El americano inesperado

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Chris Horner se ha convertido en el vencedor con más edad de una gran prueba por etapas. El flamante campeón de la Vuelta Ciclista a España 2013, un prodigio de longevidad deportiva, cumplirá 42 años el próximo 23 de octubre. La carrera del estadounidense, no tan larga como podría suponerse, ha estado marcada por la irregularidad y la intermitencia. Pocos triunfos de relieve destacan en un palmarés escaso. La sorprendente victoria ha desatado la rumorología sobre la limpieza del triunfo del corredor del Radioshack.

Chris Horner (41) levanta el trofeo que le acredita como ganador de la Vuelta Ciclista a España 2013. Foto: www.lavuelta.com
Chris Horner (41) levanta el trofeo que le acredita como ganador de la Vuelta Ciclista a España 2013. Foto: www.lavuelta.com

Tiene campeón la Vuelta 2013; hay sucesor para Alberto Contador en el trono de la última grande del curso. Al hombre que llegó ayer de rojo a la capital nadie le señalaba como candidato en agosto. Horner, veterano escalador nortemericano de la misma generación que los Lance Armstrong, Floyd Landis o Tyler Hamilton, es el superviviente por quien volvió a sonar el himno de Estados Unidos en la clausura de una gran carrera por etapas. La madrileña plaza de Cibeles presenció la coronación de un corredor que ha esperado vivir un momento similar durante más de tres lustros.

Deportista con una biografía extraña y poco jugosa, Chris Horner se incorpora al selecto club de aquellos que pudieron ganar una carrera de tres semanas. Mostró regularidad y ambición, cerró un concurso sin apenas fisuras y dio la vuelta a la general en las últimas jornadas. El éxito del estadounidense ha levantado suspicacias. Redes sociales y foros deportivos cuestionan la limpieza de un ciclista entrado en años que se ha mostrado fiable durante más de 20 días de competición. También se discute cómo un desconocido en las grandes puede vencer a ‘popes’ del pelotón como Vincenzo Nibali, Alejandro Valverde o Joaquim ‘Purito’ Rodríguez.

La carretera escogió como justo campeón al del Radioshack, quien no conoce cuál será su futuro inmediato, ni con qué equipo, ni qué rol asumirá. Puede despejar su horizonte de obstáculos el precioso relato que terminó ayer de escribir. En la primera semana Horner venció en el Mirador de Lobería y certificó su candidatura ganando la etapa del Alto de Hazallanas, donde se vistió de líder. En la contrarreloj de Tarazona, que marcaba el ecuador de la Vuelta, se dejó tiempo con Nibali. Pero el italiano, sufriente en la última semana, fue perdiendo bríos según se acercaba el final. En el Naranco, antepenúltima jornada, Horner volvió a cubrirse con el maillot rojo. Y en el Angliru, el estadounidense sentenció tras resistir las embestidas de un bravo Nibali.

Menos protagonismo que en la edición anterior han tenido los ciclistas españoles. Valverde, Purito, Igor Antón y Dani Moreno animaron la carrera y trataron de convertirse en alternativa. Ganaron etapas o las merodearon, y acariciaron las posiciones de privilegio. Uno de ellos, Alejandro Valverde, cerró el podio con un tercer puesto. Salvo el inimaginable campeón, todos los ciclistas llamados a estar a arriba lo hicieron. De la legión de foráneos destacó el papel de Ivan Basso en las primeras etapas, la capacidad en la montaña de Thibaut Pinot y Nicolas Roche y las agradables sorpresas de juventud de Warren Barguil, Kenny Elissonde y Leopold König.

Terminó una carrera bonita, competida y que ha tenido un notable apoyo en las cunetas y a través de la televisión. La Vuelta volvió a mirar hacia el norte geográfico y allí ocurrió lo más destacado y trascendente. Sigue buscando su identidad la ronda española y etapas como el prólogo en Rías Baixas o la ascensión al Angliru son dos puntales de espectacularidad y concurrencia a los que aferrarse. La victoria de un extranjero también incrementa la dimensión internacional de la cita. El veterano Horner, alguien que nadie esperaba, capitalizó una prueba que terminó ganando.

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