El ochenta por ciento de los jóvenes españoles padece problemas de audición

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en su último estudio que el ochenta por ciento de las personas que sufren sordera parcial en el mundo pertenecen a estamentos sociales bajos. Asimismo, la investigación sostiene que, en España, un ochenta por ciento de la población joven sufre complicaciones auditivas. 

La sordera implica una pérdida total de la capacidad auditiva, mientras que la hipoacusia supone una pérdida parcial que puede solventarse con prótesis auditivas. Sin embargo, pacientes adolecidos por esta afección no pueden ser tratados con el mismo patrón que el resto de los pacientes, porque hay matices que repercuten en la comprensión lingüística y en la comunicación.

Los especialistas han podido clasificar los distintos tipos de sordera atendiendo a factores como la edad, diagnosticándose sordera prelocutiva –anterior a los tres años- y postlocutiva -aparece una vez cumplidos los tres años y adquirido el lenguaje oral-.

Sin embargo, no todas las deficiencias localizadas afectan al oído o al cerebro, sino que, dependiendo de la zona lesionada, los expertos investigarían sobre una sordera de transmisión o conductiva -diagnosticada en el oído externo o medio-, o por el contrario, de una sordera neurosensorial, es decir, aquella que afecta a la parte interna del oído. 

Asimismo, los expertos deben tener en cuenta, por un lado, si el problema tiene una dimensión hereditaria, o si, por el contrario, la complicación se produjo como consecuencia del nacimiento prematuro o durante el parto ante la falta de oxígeno. A su vez, enfermedades infecciosas como la meningitis y el sarampión, el envejecimiento humano, los traumatismos craneoencefálicos o la exposición del hombre a sonidos elevados favorecen la aparición de pacientes sordos.

Según el estudio elaborado por la OMS, el porcentaje de pacientes afectados por esta dolencia podría haberse reducido con las medidas preventivas oportunas. De esta forma, los expertos sostienen que para impedir el desarrollo de la enfermedad deben tenerse en cuenta las vacunas contra la sarampión y la meningitis, llevar a cabo una buena praxis en el momento del parto y evitar medicamentos ototóxicos siempre y cuando sean prescindibles.

La OMS calculó en 2004 que más de 275 millones de personas de todo el mundo padecían hipoacusia -pérdida parcial de la capacidad auditiva- moderada o profunda, remarcando que el ochenta por ciento de estas personas procedían de países cuyos niveles de ingresos no superan el umbral de pobreza.  

Una medida muy eficaz y extendida para reducir la incomprensión comunicativa y facilitar el desarrollo de las actividades diarias son los audífonos, prótesis encargadas de aumentar las ondas sonoras para convertirlas en señales eléctricas perceptibles para el paciente.

Las personas cuya renta económica es inferior son más propensas a sufrir problemas de audición, al no disponer de un sustento económico que les permita acceder a medidas preventivas que ralenticen o impidan la aparición de la sordera. Por ello, el diagnóstico debe llevarse a cabo en niños de edades muy tempranas para evitar que, con el paso de los años, éstos puedan presentar problemas en el aprendizaje lingüístico y en las aptitudes cognoscitivas.

En la actualidad, el avance tecnológico ha influido notablemente en la aparición de complicaciones en la audición, debido al uso excesivo de los reproductores de música. En España, más de un millón de habitantes presentan deficiencias auditivas sin curación, siendo los jóvenes de edades comprendidas entre los diez y treinta años los que presentan mayores problemas en su percepción auditiva

La OMS trabaja a día de hoy con los estados miembros para disminuir los casos de sordera evitables gracias a una correcta atención primaria. Además, la organización ha propuesto una serie de medidas que tendrían el fin de concienciar a los diferentes países de la importancia de un diagnóstico correcto, al tiempo que insta a informar acerca de las consecuencias y la magnitud de la sordera, así como a extrapolar los datos nacionales a nivel internacional para observar la dimensión global del problema.

Imágenes: Cea/Carlos Jaimes

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