El agua es de todos (pero sólo en teoría)

0
104

El próximo 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua y la Comunidad de Madrid lo celebrará este domingo con una carrera solidaria que, entre otros objetivos, tratará de concienciar a la población sobre la importancia de este recurso hídrico y recaudar fondos para un proyecto que lleve agua potable a 23 aldeas de la República Democrática del Congo.

La Asamblea General de Naciones Unidas decidió en 1992 que cada 22 de marzo se conmemoraría el Día Mundial del Agua, una fecha en la que se pretende concienciar a la población acerca de la posibilidad de acceso a un bien tan preciado y del que sólo disponen unos pocos privilegiados.

El planeta está conformado por tres partes de agua y una de tierra, pero aún así existen grandes problemas en la posibilidad de obtener agua potable. En la actualidad, el agua es un bien productor de enfermedades y pobreza para más de 1.500 millones de personas.

Sin embargo, la escasez de agua apta para el consumo humano no se debe únicamente a las condiciones climatológicas y naturales propias de cada región, sino también a la contaminación, al uso excesivo e inconsciente y a un aumento descontrolado de la  población.

Por este motivo, el próximo 18 de marzo tendrá lugar en Madrid la 33 edición de una carrera en recuerdo de aquellas personas que no poseen los mismos recursos hídricos que los países desarrollados. El objetivo es batir el record de los 2.500 participantes que asistieron el año pasado a esta misma maratón y poder recaudar el dinero suficiente para destinarlo al saneamiento de agua en algunos territorios de la República Democrática del Congo.

El ser humano no debe olvidarse de la importancia que supone el suministro, el acceso y, en definitiva, la presencia del agua. Sin duda, este Día Mundial se consagra con el fin de proteger este recurso hídrico.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que en 2025 haya cerca de 2.000 millones de personas con suministro limitado de agua, una cifra que pondría en peligro la posibilidad de consumir los 500 metros cúbicos por individuo aconsejados por el organismo internacional. El agua es un elemento esencial para la vida humana y no sólo debe ser considerado en su faceta alimenticia, ya que la agricultura, la industria y la higiene están supeditadas a su utilización.

Las enfermedades que pueden desencadenarse ante la ausencia de este bien son: peste, paludismo, dengue hemorrágico o tifus, es decir, patologías que parecen haber quedado encenagadas en el barro de la historia, pero que por desgracia se encuentran vigentes en la actualidad por culpa de aguas contaminadas y rara vez saneadas. De esta forma, uno de los objetos de desarrollo para este milenio consiste en reducir a la mitad el número de personas que no tienen acceso a recursos hídricos en buen estado.

La OMS y UNICEF, en su informe Progress on Drinking water and Sanitation 2012, estimaron que, a finales de 2010, un 89 por ciento de la población mundial -6.100 millones de personas- ya utilizaba fuentes mejoradas de agua potable, un dato que mantiene la esperanza para los más desfavorecidos.

A su vez, este mismo documento estima que en 2015 el índice mundial de personas con disponibilidad de recursos hídricos se incrementará al 92 por ciento, por lo que el agua ya no será un sueño para muchos, sino una necesidad controlada y saciada. No obstante, estas cifras no pueden dejar pasar por alto que aún quedan más de 783 millones de personas que no han recibido servicios de saneamiento sobre el agua de que disponen.

La Asamblea General de Naciones Unidas reconoce que el agua potable y su saneamiento son derechos humanos, reclamables por todos y cada uno de los individuos del globo terráqueo. Así, no cabe posibilidad de detención en estos avances, sino que se debe persistir en la reducción de estas cifras.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en estas cifras optimistas se camuflan inmensas disparidades entre regiones y países. El África subsahariana es la zona más necesitada en cuanto a saneamientos acuíferos se refiere, pues más del cuarenta por ciento de la población necesita ayuda urgente para adquirir elementos hídricos en buen estado.

Asimismo, uno de los problemas principales es la práctica de la defecación al aire libre en más de 1.100 millones de lugares distribuidos en países como India, China, Brasil y diferentes regiones de América Latina. Un hecho perjudicial y que propicia el surgimiento de infecciones y enfermedades.  

La OMS es la autoridad que vela por la salud a escala internacional, la responsable de que la investigación en materia sanitaria esté al día, de que se establezcan y nuevos estándares, de prestar apoyo técnico a los países y realizar una labor de seguimiento y valoración de las tendencias sanitarias.

Por su parte UNICEF, trabaja en más de 190 países diferentes con el fin de ayudar a niños y niñas a sobrevivir y saltar los obstáculos de la vida en edades tempranas. Es el mayor proveedor de vacunas del mundo y está financiado en su totalidad por las colaboraciones voluntarias que hacen individuos particulares, empresas, fundaciones y gobiernos.

Estos dos organismos se han unido en una causa como es el saneamiento del agua y su mejor accesibilidad, por lo que se confía en el esfuerzo combinado de ambos para que la sed y la necesidad hídrica dejen de ser un problema de supervivencia.

Se estima que el consumo medio de agua por habitante en un país industrializado, como por ejemplo Estados Unidos, oscila en torno a los 2.000 litros cúbicos anuales, mientras que en un país en vías de desarrollo, caso de Níger, la media consumida por habitante es de apenas cuarenta litros cúbicos.

Sin duda, el hombre debe ser consciente de que la problemática del agua es solución de todos. El próximo  22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha en la que hay que  solidarizarse  y luchar junto a aquellos que sólo tienen a su disposición un sorbo limpio y fresco de agua cada dos o tres días.

Fotografía: Tamara Ginés Arredondo

Dejar respuesta