El Arte al servicio de la Propaganda

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La Guerra Civil fue la guerra de la propaganda. Se emplearon medios que hasta entonces no se habían utilizado, como la radio, y otros viejos conocidos ya de la venta de ideología, como las revistas y los carteles. Estos son, sin duda, la forma de propaganda más famosa en el conflicto bélico español, puesto que han sido estudiados y expuestos en multitud de ocasiones. Así, las revistas han pasado casi inadvertidas a los ojos del gran público y, en realidad, fueron el medio más importante de propaganda durante aquellos años. Nunca hasta ahora se les había dedicado una exposición.

Revistas y guerra. 1936-1939, en el Museo Nacional centro de Arte Reina Sofía hasta el 30 de abril, hace un recorrido por la  gran heterogeneidad y cantidad de publicaciones de ambos bandos, nacional y republicano. Y es que entre el verano de 1936 y la primavera de 1939 se editaron en España entre 1.500 y 2.000 publicaciones periódicas que, en general, se distribuían de forma gratuita. En la muestra, se puede disfrutar de un total de 250 ejemplares de revistas, que se presentan acompañados por carteles, estampas, y otros documentos. Además, se incluyen expositores virtuales para acceder al contenido íntegro de 30 publicaciones. El asombro del visitante está asegurado en cada rincón.

Respecto a los nombres que hacían posible la publicación de estas revistas, se puede decir que encontramos entre ellos a famosos autores de carteles, como Joseph Renau, José Bardesano, Manuel Monleón, Carlos Saénz de Tejada o Jalón Ángel. Destacable es el hecho de que entre textos de Miguel Hernández, Rafael Alberti o María Teresa León, se intercalen escritos de soldados anónimos. Gracias a extraordinarios escritores, artistas plásticos, fotógrafos, tipógrafos, las revistas poseen una alta calidad gráfica, casi impensable para aquellos momentos de crisis extrema. Su compromiso con una actividad creadora esencialmente experimental fue fundamental para que la venta de ideología no se hiciera de cualquier manera. Y eso es de agradecer.

Hay que tener en cuenta, y a nadie puede olvidársele, que España estaba atravesando el peor episodio de su historia y la situación, tanto social como económica era desastrosa. Por esta misma razón, las revistas debían superar obstáculos enormes para su edición. La escasez de materiales y recursos era algo patente, que, como podemos comprobar, no afectó a la calidad artística de los boletines. Las principales ciudades de producción periodística fueron Madrid, Barcelona, Valencia y San Sebastián, donde las fábricas y los talleres de impresión se sirvieron habitualmente de los suministros y de la experiencia previos al estallido de la contienda. La vida de las distintas publicaciones fue muy difícil y precaria; de hecho, se improvisaban pequeñas redacciones en las trincheras, como es el caso de Avance.

El visitante podrá apreciar el contenido artístico de boletines como Nova Iberia, Dardo, Aire, La ametralladora, Choque, Haz, Mujeres libres, Vértice, Tierra, mar y aire, o Nuevo Orden, que han sido reunidos y estudiados por la comisaria de la exposición Jordana Mendelson (investigadora y profesora en la Universidad de Illinois, Estados Unidos). Su principal objetivo es destacar la relación entre las revistas ilustradas, literarias, así como las artísticas con la política de masas.

Fuente del texto y las fotografías:
www.museoreinasofia.es

1 Comentario

  1. Dices que España estaba pasando el peor momento de su historia en aquellos momentos. Es probable, pero la situación actual no tiene nada que envidiarla. Y si es así es porque el Partido Popular ha debido ver la exposición y aprender a manejar este “Arte de la Propaganda”. No van y dicen que había dos millones de personas. Como lo exageran.

    Por otro lado, me gusta leer los nombres de Miguel Hernández y Rafael Albertí. En aquella época perdimos la guerra civil y la guerra militar, pero la guerra de los carteles era claramente republicana. Hablas de grandes escritores, plásticos y artistas… te ha faltado decir que la gran mayoría eran republicanos salvo alguna lastimosa excepción.
    A veces, Esther, hay que mojarse. Ya lo decía Gabriel Celaya: “Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales. Maldigo la poesía de aquellos que no toman partido, partido hasta mancharse”.

  2. Muy buen artículo Esther. Es cierto que el cartelismo y las revistas fueron un importantísimo instrumento de propaganda en ambos bandos, y me atrevería a decir que muy efectiva.
    Sobre el comentario de Aragounis: España estaba metida en una guerra civil, olvidada por los países aliados, con muchos problemas económicos, sociales y unos niveles de enfrentamiento político que creo lejos de lo que hoy día ocurre. No creo que hoy estemos como en 1936, y si así fuera, yo me asustaría de verdad. Y sí hubo cartelismo nacionalista, por supusto, aunque de menor calidad, eso también es cierto, aunque no por ello menos importante. Soy republicano, pero las cosas están ahí y no hay que perderlas de vista.

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