Ediciones Vitruvio y La Casa del Libro de Alcalá, 96 homenajearán este sábado a Miguel Hernández

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Ediciones Vitruvio y La Casa del Libro de Alcalá, 96 (Madrid) homenajearán este sábado, 30 de octubre, al poeta Miguel Hernández (Orihuela, 1910 – Alicante, 1942) en el día de su centenario.

El acto –coordinado por Pablo Méndez, poeta y editor de Vitruvio– comenzará a las 19,30 horas, y los poetas participantes leerán varios textos de Hernández. Además, los asistentes también tendrán la oportunidad de escuchar la voz del malogrado poeta de Orihuela.

Uno de los participantes en el homenaje de La Casa del Libro de Alcalá, 96 será Héctor Acebo, poeta, periodista y jefe de sección de Opinión de LA HUELLA DIGITAL. Acebo publicará su primer poemario, Camas de hierba, a principios del próximo año en Ediciones Vitruvio.

El “genial epígono” del 27

Hijo de campesinos y pastor de cabras, Miguel Hernández –considerado por Dámaso Alonso como “el genial epígono” de la generación del 27– destaca por su intenso lirismo, por su hábil manejo del lenguaje rural y por su hondo sentido de la realidad que le tocó vivir. Una realidad a la que se enfrentó.

En menos de una década, Hernández alcanzó algunas de las cotas más altas de la poesía española del siglo XX, experimentando con nuevas formas en cada libro. En su ópera prima, Perito en lunas (1933), es palpable una clara influencia gongorina. En El rayo que no cesa (1936), quizás su obra más representativa, renovó el soneto, tiñendo de temas como la injusticia social y la muerte esta forma clásica.

Apoyando activamente la causa de la II República, del gobierno legal y democrático cuando estalló la Guerra Civil, Hernández puso voz en Vientos del pueblo (1937) al sufrimiento de sus compañeros en el campo de batalla. Condenado a muerte por el bando nacional y encarcelado (finalmente, la pena se le conmutó por la de 30 años) al término del conflicto, Hernández murió a causa de una tuberculosis en 1942 (tenía 32 años) en el penal de Alicante. Un año antes el autor dejó concluido su Cancionero y romancero de ausencias, que había empezado a escribir en 1938, editado recientemente por Vitruvio. En este poemario, las palabras de Hernández se desnudan para cantar a su esposa y a sus hijos, para dar fe de la soledad del prisionero y para criticar las tristes consecuencias de la guerra:

Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo es postrero
polvo sin mundo.
Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=SWZFK5JmH3I[/youtube]

Así escribía este hombre cuyo único delito fue alzar la voz para reclamar una sociedad justa en donde el campesino tuviera las mismas oportunidades que el patrón. Así escribía este “aprendiz perpetuo de las formas / pretéritas, actuales, ya futuras”,  Jorge Guillén dixit. Amor, claridad y luz. Palabras salvíficas en tiempos de guerra.

Fuentes de la información:
Cuadernos Hispanoamericanos, nº. 719, mayo de 2010.
http://edicionesvitruvio.blogspot.com/ 
http://amediavoz.com/hernandez.htm

Fuente de las imágenes:
http://www.vadehistoria.com/instantaneas/index.htm
http://edicionesvitruvio.blogspot.com/ 
http://www.absolutcordoba.com

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