Egon Schiele, poeta de imágenes y palabras

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Egon Schiele (1890-1918) es conocido por ser una importante figura del Expresionismo pictórico, pero también se dedicó en menor medida a escribir poesía, faceta menos estudiada del pintor.

Autorretrato con alquequenjes (1912)E. Schiele nació en Viena en 1890, en una época en  que los temas existencialistas del ser humano tomaban fuerza. De este modo, no es raro que el pintor se decantase por una pintura frívola, dramática y obscena hasta el punto de causar escándalos en la sociedad vienesa de principios del siglo XX, y ser encarcelado un breve tiempo bajo sospecha de “inmoralidad pública” por sus extravagantes obras. Esta represión le afectó en gran medida; él mismo lo expresó cuando consiguió que le dejaran pintar en prisión: “¡Al fin! ¡Al fin! ¡Al fin! ¡Al fin un alivio para el dolor!¡ ¡Al fin papel, lápices, pincel, colores para pintar y escribir!”; y el título de un dibujo pintado durante este período es: “¡Reprimir al artista es un delito, es asesinar la vida cuando germina!”

En el campo de la pintura, Schiele sintió gran admiración por Gustav Klimt, quien valoró también su trabajo y llegó a decir del joven artista que pintaba mejor que él; se intercambiaron varios cuadros y, si bien Schiele recibió gran influencia de Klimt, abandonó el refinado y luminoso estilo del consagrado pintor y se decantó por otro más angustioso, excéntrico, provocativo y personal. También Van Gogh le influyó, por ejemplo en su cuadro Habitación del artista en Neulenbach inspirado en Dormitorio en Arlés.

En poesía, la mayor influencia que tuvo fue Rimbaud. El mismo Schiele decía tener un afán de experimentarlo todo, ser vidente, y para él, el arte debía desenmascarar la hipocresía social; esto mismo lo había dicho antes Rimbaud de un modo parecido, en la carta a su profesor Georges Izambard, en la que hablaba de volverse vidente para llegar a lo desconocido por el desarreglo  de todos los sentidos; además, criticaba en este caso  la educación con la expresión “establo universitario”. En su poema Artista, Schiele habla de la condición de artista: “Artista es ante todo el superdotado del espíritu, aquel que traduce el aspecto de las manifestaciones concebidas en la naturaleza…”; se sentía un incomprendido bajo el yugo de su época y se sirvió del arte para escapar de ella.

Ambos artistas sintieron la ciudad como un lugar opresor, al margen de su ensalzada modernidad. Schiele dedicó varias pinturas a la ciudad, de ambientes opresivos, como símbolo de la decadencia; en una carta a su amigo A. Peschka, manifestaba su deseo de abandonar Viena: “¡Es tan feo esto!… en Viena solo hay sombras, la ciudad es negra, todo son doctrinas. Quiero estar solo… quiero correr sin parar por redondeadas colinas y quiero besar la tierra y oler las suaves y cálidas flores del musgo; después crearé con tanta hermosura: campos de colores…” Por eso huyó en numerosas ocasiones a pequeños pueblos en el campo. Del mismo modo, Rimbaud se refería a Francia en sus cartas con estas palabras: “Mi ciudad natal es superiormente idiota entre las pequeñas ciudades de provincia… ¡Qué horror, esta campaña francesa!”

Los más destacados poemas de Schiele son de 1910, cuando tenía 20 años. Su poesía está ligada a sus pinturas, y, como en ellas, presenta un lenguaje expresionista. Los poemas aparecieron publicados en varias revistas, entre ellas la revista berlinesa Die Aktion en la que el pintor colaboraba normalmente con obras gráficas. En su poema transcrito, el título Autorretrato hace referencia a los cerca de cien autorretratos que pintó:

Un eterno soñar
lleno de la más dulce
exuberancia de vida
sin tregua,
con la angustia dentro, en el
alma. Llamea, arde,
crece en la lucha, calambre de mi corazón.
Ponderar y enloquecido me agito de
inquietud y deseo.
El tormento del pensamiento es impotente,
sin sentido, no llega a las ideas.
Habla la lengua del creador y
mujer. ¡Diablos! ¡Acabad con la
violencia! Vuestra lengua. Vuestro signo.
Vuestro poder.

                                                                                          Fotografía: Autorretrato con alquequenjes

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