arte, se acaba de celebrar una subasta en Christie’s, la casa más famosa del mundo para comprar cuadros. Se han llegado a pagar 110.000.000 € por un Pollock, 107.000.000 € por un Klimt y más de cien millones por uno de los nuestros: Picasso.

Esto hace que me planteé un par de cosas: O a la gente le sobra el dinero, o voy a hacerme pintor de aquí a nada… Muchos dicen que el arte es una inversión, pero debe serlo para ricos porque las personas “normales” no podemos comprar algo por millones de euros (aunque en una década triplicaríamos beneficios…). Es curioso todo esto: la vida del “artista bohemio” suele ser entre miserias y sufrimientos para llegar a fin de mes. En cambio, al morir, muchas de sus obras se revalorizan de tal manera que ni ellos mismos imaginaban. Así que, creo que voy a olvidar lo de ser pintor, prefiero ser rico en vida y no vivir pobre pintando líneas para que al enterrarme, varios millonarios se hagan de oro y diamantes con mis obras, las vendan en Christie´s y luego las roben unos espabilaos, o peor aún, las rompan otros de un codazo. Paso mazo.

Fuentes:
www.cadenaser.com

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