El 11-M ya tiene sentencia después de más de tres años de aguardarla

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Ya está, ya ha acabado. Después de tres años y medio de esperar, de oír y ver tantas cosas sobre el mayor atentado de la Historia de España, ha visto la luz la sentencia judicial sobre los hechos ocurridos aquel día 11 de marzo de 2004.

Gómez Bermúdez ha dado hoy lectura a un texto en donde se deja bien claro que ETA no tuvo nada que ver en aquellos sucesos, que los autores materiales pasarán buena parte de su vida en la cárcel (no toda, es lo que tiene el sistema judicial garantista de que gozamos en este país) y que por fin las víctimas recibirán las indemnizaciones que les corresponden, pero sobre todo, aquéllas han podido ver cómo quienes truncaron sus sueños y les arrebataron a sus seres queridos han recibido el castigo a sus actos.

Ahora que ya sabemos la verdad, o al menos aquella de la que tenemos pruebas concluyentes y constatadas, permítanme que dude que todo esto haya acabado. Sí, es cierto que empiezo este artículo afirmando que ha acabado. Pero en realidad, no se ha cerrado la puerta de la especulación política. El PP, El Mundo, la Cadena COPE y algunos medios digitales por todos conocidos seguirán dudando de lo ratificado en la sentencia de la Audiencia Nacional.

Es cierto, y eso no lo negaré jamás, que aquél 11 de marzo cambió el curso de unas elecciones, que a buen seguro hubiera ganado -aunque no de forma tan aplastante como en 2000- el Partido Popular, con Rajoy al frente. Pero no es menos cierto que la causa remota de porqué ciertas personas decidieron poner Goma 2 en unos trenes rebosantes de estudiantes y trabajadores se ubica en la política exterior de Aznar. Eso no debe obviarse, acuérdense de las manifestaciones que se llevaron a cabo entre 2002 y 2003 en Madrid.

Ése binomio, victoria virtual del PP y derrota propiciada por un atentado de gran magnitud perpetrado por la yihad en venganza por la entrada y apoyo de España a la invasión unilateral de Irak por parte angloestadounidense, es lo que escuece todavía en algunas cabezas pensantes de Génova. Y además, haber sido descubiertos acusando a ETA de aquella masacre, cuando todos los indicios apuntaban a las pocas horas de que detrás de las bombas se escondían islamistas radicales, duele aún más. La sal en la herida.

Por eso llevan tres años intentado, como decía Goebbels, que una mentira se convierta en verdad al repetirla 1.000 veces. Sembrar la duda para deslegitimar a un Gobierno elegido democráticamente en un movimiento ciudadano absolutamente espontáneo que yo no he vuelto a vivir como demócrata, ni sé si volveré a rememorar en los años venideros. Por eso dudo que se cierre este tema con la sentencia hoy pronunciada por Gómez Bermúdez, un juez por cierto, al que algunos tachaban de conservador. Pasen y vean: la Justicia es ciega. Hoy se ha demostrado.

Sólo pido una cosa desde esta tribuna hecha con píxeles y libertad: que el Partido Popular deje de buscar entre los restos de los trenes algo que les resarza de su derrota, y miren adelante, a los problemas cotidianos que nos preocupan a jóvenes y mayores. Y que el Partido Socialista, del que soy votante, deje de ondear la bandera de la guerra de Irak, porque sólo sirve para echar en cara cosas que ya no tiene sentido. Cada uno que apechugue con su conciencia, como diría mi abuela.

Y sobre todo, mucho sentido de Estado para ambos. Vivimos en un sistema democrático demasiado bonito como para echarlo a perder por las disputas de unos políticos y otros. No quiero volver a los tiempos en que nacieron y se educaron mis padres, quiero que mis hijos vivan en absoluta libertad y conciencia demócrata, algo que sólo se alcanza con los años. Que esta sentencia sirva para unir, no para desunir. Aunque por desgracia, este deseo se verá truncado en…ya.

Fuentes de la información:
Elpais.com, Elmundo.es
Fuentes de las imágenes:
http://www.omni-bus.com/n2/imagenes/11m/11m%2015.jpg
http://www.elperiodico.com/comunes/juicio11m/images/JUICIO20.jpg

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