Egipto: El poder de movilización de las nuevas tecnologías versus el poder de comunicación en las calles

1
233
Fotografía realizada en uno de los puentes que cruza el Nilo. Autor: Andreyna Valera Giménez
Fotografía realizada en uno de los puentes que cruza el Nilo. Autor: Andreyna Valera Giménez

El discurso dominante que se ha repetido hasta ahora ha sido el “gran papel” que han tenido las Nuevas Tecnologías de la Información en las multitudinarias manifestaciones en Egipto durante la primavera árabe y hace unos meses con el derrocamiento del gobierno de Mursi. Si nos sentamos a analizar ciertos datos podemos ver que el uso de internet en el país de los faraones no está tan extendido como para poder movilizar a millones de personas a las calles (por si sólo), de los cuales la mayoría eran jóvenes de clases bajas que no tiene acceso a internet[1].

El porcentaje de usuarios de internet para el 2012 según datos del Banco Mundial era de 44,07%[2], y para el 2011 el uso de Facebook apenas alcanzaba el 5% de la población egipcia[3]. Dato que aumentó de manera significativa para julio del 2012, cuando ya alcanzaba el 18,84% de la población, de acuerdo con el eMarketing Egypt Online Competitiveness Intelligence Report. Para el 2013 dio un salto aun mayor, alcanzando el 26%, lo que quiere decir que “el 48% de los usuarios de internet en Egipto usan Facebook”.[4] Es innegable que el uso del internet y de las redes sociales ha aumentado de manera espectacular durante estos años de revueltas, pero no son suficientes los usuarios como para ser contundentes y decir que las grandes masas de Tahrir se han movilizado por el empuje de las redes sociales.

Es una realidad que los que siguen teniendo acceso a estas tecnologías son parte de una clase privilegiada en Egipto, cosa que no le quita valor a su lucha y su forma de actuar, debido a que ellos también se jugaron la vida detrás de sus ordenadores a través de sus blogs. Durante los últimos meses de la era Mubarak muchos blogueros fueron encarcelados y acosados; como Abdel Karim Suleiman, quien fue el primero en ser apresado y sentenciado a cuatro años de prisión por escribir en su blog entradas críticas hacia el gobierno egipcio, y según ellos también hacia el islam (lo que agravaba aun más las acusaciones). Los siguientes en ser encerrados fueron Mahammed el Sharkawi, Karim el Shaer y Hossam el Hamalawy. Más tarde se conoció que mientras fueron privados de su libertad muchos sufrieron torturas y uno de ellos fue violado[5]. Si el gobierno decidió perseguirlos y reprimirlos es porque reconocía el poder que tenían sus manos sobre un teclado, y en este punto es donde discrepo con Ramesh Srinivasa en su trabajo “Bridges between Cultural and Digital Worlds in Revolutionary Egypt”, en una de sus conclusiones deja entre ver que quienes realmente se jugaron la vida fueron los jóvenes que estaban en primera línea de fuego durante las manifestaciones, jóvenes de clase baja que no conocían nada de lo que se hablaba en internet, mientras los jóvenes blogueros y tuiteros se mantenían detrás describiendo todo como si fueran ellos los que estuviesen recibiendo los disparos[6].

Fotografía realizada en uno de los puentes que cruza el Nilo. Autor: Andreyna Valera Giménez
Fotografía realizada en uno de los puentes que cruza el Nilo. Autor: Andreyna Valera Giménez

Los dos actores, tanto los que no hacían ningún uso de las nuevas tecnologías, como los que lo hacían, en un gobierno tan represivo como el de Mubarak, se estaban jugando la vida y no se debe quitar importancia a ninguna de las dos formas de combatir la dictadura Mubarak y luego la deriva islamista radical de Mursi. El hecho de que los jóvenes que usan las nuevas tecnologías sean parte de una clase privilegiada en Egipto no quiere decir que sus argumentos o su lucha sea menos valida que los que deciden lanzar piedras a los policías. Muchas veces las palabras pueden hacer mucho más daño a un gobierno que las piedras y barricadas.

En este caso voy a tomarme la libertad de hablar de mis propias observaciones este verano en Egipto, poco antes del golpe de estado pretoriano que sacó del poder a Mursi. Durante mi estancia allí conocí a mujeres increíblemente valientes, sí son usuarias de Facebook, sí son parte de esa clase privilegiada, y sí también son mujeres veladas, pero también son parte de esas mujeres que estuvieron en el frente de batalla durante todas las manifestaciones en Tahrir, de hecho, una de ellas, estuvo en primera línea el día de la batalla de los camellos y arriesgó su vida junto a muchos otros egipcios. El otro caso es una joven del movimiento Tamarrud (mejor conocido como rebel en occidente), quien recogía firmas activamente para pedir el referéndum revocatorio que derivó en lo que ya todos conocemos este 30 de junio[7]. Esta joven al igual que el caso anterior siempre estuvo en pie de guerra en Tarhir, mano a mano con mujeres y hombres de todas las clases sociales egipcias, todos juntos luchando por la libertad de su país (a partir de la era post Mubarak comenzó la división de los grupos que antes lucharon juntos en la calle. Actualmente existe una gran polarización, ahora el reto de Egipto es lograr unir de nuevo a los egipcios, a los pro Al Sisi – pro militares y gobierno actual – y a los pro Mursi que se niegan a aceptar su caída)[8]. Por eso discrepo en que se dé a entender que las personas de las clases privilegiadas son una especie de aburguesados que no se jugaban en pellejo en “el campo de batalla” y que sólo tuiteaban o blogueban a la distancia de las balas.

