Educación sin esperanza

0
191

La educación pública en la Comunidad de Madrid está bajo mínimos. Desde que en 1995 ganara las elecciones autonómicas el Partido Popular, su política educativa ha ido encaminada a favorecer la educación privada concertada en detrimento de la pública. Este hecho se vio refrendado en 2003, cuando Esperanza Aguirre recogió el testigo de Alberto Ruiz-Gallardón. A partir de esa fecha la imagen de los colegios e institutos públicos ha empeorado de forma significativa.
Las causas de este problema se pueden discutir, pero por encima de todas está la inmigración. Algo que no debería ser ningún inconveniente para nadie se está convirtiendo en el quebradero de cabeza de las instituciones de enseñanza pública en la comunidad madrileña.
Cada vez llegan más inmigrantes a España y uno de los destinos que más inmigración acoge es la capital y sus alrededores. Pero las complicaciones que se encuentran los profesores al enseñar a un niño que no tiene el nivel que en nuestro país es el que se exige para su edad, o que no conoce nuestro idioma, y el trabajo que conlleva ponerle al nivel del resto de alumnos, es más difícil si te encuentras con muchos estudiantes en esta situación. Lo peor es que, la mayoría de las veces, quienes se encuentran en esta situación son profesores de la escuela pública, mientras que sus colegas de la privada y la concertada, trabajando en el mismo distrito, apenas tienen alumnos extranjeros en sus aulas.

Pero ¿por qué los inmigrantes casi siempre eligen colegios públicos antes que privados o concertados? La respuesta es fácil. La mayoría de extranjeros no tienen una situación económica muy boyante, por lo que no pueden permitirse pagar un colegio para sus hijos. Descartemos, pues, los privados. Pero los concertados, aunque no pueden cobrar por enseñar, se las ingenian para sacar el dinero a los padres. Con los uniformes de los niños, o con actividades extraescolares que, sin ser obligatorias, los encargados de estos colegios las hacen ver necesarias para la correcta integración de los chavales en los centros. Al final los inmigrantes se encuentran en la misma situación que con los colegios privados. No les queda más remedio que llevar a sus hijos a un colegio público.

De esta manera los padres españoles prefieren matricular a sus hijos en centros donde haya menos extranjeros. En muchas ocasiones no por la calidad del colegio o de los profesores, si no para evitar que sus hijos se mezclen con los de otras nacionalidades. Una muestra de racismo y de clasismo con la que deberíamos plantearnos si tenemos una mentalidad tan avanzada como pensamos, o si seguimos viendo inferiores a las personas de otros países. En especial, los que tienen un idioma o un color de piel distintos a los nuestros. Lo que está claro es que los centros públicos están convirtiéndose en guetos para inmigrantes. Y eso no puede ser bueno.

Sin embargo, el gobierno de la comunidad parece gratificado con esta situación. Si no lo estuviera, trataría de remediarlo. Pero las diferencias cada vez son mayores y el futuro de la educación pública en Madrid, cada vez más oscuro.

Fuente de las imágenes
www.images.google.es

Dejar respuesta