El “amor” tras la pantalla: Mujeres y hombres y viceversa

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Si mezclamos el alto precio del culto a la imagen, historias de amor inverosímiles, poco valor a la intimidad y muchas ganas de intentar alcanzar la fama efímera, nos encontramos con el prototipo de gente que participa en el programa Mujeres y hombres y viceversa.

A día de hoy me parece impensable que siga habiendo gente que se crea programas que deberían acuñarse como circos televisivos. En este caso me refiero al programa Mujeres y hombres y viceversa, ese programa en el que supuestamente la gente va a encontrar el amor. ¡Já! Eso no se lo puede creer nadie. Para empezar me gustaría saber cuánto cobra el señorito o señorita que se sienta en el plató y al que se le denomina tronista o pretendiente, según cual vaya a ser su función en el programa. El tronista o la tronista de turno deberán escoger entre los pretendientes que tengan a su disposición, de los cuales se irán eliminando progresivamente hasta quedarse con el “amor de su vida”, pero claro, todo esto mientras estás cobrando.MYHYV foto.docx

Lo peor de todo no se queda ahí, son demasiadas las cosas que llevan a pensar que todo lo que este programa ofrece no es más que una trama perfectamente organizada siguiendo un guion muy claro. Su finalidad simplemente consiste en mantener a todos los espectadores enganchados a la televisión, esperando que el/la tronista decida quedarse con su favorito. Además, si se le añade alguna discusión o algún enfrentamiento, su público lo agradecerá.

La historia del programa no se queda en el plató y en las citas que acuerden entre ellos, a esto hay que añadirle la noche madrileña. Las coincidencias de los protagonistas de la trama en las discotecas y sus líos en ellas hacen que esto sea también parte del juego, llegando en forma de rumores al programa. La función en este caso del tronista será decidir si desea expulsar al causante del rumor del campo de batalla y eso le dará cierto interés al asunto. Pero claro, hay que recordar que supuestamente están enamorados del tronista de turno.

A todo esto hay que destacar el tipo de gente que acude al programa, todos y cada uno de ellos son personas físicamente atractivas, ese prototipo de personas que se dedican en cuerpo y alma a su apariencia. Esto lleva a pensar si es bueno o no proyectar esta imagen en televisión y que todo el mundo quiera imitar a una persona como Rafa Mora. Por no hablar de la gente que se dedica a contar con mucho entusiasmo todos y cada uno de los pasos del programa en twitter, pero bueno, ese sería otro tema.

Como podréis comprobar este no es un programa que me despierte ningún entusiasmo. En cierto modo me parece indignante cómo la gente se expone en él, vendiendo su imagen y su intimidad. En mi opinión es gente que busca meterse en el mundo de la televisión y del “famoseo” de una manera fácil y conseguir así dinero en el programa y en las discotecas a base de “bolos”. En definitiva, una forma de ganarse la vida a base del físico.

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