El abismo del descenso amenaza al QPR de Redknapp

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La primera victoria de la temporada lograda por el QPR parecía indicar que el equipo comenzaba una nueva y esperanzadora carrera para alejarse del descenso, pero la última derrota frente al Newcastle hunde un poco más a unos hoops que atraviesan una profunda crisis, que ha comenzado a tener sus efectos dentro del equipo. La tensión se vio reflejada hace tan solo unos días, cuando el defensa portugués José Bosingwa se negó a ser suplente y se marchó antes de que comenzara el partido, por lo que fue multado por el club.

Harry Redknapp, ante uno de sus mayores retos profesionales. Fotografía: QPR FC
Harry Redknapp, ante uno de sus mayores retos profesionales. Fotografía: QPR FC

Al comienzo de la presente temporada, el proyecto de los londinenses se basaba en afianzarse dentro de las cómodas posiciones de mitad de tabla para intentar el asalto a Europa en la siguiente campaña, con un equipo estructurado, compensado en todas sus líneas y con jugadores experimentados que se sintieran identificados con el proyecto.

Djibril Cissé, José Bosingwa, Júlio César Soares, Nedum Onuoha, Adel Taarabt, Anton Ferdinand, Alejandro Faurlín, Shaun Wright-Phillips, Fabio da Silva o Esteban Granero ofrecían garantías para no tener que esperar a la última jornada para salvarse de nuevo, pero el equipo no funciona y está obligado a mostrar una reacción para salvar la difícil situación.

Tras el ascenso logrado en 2011, quince años después de perder la categoría, un año parecía tiempo suficiente para lograr la estabilidad, pero el proyecto parece hundirse sin remedio cuando ni siquiera se ha alcanzado la mitad de la temporada. Los fichajes no parecen adaptarse y las lesiones tampoco están ayudando: a Bobby Zamora y Andy Johnson se han añadido Park Ji-Sung, Kieron Dyer y Júlio César en los últimos días.

Ya a finales de noviembre, y ante la marcha negativa del equipo, se buscó una solución al destituir al técnico Mark Hughes, ya que en las doce primeras jornadas no pudo conseguir una sola victoria. No obstante, la llegada del veterano Harry Redknapp no ha logrado una revolución en el equipo, y tras la jornada dieciocho los londinenses siguen estancados en las últimas posiciones con solo una victoria. Redknapp mostró tras la última derrota ante el Newcastle su indignación con buena parte de sus jugadores: “Hay una gran cantidad de jugadores en este club ganando demasiado dinero para lo que son; mucho dinero, mucho, demasiado para su capacidad y lo que dan al club”. El club ya canceló a principios de diciembre la tradicional comida de Navidad debido a la complicada situación, y el entrenador fue muy claro al respecto: “Este año no habrá fiesta porque no tenemos nada que celebrar. Si seguimos metiéndonos en problemas tendremos una gran fiesta a final de año”.

Tan solo el Reading, que está por detrás, les separa de cerrar la tabla de nuevo, y el peligro de no poder remontar es cada vez más evidente, ya que el QPR solo cuenta con diez puntos. Por delante tiene a equipos que lucharán por salvarse hasta el final como el Wigan, el Aston Vila o el Fulham, que no les pondrán a los del oeste de Londres las cosas nada fáciles. La afición ha comenzado a preguntarse si las jornadas que restan al campeonato serán suficientes para una reacción épica de los suyos que impida un descenso.

Como primer paso para lograr cambiar la difícil situación se confía en las posibles contrataciones del mercado de invierno. En este sentido, el dueño del club, Tony Fernandes, ha dejado la responsabilidad en el entrenador, que ha descartado gastar cantidades astronómicas; pero en el habitual baile de nombres la prensa británica incluye a jugadores tan dispares y sorprendentes como Nicolas Anelka, Robbie Keane David Beckham.

Redknapp cree que hay que hacer fichajes cuanto antes, pero insiste en no gastar cifras desorbitadas y en reforzar las posiciones que están más mermadas. Ha trasladado tanto a la directiva como al dueño de la entidad la necesidad de contratar a jugadores con personalidad y que estén dispuestos a afrontar el desafío, y ha vuelto a insistir en que solo quiere contar con aquellos que crean en la salvación y estén comprometidos en un claro mensaje a su actual plantilla.

El único español que milita en el equipo es el madrileño Granero, que este verano abandonó el Real Madrid. Se adaptó a Londres sin problemas, llegó con un estado de forma excepcional y un gran entusiasmo con las posibilidades del equipo y pronto se ganó a una afición que corea su nombre en cada partido. El Pirata reconocía hace unos días que no está dispuesto a tirar la toalla, y que por muchas ofertas que reciba no va a abandonar el proyecto en el mercado de invierno porque está encantado con la ciudad, con el equipo y con la afición.

La afición que acude cada domingo al Loftus Road confía en los suyos: quedan veinte jornadas por jugarse (sesenta puntos en juego) y la salvación está actualmente a seis puntos. No es una empresa fácil, pero no es ni mucho menos imposible.

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