En este punto es necesario hablar de la “ecología de los medios”, donde ambas partes, medios tradicionales y medios por internet se retroalimentan[9], y a su vez la televisión causa un gran efecto sobre toda esa población que no tiene acceso a internet. Al final por medio de esta interacción entre todos estos actores la población que no tiene acceso a internet termina alimentándose de ciertas ideas a través de la televisión y la radio, a pesar de las regulaciones que se les aplicaron a las cadenas de televisión en el 2010 al ver el peligro que representaban[10]. Entonces ¿Hasta qué punto esos jóvenes de clases bajas sin acceso a internet no estaban (o están) influenciados por los blogueros y tuiteros por medio de la televisión y la radio?

Esta es sólo una parte de cómo estas personas pudieron haberse movilizado, hay otra, que es tan importante o más que las nuevas tecnologías, que son los lugares físicos donde se llevaban a cabo reuniones cara a cara, sin tabletas o smartphones de por medio. El discurso de muchos imanes en las mezquitas y los lugares de reunión habituales como las teterías de los barrios. Todas estos son aspectos claves que son necesarios explorar con más tiempo y detenimiento, comparar el peso que tienen las nuevas tecnologías en el poder de movilización de las masas y el peso que tiene las reuniones cara a cara, el poder que tienen los líderes de opinión de cada barrio, los imanes y líderes religiosos.

Por ahora no puedo llegar a una respuesta contundente en cuanto a esto porque se necesita un estudio mucho más profundo y más tiempo, pero lo que si me gustaría es que el lector se cuestionara todo lo que nos han venido contando hasta ahora ¿Es cierto que el motor de arranque de la primavera árabe fue el internet? ¿No es una visión un poco etnocéntrica y estamos olvidando por completo la brecha digital? Algunas veces es bueno preguntarse si lo que repiten todos es realmente lógico y está basado en datos contundentes. Por ahora no poseo los datos suficientes para afirmar al 100% lo contrario, pero lo que sí me indica la lógica es que los datos no cuadran para creer a ciegas en esa teoría. 

*Artículo previamente publicado en el blog del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadania Digital de la Universidad Rey Juan Carlos. http://comunicacionculturayciudadaniadigital.wordpress.com/2013/11/13/egipto_el_poder_
de_movilizacion_de_las_nuevas_tecnologias_versus_el_poder_de_comunicacion_en_las_calles/*


  • [1] Ramesh Srinivasan. Bridges Between Cultural and Digital Wolds in Revolutionary Egypt. Deparment of Informations Studies, University of California. 07 January 2013. Pag 55.
  • [2] Datos del Banco Mundial consultados en internet. http://www.google.es/publicdata/explore?ds=d5bncppjof8f9_&met_y=it_net_user_p2&hl=es&dl=es&idim=country:EGY:ISR:SYR
  • [3] Ramesh Srinivasan. Bridges Between Cultural and Digital Wolds in Revolutionary Egypt. Deparment of Informations Studies, University of California. 07 January 2013. Pag 50.
  • [4] Doaa Farid. Egypt has the largest number of Facebook users in the Arab world: report. Daily News Egypt. 25 de Septiembre del 2013.
  • [5] Steven A. Cook. The Struggle for Egypt. From Nasser to Tahrir Square. The American University in Cairo Press. 2012. Pag 195 – 196.
  • [6] Ramesh Srinivasan. Bridges Between Cultural and Digital Wolds in Revolutionary Egypt. Deparment of Informations Studies, University of California. 07 January 2013. Pag 55.
  • [7] David Alandete. Egipto queda desgarrado tras las manifestaciones contra Morsi. El País. 1 de julio del 2013. http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/30/actualidad/1372577311_867101.html
  • [8] Bahgat Korany. Rabab El-Mahdi. Arab Spring in Egypt. Revolution and beyond. The American University in Cairo Press. 2012.Pag 121.
  • [9] Ramesh Srinivasan. Bridges Between Cultural and Digital Wolds in Revolutionary Egypt. Deparment of Informations Studies, University of California. 07 January 2013. Pag 56.
  • [10] Steven A. Cook. The Struggle for Egypt. From Nasser to Tahrir Square. The American University in Cairo Press. 2012. Pag 278.

 

1 Comentario

Dejar respuesta