Eden Wood: una nueva Baby Jane

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En Europa, el afán de las madres estadounidenses por hacer de sus hijas pequeñas reinas de la belleza causa desconcierto, acompañado en muchas ocasiones por desprecio. En EE.UU. los concursos de belleza forman parte de la identidad del país, muestra de ello es Eden Wood, una niña de seis años que cuenta con más de 300 certámenes ganados a sus espaldas. ¿Será la próxima Baby Jane?

La película Qué fue de Baby Jane (What ever hapened to Baby Jane?, 1962) , protagonizada por Bette Davis, cuenta la historia de una mujer desquiciada, caída en la locura, que de pequeña era una afamada artista, y contaba incluso con muñecas hechas a su imagen. La historia es recurrente, la preciosa niña de armoniosa voz creció, y con su niñez desapareció todo aquello que causaba admiración en su público. La magistral interpretación de Bette Davis, en un papel en el que encaja como si estuviera hecho a medida, recoge una personalidad poco atractiva para el cine en el papel protagonista: la mujer desquiciada por una fama que perdió hace tiempo.

La supuesta explotación de jóvenes y niños es un tema que viene y va en los medios de comunicación. En España tenemos nuestros propios ejemplos: conocidos son casos como el de Raulito, María Isabel o Marisol. Tras la fama, por la que deben dejar de lado una infancia despreocupada, llega la realidad. Algunos, como Raulito, el niño que cantaba canciones de David Civera, o Maria Isabel, ganadora de Eurojunior, versión infantil de Eurovisión, han desaparecido del panorama tras un breve periodo, sin dar explicaciones y sin que (casi) nadie les eche de menos. Pepa Flores, protagonista del mito español Marisol, decidió retirarse del mundo de la interpretación y la canción al alcanzar la madurez.

Campañas y reportajes que incluían menores, como la campaña de la línea infantil de Armani o un reportaje de Vogue París fueron retirados y muy criticados, el primero por promover, supuestamente, el turismo sexual, y el segundo por vestir a niñas de mujeres adultas, incitando, según sus detractores, a la pederastia. Sin duda, la provocación es uno de los métodos más efectivos para conseguir una mayor audiencia, pero jugar con estos temas es, como poco, de mal gusto. La incitación a la pederastia, también es uno de los argumentos arrojadizos más utilizados por los enemigos de los concursos infantiles de belleza.

Recientemente, el tema de los menores supuestamente explotados ha vuelto a incidir en los medios de comunicación con la noticia de que, a sus tiernos seis años, Eden Wood ha decidido (¿ella sola?) dejar los concursos de belleza para dedicarse a crear un imperio en torno a ella: productos musicales, merchandising, muñecas inspiradas en ella y un libro de memorias. Trescientos concursos, y todos aquellos que no habrá ganado aunque se haya presentado, dan para mucho. Micki Wood, la madre de la criatura, asegura que su hija está siguiendo los pasos de Oprah Winfrey, ahí es nada, y que tener un programa de televisión o un contrato en Hollywood es el sueño americano y el destino de Eden.

Horas de peluquería, maquillaje, estilismo y ensayos para que una niña de seis años se alce victoriosa en más de tres centenares de concursos y para salir perfecta… es decir, al gusto de su madre, en las sesiones de fotografía, cuyos resultados son fotos más retocadas con Photoshop que los anuncios de Armani, y con un estilismo que en mi pueblo (y posiblemente en el tuyo) se llama HOR-TE-RA, así, con mayúsculas y arrastrando las sílabas. ¿Qué aporta todo ello a Eden? ¿Cuantos días ha tenido que faltar a clase para asistir a esos concursos? ¿Quién controla el dinero que la niña ha ganado?

Miles de incógnitas que solo el tiempo resolverá. De todos modos, se admiten apuestas. Y como he afirmado en el titular, yo hago un todo o nada a que se trata de una nueva Baby Jane. Pronostico que, posiblemente, una niña a la que se le ha robado el derecho de ser niña, y a la que se le ha inflado la cabeza con delirios de grandeza, acabará sus días  tratando de recuperar esa efímera fama de la que gozó y que parecía hecha para ella, mientras observa una muñeca que, una vez, se pareció a ella. ¡Buena suerte Baby Eden!


Imágenes: Facebook / Blogspot / Canal TCM

3 Comentarios

  1. Eden no ha perdido dias de escuela porque los concursos se hacen los fines de semana,le aporta seguridadny la fama que se nota que le encanta ,nunca vi niña mas feliz que ella,es millonaria,y tiene todo lo que quiere,a caso¿no es elsueño de toda niña lucir preciosa como una princesa?,y el dinero,a veces lo dona a caridad,una ves dono todo sus juguetes que gano como premio a un hospital,y el dinero lo controla la madre,nadie es tan tonto para darle miles de dolares a que lo guarde una niña de 6 años.

  2. Muy buen artículo. Todavía no me quito de la cabeza las imágenes de esas niñas actuando ya como objetos sexuales a los cuatro años. Qué sociedad enferma.
    Al que ha escrito el comentario le diría que vea más pelis de esas con moralina yanqui (que luego al parecer no se aplican al cuento): que el dinero no da la felicidad, y todo eso. Y tampoco la belleza debe dar la felicidad.
    Saludos.

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